SOCIEDAD

El eterno dilema zoológico

Las primeras cuatro orcas llegaron a Tenerife para instalarse en Loro Parque en 2006. / M. P. P.
Las primeras cuatro orcas llegaron a Tenerife para instalarse en Loro Parque en 2006. / M. P. P.

El debate es casi tan antiguo como los propios parques zoológicos. Los colectivos en defensa de los animales denuncian periódicamente las condiciones en las que se encuentran muchas de las especies en cautividad, críticas que en la mayor parte de los casos acaban diluyéndose por falta de pruebas tangibles. El último episodio de este complejo serial ha vuelto a protagonizarlo el Loro Parque tinerfeño, que otra vez se ha situado en el ojo del huracán a cuenta del estado de varias de sus orcas.

En concreto, una organización que promueve el trato ético y los derechos de los animales (PETA, por sus siglas en inglés), que tiene su base en Estados Unidos y tiene más de 3 millones de miembros, ha pedido esta semana al Servicio de Protección de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente que investigue el estado del grupo de orcas que el complejo temático SeaWorld, de Orlando (Florida), cedió en 2006 a Loro Parque. La asociación asegura que los cetáceos presentan heridas y cicatrices como “marcas de rastrillo”, además de “mucosidad alrededor de los ojos”, probablemente por las “sustancias irritantes que están en el agua de la piscina en la que se encuentran”, según el análisis de una prestigiosa veterinaria que colabora con PETA.

La organización animalista va más allá, e incluso asegura que las heridas y cicatrices evidencian la “agresión entre los animales” y, posiblemente, “recintos inseguros”. Las orcas, “apáticas y asustadas”, también presentan “severos traumatismos dentales”, que suelen desarrollar “al roer las paredes del tanque”, agregan desde PETA, colectivo que se fundó en 1980 y está considerado como el mayor grupo por los derechos de los animales en el mundo.

En la orilla opuesta, desde Loro Parque rechazan contundentemente las acusaciones, por ser “absolutamente falsas, carentes de fundamento y que se suman al cúmulo de insidias y especulaciones malintencionadas con las que PETA trata de lesionar la imagen y buen nombre” de la institución zoológica ubicada en Puerto de la Cruz. En este sentido, Loro Parque insiste en que es “totalmente falso” que las orcas tengan graves problemas de salud, que estén cubiertas de cicatrices o que sufran dolorosas heridas y severos traumatismos dentales, “como pretende insinuar PETA”.

Actualmente, el parque portuense, uno de los más reconocidos y visitados de Europa, tiene seis orcas: cuatro de ellas arribaron en 2006 en virtud de un acuerdo con SeaWorld; una fue rescatada en Holanda, y su llegada también generó una agria polémica; y otra que nació en el mismo complejo portuense en 2012. “Es igualmente falso que las orcas estén asustadas y apáticas y que manifiesten trastornos psicológicos. De hecho, los diferentes estudios de comportamiento que han realizado expertos de la Universidad de La Laguna, prueban que las afirmaciones sobre agresión continuada a las que se refiere PETA, son completamente falsas y están basadas en observaciones parciales y sesgadas, realizadas con dudoso rigor científico por parte de la doctora Ingrid Visser, cuando estuvo durante una semana en Loro Parque observando a los animales en ciertos momentos del día”, denotan desde el parque tinerfeño.

En esta línea, y a pesar de que entidades como Whale and Dolphin Conservation (WDC), Proyecto Gran Simio o Ecologistas en Acción han denunciado a Loro Parque por las supuestas consecuencias que conlleva para estos animales vivir en un espacio tan reducido, el zoológico expone que una investigación publicada recientemente por una revista científica internacional demuestra empíricamente que “la supervivencia de las orcas bajo el cuidado de SeaWorld (incluyendo los ejemplares de Loro Parque) es similar a la de las orcas en la naturaleza”. El debate de la cautividad, por tanto, sigue servido.

Aval sanitario y referente de la conservación

En 2005, antes del traslado de las cuatro orcas cedidas por SeaWorld a Loro Parque, el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (APHIS) verificó de manera detallada las instalaciones y los procedimientos de manejo de las orcas en el recinto portuense, emitiendo un informe positivo de “comparabilidad”, que acreditaba que Loro Parque aseguraba un “bienestar equivalente a cualquier instalación de los Estados Unidos”, un requisito previo a cualquier exportación de cetáceos.

En la actualidad, Loro Parque Fundación promueve 36 proyectos activos de conservación de especies, además de varios programas educativos que combinan el uso de las nuevas tecnologías y actividades didácticas en centros escolares de las Islas. Sus iniciativas, además, son apoyadas por numerosas entidades públicas y privadas.