LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Fraga: “Adeje vivía en la Edad Media antes de la liberación turística”

José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO
José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO

Adeje, que celebra ahora sus fiestas lustrales, ya no es la finca particular de un grupo de terratenientes foráneos, donde la casa del jornalero no era suya, sino del patrón. “El turismo fue la liberación”, afirma el alcalde, José Miguel Rodríguez Fraga, acariciando el pleno empleo,quien gobierna desde hace 28 años uno de los destinos turístico más famosos de Europa, con dos millones de visitantes. Adeje tiene un reto: hacer que más de cien nacionalidades de todas las confesiones religiosas convivan como en el seno de una pequeña ONU. Esta tarde, en el arranque de las fiestas,se dirigen desde todas las parroquias corredores con antorchas a la fuente de Las Torres, donde una joven arquera disparará su flecha hacia el pebetero, como en los Juegos Olímpicos, y encenderá la Llama Lustral.

El primer edil de Adeje, profesor de Filosofía y Letras, no es un político al uso. Ha sido secretario general del PSOE en Tenerife y dos veces consejero del Cabildo de la isla, pero se reivindica como alcalde, uno de los alcaldes con más experiencia y peso en las urnas en el mapa del municipalismo español: “Que nadie espere que aspire a ser candidato en las elecciones generales, otras veces me han tentado y he dicho no”. Y ahora mismo es uno de los oráculos que maneja las claves de por dónde va el socialismo canario desde que, hace tres meses, su apuesta personal, Patricia Hernández, obtuvo el mayor número de votos al Parlamento y suscribió un pacto con CC.

-¿Le ve futuro al pacto?

“Yo debería decir que le veo futuro y que el pacto es sólido. Quiero creerlo. Pero la experiencia nos dice que estas cosas son bastante difíciles y vulnerables”.

-¿A qué lo atribuye?

“Creo que la clave está en los pactos en cascada. Genera conflictividad. Es una especie de intercambio de cromos. Tú me das, tú me quitas, yo te pongo, tú me pones”.

-¿Y cuál es la solución?

“Eso se puede evitar con la ley de mayorías. Que es lo que hay que hacer. Que el más votado gobierne, y si no, segunda vuelta, y ya está. Lo que ha propuesto el PP. Yo lo veo. Es coherente y democrático”.

-¿Por qué su partido se arruga ante esa idea?

“No me lo explico. Es una cuestión de cálculos. El PP habría tenido quizá más alcaldías de las que tiene ahora. Pero no se trata solo de tener alcaldías, ese es otro error. ¿Para qué quieres tener alcaldías, si luego no son tuyas, no puedes desarrollar un proyecto, ni una iniciativa en tu línea, sino estar ahí para aguantar el tipo?”.

-¿Entonces, la cascada mata al pacto?

“Las dificultades surgen por esa causa. Creo que el pacto es creíble, que el presidente Clavijo es consciente de que en este escenario es bueno, y que CC cree lo mismo. El Gobierno no tiene mayores dificultades”.

-¿La Laguna se resolverá?

“Pues no lo sé. La Laguna es una incógnita y prefiero no pronunciarme sobre ese particular”.

-Dice usted los pactos en cascada. ¿Y las elecciones generales?¿Teme que CC se vaya con el PP?

“Pienso que habrá movimientos. Pero es una opinión muy personal, no tengo ningún dato en ese sentido. Hay que estar atentos. Y predispuestos”.

-¿A qué?

“Aquí hay un vicio de fondo en Canarias: somos tres, y si yo con este no puedo bailar, está el otro que baila siempre”.

-Si ustedes los socialistas no pueden bailar con el PP, siempre CC lo hará con cualquiera de los dos.

“Exacto. Pero nosotros no estamos vendidos. Oiga, si tiene otra opción, váyase usted con ella. Hay líneas rojas que no podemos traspasar”.

-¿Ve un pacto PSOE-Podemos tras las elecciones generales del 13 o 20 de diciembre?

“Espero que no. Un pacto ahora mismo con Podemos en España no lo veo. Podemos es el adversario natural del PSOE, quiere ocupar su espacio. Sería el abrazo del oso”.

José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO
José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO

-¿Y ve al PSOE bailando con el PP en España? ¿Ese pacto excepcional es posible?

“Es difícil, pero podría ser deseable. En situaciones de emergencia ha sido posible en otros sitios”.

