ÁNGULO 13

La marca de los constructores

La villa de Candelaria se abre ante la posibilidad masónica
La villa de Candelaria se abre ante la posibilidad masónica

POR JUANCA ROMERO HASMEN

uizá por el acentuado nivel de lealtad que muestra, por su marcada línea colaboracionista, o por la dimensión que da al verdadero sentido de la Humanidad en el más amplio sentido de la palabra, la masonería siempre me ha interesado de sobremanera. Considero que los valores promovidos por los arquitectos del alma, afianzan la Fe en que un día el ser humano se muestre auténtico, sin reflejos ni destellos artificiales. Y es que arrastramos la desvirtuada idea que la dictadura franquista instauró con sangre y miedo, mostrándonos las grandes mentiras que el régimen fabricó como respuesta a la propia frustración de un Franco rechazado por los hermanos constructores. Los masones jamás aceptarían a un personajillo funesto como el general de voz tenue y acomplejada.

Canarias, está impregnada del espíritu de los antiguos constructores. No son pocas las localidades del archipiélago en las que de una forma u otra, la clave masónica recorre algunas de sus calles o particularmente alguno de sus edificios y casas. Pero fijamos nuestro habitual y fiel GPS en la Villa de Candelaria, Tenerife. Nos vamos hasta la localidad mariana para conocer algunos retazos del trabajo de los antiguos constructores, y concretamente fijamos la atención en la propia Basílica de la Virgen de Candelaria, de la que sin duda hablaremos con detalle cuando se tercie la ocasión. Cierto es, y pocos lo saben, que el actual templo fue promovido por tres grandes hombres relacionados con la filosofía masónica; el obispo Domingo Pérez Cáceres, de reconocida tendencia filomasónica, el arquitecto José Enrique Marrero Regalado, miembro de la masonería inglesa establecida en Canarias (Rex Rotary de Canarias), y el pintor José Aguiar, miembro de la Logia Añaza de Tenerife, y que además sufrió de primera mano la fuerza dictatorial del régimen franquista. Pero es que además, a estos tres nombres debemos sumar el de Nicolás Castro Febles, quien levantó los planos de la basílica y fue condenado también por el franquismo al pertenecer a la Logia Añaza en la que alcanzó el grado 24.

Con estos mimbres, no es de extrañar por tanto que en el conjunto arquitectónico y pictórico del templo nos encontremos con importantes guiños relacionados con los antiguos constructores, los grandes arquitectos de la escuadra y el compás. Evidentemente todas estas señales están intencionadamente diluidas y camufladas entre lo grotesco de la normalidad, buscando pasar desapercibidas ante los ojos de la censura, pero presentes para el espíritu de quienes saben interpretar el mensaje de la filosofía que la masonería aporta. El enorme mural que preside el altar del templo, tiene tantas claves, que podríamos dedicar un monográfico exclusivamente a él; cada personaje y situación, apunta a los diferentes grados de sabiduría y aunque no estoy en disposición para afirmarlo, es posible que en este hermoso trabajo estén intencionadamente confundidos detalles que para mis escasos conocimientos pasen desapercibidos. Si nos vamos al exterior del templo, se adivina sin demasiada dificultad el importante número de pirámides truncadas que coronan las torres. Las formas octogonales, columnas salomónicas, argumentario pictórico, etc., forman un interesante crisol digno de tener en cuenta. Pero si me lo permite, en esta ocasión vamos a fijar nuestra atención en una piedra que permanece inamovible en el lugar, desde los tiempos en los que el salitre sacudía las primeras piedras de la antigua capilla, actual museo de la basílica. Mirando de frente la facha principal del templo, y a la izquierda de la puerta que nos conduce al museo (junto a la librería), encontramos otra puerta que está coronada por un sello de piedra negra en el que se esconde un importante número de ingredientes que pueden sorprender a propios y extraños. Su datación no está del todo clara, ya que unas fuentes lo colocan en el antiguo santuario de 1672, y otras más atrevidas lo datan en épocas cercanas a la instalación de los dominicos en Candelaria a mediados del siglo XVI.

