TRIBUNA

¿Estado de emergencia social? – Por Casimiro Curbelo

En estos días se han sucedido una serie de noticias que, como mínimo, preocupan a cualquier persona con sensibilidad social. Las informaciones lanzan sombras de dudas sobre la posibilidad de que la supuesta recuperación económica llegue a todos por igual.

En primer lugar tenemos un dato inquietante. En estos momentos 12.000 canarios están a la espera de que el Gobierno autónomo les ofrezca una respuesta a su solicitud para recibir algún tipo de ayuda. La mayoría de las peticiones tienen por finalidad acogerse a la Ley de Dependencia. Un logro social sin precedentes pero que pocos efectos positivos ha traído consigo ante la falta de dotación presupuestaria.
En la actualidad los ojos están puestos en los próximos Presupuestos Generales del Estado. Entonces sabremos si esta legislación podrá entrar en vigor con todas sus consecuencias o seguirá en el limbo de las buenas intenciones. No conviene albergar demasiadas esperanzas. Durante los últimos años las partidas no sólo no se incrementaron sino que ha habido ejercicios como 2014 en el que se registró un recorte de casi el 50%.

En estos días también conocíamos que alrededor de 30.500 canarios tienen que esperar una media de cinco meses y medio para ser operados. Las cifras se incrementan en casi seis mil pacientes al incluirse las listas de espera de los Centros de Atención Especializada (CAE). Los nuevos responsables del Servicio Canario de Salud (SCS) hicieron públicos estos datos en lo que parece ser un compromiso con la transparencia y una declaración de intenciones.

Los usuarios de nuestro servicio sanitario recuerdan que hemos llegado a este punto a causa de la política de recortes aplicados durante los últimos años. Lo cierto es que nadie puede ver con satisfacción que las listas de espera, en vez de disminuir, se hayan incrementado en miles de personas aunque sólo sea por causas estadísticas.

Los nuevos responsables de la sanidad canaria deben avanzar en la solución de los graves problemas a los que hoy se enfrenta el SCS y no sólo en las Islas capitalinas. En las periféricas existe una clara escasez de medios humanos y materiales.
Estamos ante una cuestión de tal importancia que gestos como el de estos días se pueden agradecer, pero resultan insuficientes. La salud no es un juego y nuestro servicio sanitario supone un logro social que debe plasmarse en una administración eficaz y sensible con los problemas de los canarios.

Si ya de por si teníamos suficientes noticias desagradables, también en estos días los propios trabajadores sociales declaraban el estado de emergencia ante el impago de la Prestación Canaria de Inserción (PCI). Si así lo consideran las personas que están en primera línea a la hora de ayudar a los que peor lo pasan, poco podrá añadir el resto de la sociedad. Estos trabajadores denuncian la situación en la que se encuentran miles de canarios sumidos en la exclusión y pobreza. La triste realidad es que familias para las que esta ayuda supone su único ingreso están pasando por un auténtico calvario.

Llegados a este punto son múltiples las preguntas que nos asaltan: ¿qué ocurre con una sociedad que no tiene en cuenta a los que peor lo pasan? ¿De qué clase de recuperación económica estamos hablando si todavía hay miles de personas a nuestro lado que no cuentan con lo básico? ¿Qué papel juegan las administraciones a la hora de resolver estos problemas? ¿De lado de quién están? ¿Los ciudadanos somos conscientes de lo que ocurre o vivimos en una burbuja?

Cuestiones que ponen en duda a un sistema económico y social que se expande o contrae siguiendo unas reglas incomprensibles para gran parte de la sociedad. Mientras, miles de ciudadanos se mantienen al margen de este juego por un simple motivo: hace tiempo que son conscientes de que en esta partida de cartas marcadas les tocó el papel de perdedores. Antes incluso de que se les diera la posibilidad de jugar.

*presidente del
cabildo de la gomera