-¿No le tienta sentarse en un escaño del Congreso?

“Nada de eso, en absoluto. Ni ahora ni nunca. Me han tentado alguna vez, pero no he querido. A mí me gusta estar con la gente, ser ejecutivo, hacer cosas, mejorar cosas, equivocarme y aprender, acertar y aprender. Mi vocación es local, cada vez lo tengo más claro”.

-Usted ha sido el gran valedor de Patricia Hernández. Pero no siempre se llevaron bien.

“La conocí enfrentada a mí, que a veces es la mejor manera. Era mi oposición en el partido junto a Santiago Pérez cuando fui secretario general. Ahí empecé a captarla y he seguido su evolución. Patricia da el perfil de la nueva demanda de políticos del futuro. Es una persona muy sensata, con una gran capacidad para escuchar y aprender. Tiene humildad política, que es saber que hay gente que sabe más que tú. Y con todo eso se hace un liderazgo. Me pusieron piedras en las primarias. Me eliminaron mil simpatizantes y me pusieron en solfa. No se encomendaron ni a Dios ni al diablo, y los eliminaron. Cuando era una cosa simple y transparente: la agrupación ingresaba en la cuenta los importes de todos los votantes, con la misma tarjeta, para animar la participación. La votación fue masiva, pese a llover a chuzos. Me reafirmo en la apuesta. Contra viento y marea, Patricia logró un resultado estupendo en las elecciones”.

-Sin Casimiro Curbelo.

“Ese fue otro error. Habríamos sacado 18 diputados. Y a Casimiro se le abrió el mundo, ahora no se debe a nadie”.

-¿Cuándo el Congreso del PSOE y quién a la secretaría general?

“El Congreso yo creo que debe ser ya. Hay un vacío tremendo. Y apoyaré a Patricia sin dudarlo. Las bicefalias está claro que son malas”.

-Tras el 24-M, el sur es socialista. ¿Ha nacido la ‘posición del sur’?

“La posición del sur no es una posición territorial. Nos sentimos miembros de Tenerife, de Canarias y, por supuesto, de España. Pero es verdad que hemos coincidido un grupo de dirigentes que nos entendemos muy bien. Y eso nos da una cierta fortaleza. Guía de Isora, Adeje, Arona, Granadilla, Fasnia, Candelaria y Vilaflor hoy son municipios socialistas”.

-¿Qué le llevó al socialismo?

“La Filosofía. Yo vengo de una educación nacional-católica profunda y fue un choque cuando descubro las ideologías prohibidas. Me impactaron Marx, el marxismo, y Freud, el psicoanálisis. Me hice marxista leyendo. Yo venía de un mundo perfecto, de un hombre racional, y resulta que ese hombre se mueve solo por el sexo. Me rompió los esquemas y fue positivo, me hizo evolucionar”.

-¿Cuándo dio el paso de lector a militante socialista?

“En La Palma. Mi primer destino como profesor de Filosofía y Letras fue el Instituto Alonso Pérez Díaz, en los momentos previos a la Transición. Ahí conocí a un grupo de gente afín al profesor Tierno Galván y entré en el Partido Socialista Popular (PSP)”.

-¿Qué impresión le produjo el ‘viejo Profesor’?

“Una autoridad intelectual y moral. Escuchar a Tierno era asistir a una clase de Derecho Político. Llegué a conocerle personalmente. Cuando venía a La Palma y a Tenerife nos reuníamos con él. Después nos integramos en el PSOE (y hemos traído varias veces a Felipe González). Dando clases en Granadilla, yo estaba en la oposición en Adeje”.

-Lo recuerdo combatiendo a Juan Manuel Bello y en la ‘alfombra voladora’ de la mayoría absoluta.

“Él había sido alcalde con el franquismo y de nuevo en la etapa democrática. Comencé con tres concejales en el 83. Cogobernamos un año con CC, y nos echaron, porque lo estábamos haciendo bien. Después ganamos en minoría y pactamos con el CDS en un escenario terrible (6,6,1): era presidente del Gobierno Fernando Fernández (CDS), y su socio CC le requería que nos dejara en la estacada y pactara con su hombre, Juan Manuel Bello. El médico Arsenio González (CDS) se negó. Después duplicamos (de 6 a 12 concejales) y hemos ganado todas las elecciones con mayoría absoluta hasta hoy. En 2003 saqué el 80% de los votos y fui el alcalde más votado de España. Ahora hemos vuelto a subir: de 13 a 15”.

