LÍNEAS DE MÁS

Kirchner, fraude y poder eterno

Cuando un gobernante con síndrome de poder eterno no logra domesticar a toda la población reprime, persigue y miente. Incluidos demócratas (¿?) que encuentran cómplices internos de supuestas desestabilizaciones en empresarios, periodistas y adversarios políticos que encarcelan, inhiben electoralmente, e inclusive recurren al fraude electoral, como el domingo pasado en la provincia argentina de Tucumán, donde el kirchnerismo pisoteó el modelo de garantías electorales de décadas, para adoptar el de países cuyos gobernantes, con tal síndrome han generado violencia social y hasta guerras civiles. Personalmente, tras realizar la cobertura periodística de elecciones argentinas una década, y presidir mesas electorales, lo de Tucumán solo puedo calificarlo de fraude: urnas con votos dentro antes de iniciar la jornada; guaguas con “invitados” por el kirchnerismo a ir a votar (innecesario pues en Argentina es obligatorio); votos de muertos y vivos imposibilitados por no estar en el padrón (extraño, pues este depende del Registro Nacional de las Personas y/o Junta Electoral); urnas quemadas; o escuchar “usted ya votó” imperante hasta, curiosamente, la asunción al poder de Juan Perón, extinto fundador del Justicialismo (cuna del kirchnerismo). El motivo de este vergonzoso fraude no es una inestabilidad como la de un México sometido a bandas criminales, sino la predicción dada al kirchnerismo por las recientes elecciones Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias, y ya apreciada en el fracaso electoral en la provincia de Santa Cruz, su feudo histórico: el fin. Las protestas populares ante un fraude previsiblemente repetible en las presidenciales de este año fueron respondidas con una represión violenta que se saldó con heridos y detenidos por “desestabilización”, según la versión oficial que omite decir que, Constitución e histórica seguridad electoral argentinas, fueron pisoteadas por imitadores de tiranuelos africanos que llevaron a la guerra civil a sus países, solo por poder eterno.