Verano Mágico

Verano Mágico es la denominación que los responsables de Canarias Territorio del Misterio han dado a las que posiblemente sean las últimas aulas interactivas que realice este colectivo en la estación estival.

Consiste en dos actividades en ruta, en las que como es habitual, se hará un amplio recorrido a través de los misterios, las leyendas y la Historia más controvertida de las dos grandes ciudades que conforman el área metropolitana de la isla de Tenerife, La Laguna y Santa Cruz. Acompañados por los periodistas y escritores, José Gregorio González y Juanca Romero.

Puede inscribirse de forma conjunta a las dos actividades, o si lo desea, puede hacerlo solamente en una de ellas.

territoriodelmisterio@hotmail.com , o mediante Whatsapp 628.368.842
Más información en www.territoriodelmisterio.com

El símbolo

Aunque a primera vista pueda parecerse al reconocible símbolo o escudo de los dominicos, lo cierto es que tras esa pantalla, y mediante una labor de “destripe, aparecen diversos ingredientes idénticos a los que utilizaban los antiguos canteros que dejaban su sello o firma en la piedra de grandes templos como la catedral de Logroño, Santiago de Compostela o Burgos. En el interior de un círculo encontramos una cruz de Calatrava en la que sus extremos aparecen rematados por flores de lis, y en cuyos extremos aparecen unas pequeñas conchas, que no olvidemos, en términos esotéricos responden a la evolución de la “pata de oca”, símbolo masónico que representa las tradiciones de los maestros venidos a través del mar desde el oeste. Vieira y flor de lis, ambos elementos sacralizadores que además están catalogados en muchísimos de los trabajos de los Maestros Canteros. Pero sigamos profundizando en el enigmático sello de lava negra. La cruz está dividida por dos líneas perpendiculares que se muestran formando una especie de X que se corona en sus cuatro extremos por una estrella salomónica de seis puntas. ¿Sorprendente? Para los estudiosos de la filosofía masónica, estos guiños no resultan sorpresivos en absoluto. Pero hay que insistir en que no se trata del símbolo heráldico de los dominicos aunque para el neófito en estos temas pueda confundirse. En el caso del símbolo que hay en Candelaria, es posible que estemos hablando de la firma en piedra de un grupo de constructores, que “ocultos” tras el aparente sello dominico, han dejado su particular marca en el templo, en honor a la que para muchos, y ese es otro tema, es considerada una “virgen negra”.

Hablaba anteriormente de la presencia de cuatro estrellas de seis puntas. Este tipo de estrella es conocida como Sello de Salomón o Estrella de los Magos, y fue utilizada como sello por un gremio de constructores del periodo gótico. Tenemos como ejemplo de este periodo, algunos importantes rosetones en catedrales y templos de Burgos o Valencia entre otras localidades del estado español. Seguimos profundizando en el análisis del escudo en piedra, y observamos la marcada diferencia entre luces y sombras que proporciona el propio relieve en el que está tallado. Aquí la lectura que podemos hacer es quizá más subjetiva, pero nos hablaría de la división entre el bien y el mal, el blanco y el negro, lo positivo y lo negativo, lo femenino y lo masculino… ¿le suena el yin-yang? Sin ánimo de entremezclar conceptos, no deberíamos pasar por alto la tendencia de la Orden Templaria a la bicromía y que de alguna manera fue adoptada también por los constructores masones para reflejar la sencillez de las cosas y la división siempre presente entre lo bueno y lo malo. Antes de finalizar este breve esbozo dominical, no quisiera pasar por alto la presencia velada de la cruz gamada, que conocemos como esvástica -en este sello en piedra hay hasta cuatro identificadas-, y que en los templos religiosos se muestra como símbolo nuevamente sacralizador tal y como ocurre con la vieira y la flor de lis. La cruz gamada representa de alguna forma, el cosmos, el movimiento de los planetas tal y como enseña la tradición hermética.

Estimado lector, el artículo de esta semana no tiene como intención hacer dogma de Fe, tan solo mostrar otra visión de aquello que en ocasiones, no se deja ver. Feliz semana a todos y todas.