-¿Cómo se encontró Adeje?

“Traía todo lo que quería hacer muy elaborado, porque desde la infancia sufrí las carencias, la situación del pueblo, la vi, la viví, la compartí. Había una carencia de infraestructuras total. No había instalaciones deportivas (hay que ver ahora las de alto rendimiento), ni culturales, ni servicios, todo estaba bajo mínimos”.

-¿Era un pueblo pobre?

“Era un pueblo digno. Pero era el sur profundo. El turismo imprimió un gran cambio, que Juan Cruz llamó la venganza de la geografía. Y hoy cabe preguntarse qué sería de la isla de Tenerife sin el sur. La autopista fue decisiva. El turismo irrumpió con fuerza. Y no lo dejamos escapar. Creo que nuestro acierto fue dar con el modelo. Éramos conscientes de que estábamos viviendo un proceso apasionante de transformación de una sociedad agrícola de exportación sometida a grandes compañías, lo cual generaba unas relaciones poco deseables”.

-¿Es verdad que Adeje vivía en la Edad Media, bajo el yugo dominante de las compañías?

“Sí, ejercían un control absoluto. Estaban Casa Fuerte (de Gran Canaria), Fyffes (irlandesa), Entrecanales y Larrarte (nacional) y otras más pequeña, ninguna de aquí. Muchas poblaciones vivían en casas propiedad de la finca, como en la Edad Media, en efecto. Y formaban núcleos enteros, como Fañabé, o lo que llamábamos la barriada de Fyffes que ahora se llama Las Nieves. Ahí vivía la gente en casas que no eran suyas, sino de las compañías”.

-¿Cómo acabó con esa anacronía feudal?

“Mediante una nueva gestión urbanística logramos, en los años 90, que las viviendas de Fyffes y Fañabé pasaran a propiedad de los trabajadores. Aquello fue tremendo, como liberar las fuerzas del trabajo. Para el pueblo fue un acto, una fuerza de liberación. Cuando yo llegué me decía la secretaria que Fañabé no existía en los papeles del Ayuntamiento, no tenía personalidad jurídica”.

-¿Era un pueblo fantasma?

“Sí, y yo decía, pero si Fañabé es un pueblo, ¿cómo no va a existir? Tiene iglesia, tiene escuela, ¿pero cómo es eso? Todo era de la finca, de la compañía”.

-¿Y ese caciquismo candente qué marcas dejó?

“Era un poder caciquil impersonal. Las grandes compañías actuaban a través de encargados interpuestos, los dueños nunca estaban presentes. Eso creó una cultura entre la impotencia y la resignación. Toda la vida había oído a la gente decir, “sí, bueno, algo hay que hacer”. Te movieras por donde te movieras, todo era de Casa Fuerte. Tenían empaquetado, producción de tomates, aparceros… Fyffes tenía embarcaderos. Entrecanales y Larrarte tenía Fañabé. El rescate lo produjo el turismo. Por eso soy un defensor absoluto del turismo como tabla de salvación de mi pueblo, su instrumento de liberación, se diversificaron las posibilidades de empleabilidad, que antes estaban muy constreñidas. Las grandes compañías, como eran pocas, lo tenían claro: si un trabajador se les atravesaba ninguna lo contrataba. Y eso se acabó. Hoy van a la universidad los hijos de los obreros, como soñaron mis padres. El turismo nos liberó”.

-¿Eso explica su empeño en conseguir el campus (cuya primera promoción está a punto de salir)?

“Ha sido un logro histórico. Somos el único municipio de la isla con campus fuera de La Laguna. La educación y la formación son nuestra prioridad. Creamos la UVA, la Universidad de Verano, y cerramos filas con la Universidad de La Laguna en acceso de mayores de 25 años, universidad de mayores, másteres…, y todo culminó con la creación de un grado, el de Turismo, y el campus universitario. Ahora queremos ampliar con un nuevo grado, que gire en torno al turismo (la sanidad turística, el derecho turístico, la economía turística, la gastronomía…), algo nuevo, que nunca se ha hecho. Nuestro mejor modelo de desarrollo turístico tiene que ver con el conocimiento, esa es nuestra fortaleza”.

