BALONCESTO LIGA EBA

¿Cuál es el futuro de la Liga EBA?

Iván Rodríguez jugará el año que viene en el pabellón de la Avenida de Anaga. / fran pallero
Iván Rodríguez jugará el año que viene en el pabellón de la Avenida de Anaga. / fran pallero

Iván Rodríguez, al ser presentado como nuevo jugador del Real Club Náutico de Tenerife, reconocía una dura realidad: los nautas son, en Liga EBA y después del CB Canarias, el único representante insular en el baloncesto nacional. La crisis ha arrasado con varios clubes con los que, hace solo cinco años, se llegó a especular que incluso podía llevarse a cabo un grupo de EBA solo de equipos canarios debido a la cantidad de los mismos que competir es esta liga, en teoría, amateur.

La economía
La crisis ha metido en la UVI a muchas entidades de baloncesto. En Canarias, donde el apoyo público era vital, se vivió lo mismo que en el resto del país: al quedar las LEB tan debilitadas, los jugadores buscaron acomodo en EBA tratando de ganar algunos euros. Eso provocó, entre otros cosas, que sea tan complicado que salgan jugadores jóvenes, el verdadero objetivo con el que fue creada la competición.

Como ha señalado David Hernández, entrenador del Santa Cruz, una “mezcla de factores” llevan a esta situación porque “en muchas ocasiones, el jugador quiere competir antes de tiempo”.

Tacoronte, San Isidro, Aridane o Santa Cruz llegaron a ser habituales de la tercera liga cestista de la Federación Española de Baloncesto (FEB) hasta que todo ello acabó. Sin ir más lejos, en el curso 10/11 cuatro conjuntos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, San Isidro, Tenerife Baloncesto, Dominicas La Palma y Aridane, militaban en EBA. A ellos habría que sumar el Gran Canaria.

El grupo canario
El baloncesto tinerfeño pareció vivir por encima de sus posibilidades durante algunas temporadas. Las instituciones apoyaban, las empresas privadas también y clubes como Tacoronte o San Isidro eran clásicos de la EBA, llegando a ser importantes en diferentes campañas.

Entonces llegó también la aventura palmera, que al margen de la UB La Palma quiso apostar por mayor presencia en el panorama nacional. El Aridane logró ser un club referente en la Isla hasta que la llegada del Dominicas supuso un compañero más con el que compartir el pastel económico. La última campaña competitiva del club fue un auténtico desastre, contando con los jugadores justos para poder afrontar cada jornada de competición al no poder hacer frente a los pagos.

El reflejo más claro la evolución de esta situación se dio recientemente, cuando el Tacoronte, ahora con su primer equipo en Autonómica, optó por no organizar su Torneo de las Fiestas del Cristo para no “hipotecar” el futuro de la entidad.

Son muchos los perjudicados. Los jóvenes, que se quedan sin la referencia de los primeros equipos, los propios clubes que han tenido que abandonar la EBA y el Náutico, que queda solo ante los clubes de la Península, tan reacciones a competir frente a equipos canarios por el coste de los viajes. Como señaló en su momento Santi Lucena, entrenador del RCNT, “el que crea que el descenso del Santa Cruz nos beneficia no sabe nada de esto”. Habrá que esperar tiempos mejores.