-Llama la atención pasear por el casco entre sedes de centros de formación y laboratorios de ideas…

“El turismo aquí ya es todo. Es el eje transversal en torno al cual se vertebra toda la política. Adeje tiene conciencia de que es un municipio esencialmente turístico y quiere mantener su liderazgo. No podemos bajar la guardia, y la formación es nuestra divisa. Una gran herramienta precursora, que fue mi empeño, es el Centro de Desarrollo Turístico. Vino a inaugurarla Jesús Caldera, cuando era ministro. En ese momento, la formación del personal se daba en los sótanos de los hoteles. Nuestro mensaje con ese centro fue dignificar el trabajo turístico: “Su trabajo es digno y usted tiene que estar preparado”. En Canarias tenemos que estar formados porque nos jugamos la calidad del servicio y el ser un destino líder. El recurso más reciente es ese laboratorio de ideas a que se refiere, la Factoría de Innovación Turística (FIT). La creamos con el Cabildo, Ashotel y la Cámara de Comercio: asesora a empresas y trabaja con tormentas de ideas de expertos que dan pie a iniciativas de gran utilidad”.

-¿En qué liga está jugando turísticamente Adeje?

“Tenemos un muy buen posicionamiento. Contamos con la mayor concentración de camas de cinco estrellas de Europa dentro de nuestra categoría de sol y playa. Estamos en la red de municipios de la Ciencia y la Innovación y entre los destinos inteligentes (los smart destination), orientados al turista digital”.

-¿La clave estuvo en preferir hoteles a apartamentos?

“Hoteles de calidad frente a apartamentos. El hotelero cuida el entorno y a los trabajadores; el del apartamento lo vende y se va. Ese es el problema que tiene Las Palmas ahora. Y no solo eso, quitamos cien mil camas del mercado, previstas y planificadas, porque eran una burrada. Yo tenía un ayuntamiento de chochos y moscas, muy modesto, y no vimos metidos en pleitos con compañías muy poderosas. Perdimos, pero en el proceso logramos negociar que se bajara la densidad de ocupación. Ahora hacemos cosas de calidad. Como vamos a hacer en el Puertito, donde está el aula marina que protege a las tortugas. Instalaciones como el Siam Park son motivo de orgullo. Son proyectos modélicos con empresarios que han acreditado su trayectoria”.

-¿La Cotmac tiene sentido?

“Es cuestionable su capacidad decisoria. Como instrumento asesor, que fue, sí lo veo. Con la maraña actual en Gobierno y Cabildo es imposible”.

-¿Esos filtros retienen inversiones?

“Las han disuadido. Que esa legislación en su momento fuera buena, es posible. Pero creo que ahora, aun siendo selectivos, tenemos que apostar. Estamos donde estamos, y, o mantenemos esto y agilizamos las inversiones sin la maraña, o lo siguiente es un segundo Puerto de la Cruz y nos ponemos a llorar todos”.

-¿A cuántos turistas presta servicios al año?

“A unos dos millones. Adeje tiene 80.000 camas hoteleras. Las extrahoteleras son difíciles de calcular. Somos un municipio de menos de 50.000 personas censadas, pero yo tengo responsabilidad sobre 200.000 reales al día, a las que prestamos servicios con cargo a nuestro presupuesto, que es de 90 millones: seguridad, limpieza, tráfico, suministro de agua…”.

José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO
José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO

-¿Las desaladoras se han resentido este verano?

“Este verano tuvimos un conato de problema, porque se iban a efectuar obras y suponía poner al mínimo la capacidad de desalación. Tenemos dos desaladoras. Era un riesgo, teniendo en cuenta que hay una sobredemanda. Se resolvió”.

-¿Entonces, este verano hay sobredemanda?

“Está yendo turísticamente muy bien y se espera un invierno extraordinario. Es evidente que el turismo ruso ha bajado, pero estamos recuperando el turismo peninsular, esa es la gran noticia”.

-¿A qué se debió, con el volumen de visitantes, que fracasara el cabaret Tropicana de Cuba en Adeje?

“No se contó con los turoperadores, yo creo que ahí fue donde quebró”.

-Adeje semeja una pequeña ‘Alianza de Civilizaciones. ¿Cuál es su plan?

“Que convivan. Fomentar la convivencia, la tolerancia mutua. Nos jugamos ser un municipio armonioso. En nuestro programa Convivencia 10 tratamos de aglutinar a las 114 nacionalidades diferentes que tenemos en Adeje. Se trata de ser y de hacer un municipio educativo. El ser humano es educable permanentemente. Aquí están todas las religiones: budistas, hinduistas, mahometanos, y todas las confesiones cristianas. La comunidad tibetana Dzogchen tiene una sede en Playa Paraíso y la escuela mahayana está en San Eugenio. Todas conviven, debaten y confluyen. Si no hacemos este trabajo de valores comunes, el riesgo es un conjunto de guetos. Las religiones, si no son fanáticas, son buenas: anclan elementos de arraigo”.

-¿Ser socialista y católico le ha traído problemas?

“Algún pequeño conflicto en el partido y la Iglesia, pero mínimo y entendible”.

-¿Conserva el hobby de la imaginería?

“Sí, admiro mucho el arte religioso del siglo XVII, el esplendor, el barroco”.

-¿La Virgen de Candelaria de Adeje es la auténtica?

“Datos para pensar que es la auténtica hay. El hecho de que el marqués de Adeje era el patrono del santuario de Candelaria y de los dominicos permite pensar que la haya traído y protegido, a salvo de los piratas. Es el facsímil más antiguo, más real y más auténtico que existe”.

-La intervención de Fernando Menis en la Plaza de España de Adeje, cuya iglesia guarda esa imagen, es todo un fenómeno social en la vida del pueblo…

“Es una obra muy lograda, que revaloriza el convento, la iglesia y el Barranco el Infierno, y que ha merecido por eso un prestigioso premio internacional de arquitectura en Singapur, el WAF (World Architecture Festival), entre diez países finalistas. Nos falta acometer la última fase, el Museo Sacro, bajo tierra, y estamos en ello. Menis es uno de los grandes arquitectos y un gran amigo de Adeje. Creí siempre en su trabajo en el Magma, un salto de calidad”.

-¿Por qué calificó de símbolo al puente de Erques?

“Porque permitirá que un barranco que nos separaba de Guía de Isora en la época de los guanches nos una a partir de diciembre. Es una obra que ejecuta una empresa de Adeje, Surcan, y es reflejo de lo que somos capaces”.

-¿No teme que los turistas se le fuguen’por el viaducto?

“Pero eso no lo puedo decir yo. También pasaría con el tren”.

-A propósito, ¿es partidario del tren?

“No lo veo, es un sistema de comunicación rígido que no se compadece muy bien con la realidad insular”.

-Si lo es del tercer carril de la autopista del sur y de la tercera pista del aeropuerto.

“No hay sino que ver el follón que se arma por un pinchazo en una rueda en la autopista. Quien diga que no a la tercera pista del aeropuerto, no sabe lo que dice. Y también hay que ampliar la terminal”.

-¿Costa Adeje (a cuya estela nace ahora ‘Costa Magallanes’ en Granadilla) fue un laxante por la imagen de Playa de las Américas?

“Asistíamos al desgaste de una marca y creamos Costa Adeje. Al primer intento fracasó, porque teníamos marca, pero no teníamos producto. Cuando mejoró el producto con hoteles de cinco estrellas, dijimos, ¡este es el momento! Todo el mundo decía que era muy difícil situar una marca en el mercado. Y lo hemos conseguido”.

-¿El turismo atrae mafias?

“Nuestro municipio padece los problemas normales. El desarrollo del sector atrae determinadas cosas indeseables. Pero no es ese cliché terrible de grandes mafias, que es una imagen perversa que hace daño”.

-Alcalde, su pueblo está en fiestas…

“Son momentos llenos de emoción. El izado de la bandera, el descendimiento de la Virgen de la Encarnación, el momento de la antorcha. Y el próximo fin de semana, el núcleo fuerte, con la gala de exaltación de la Lustral y la rogativa nocturna; la entrega de la imagen al pueblo y las rememoraciones históricas, el encuentro con los piratas, con los guanches, y luego el regreso a la costa en barco; la misa en la cueva donde primero se veneró. Mes y medio, con las fiestas patronales anuales, hasta la romería, en la tercera semana de octubre. No dejen de visitarnos”.

-¿Nos recomienda ese pollo tan célebre de Adeje?

“Sin duda, dicen que tiene un adobo que es secreto, buenísimo, todo un referente de Adeje”.

José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO
José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde de Adeje. / FRAN PALLERO

“El hijo del alcalde”

“Un hombre vale lo que vale su palabra”. Esto es lo que pensaba don José María Rodríguez, padre del alcalde de Adeje. Murió a los 77 años, tras una vida perseverante cuando Adeje estaba en las antípodas de la isla, bajo un régimen agrícola caciquil, sin ninguna fe todavía en la revelación turística que estaba por llegar. Una vez se le ocurrió que sería buena idea crear una academia para los hijos de los vecinos, sin poder imaginar que el suyo, medio siglo después, crearía nada menos que un campus universitario en el pueblo. Pero no había consenso. Los encargados de las grandes compañías terratenientes, cuando Adeje era la finca particular de Fyffes, Entrecanales y Larrarte y Casa Fuerte, se oponían, “porque entonces los hijos de los obreros podrían ir a la universidad junto a nuestros hijos, como si fueran iguales”. La academia se fundó con esas reticencias clasistas y tuvo poco porvenir. “Mis padres hicieron un gran esfuerzo y me mandaron a Los Salesianos de La Orotava, que era carísimo”. Quizá porque era el único alumno del sur en aquel centro selecto empezaron a llamarlo “el hijo del alcalde”, sin serlo, como una premonición. En realidad, el padre (que a la postre sería el padre del alcalde y no al revés), era un hombre polifacético, de los primeros en conducir en el pueblo, que fue carpintero, panadero, constructor, y montó una ferretería y un local de repuestos de coches. “A nada le hacía ascos”. El alcalde de Adeje salió al padre, un manitas: cuando cuelga las riendas del cargo, una vez en casa, abre la caja de herramientas y hace lo que más le gusta, manualidades: “Los pequeños apaños domésticos (el bricolaje), pinto, restauro muebles y atiendo en una huerta a mis macetas, porque no se pueden llamar jardín”.
El perro se puede llamar Simba, sin ser el rey león. Pero el centro de atención es el nietecillo que se ha colado felizmente en la vida del hogar. Tiene esta frase de alcalde mañoso: “Lo primero es la herramienta. ¿Si no tienes serrucho cómo cortas la madera?”.

Doña Amada Fraga, la madre del alcalde, sobrevivió a todas las etapas históricas del pueblo en el último siglo. Ella, que está a punto de cumplir 90 años, ha visto florecer el moderno Adeje turísticamente próspero de la mano del hijo alcalde, dejando atrás aquel páramo, el sur despectivo, de un municipio de posguerra que acogía un asentamiento de gomeros en el poblado de Fañabé. No fue a la escuela porque su madre, viuda y con tres hijos, dijo que si los varones no podían estudiar, las mujeres tampoco. Sin embargo,se las arregló para tener una “culturilla”, una impronta que heredó el alcalde de su madre y explica hitos como la Escuela de Música y el campus. Mujer de campo, mujer avanzada, montó una tienda, y la fue llenando de contenido: tejidos, zapatos… Cuando se casó con don José María Rodríguez, de Ifonche (un barrio adejero singular que se entierra en Arona y va al colegio en Vilaflor), lo secuestró dos años en su terruño. Ella es de La Escalona. Por eso, José Miguel Rodríguez Fraga nació en Vilaflor, pero no tardó en mudarse al pueblo que iba a gobernar como un mencey contemporáneo, 600 años después de Tinerfe el Grande. Un matrimonio de emprendedores que dio estudios a sus dos hijos, José Miguel y Carmen Nieves. En el Mentidero de Adeje debió de sorprender que el niño de la Calle Grande saliera filósofo y llegara a catedrático.

Fraga no duda en recomendar los filósofos clásicos a quienes ejercen la política; él acaba de releer los diálogos de Platón. Un día fue simultáneamente alcalde y padre. Tiene una hija de 28 años -los mismos que lleva al frente del municipio- que padece una severa discapacidad física y psíquica. El Proyecto Alas consiste en colocar y tutelar apersonas discapacitadas en empresas locales; una iniciativa cuyo éxito y resonancia ya inspira a otras localidades. “Yo nunca pensé que iba a estar tanto tiempo de alcalde. Los mismos años que tiene Fátima, cuya paternidad la he sentido más intensamente que con los otros dos hijos, a los que quiero mucho. Es una persona que te necesita, pero que nos da tanta vida a mi mujer y a mí… En la vida hay experiencias que sacan de ti cosas que probablemente no hubieran salido nunca”.