LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Miguel Concepción: “Yo soy de luchar y luchar y luchar, o estás vencido”

"A Paulino Rivero lo valoro como gestor,  a Pier como deportista”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
“A Paulino Rivero lo valoro como gestor,
a Pier como deportista”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Miguel Concepción Cáceres afronta su última temporada al frente del Club Deportivo Tenerife,el Tete, como a veces lo llama, en medio de cábalas sucesorias que señalan a Pier y al expresidente Paulino Rivero en la carrera por presidir el club de Segunda A más alejado geográficamente en la competición. Tiene una buena noticia para esta última campaña: el ingreso de un millón y medio extra por derechos televisivos (no habrá partidos en abierto). Concepción cierra un ciclo de diez años de su vida en el que ha atravesado el túnel de la crisis como empresario y el corredor de la muerte del Tenerife, cuya desaparición, según detalla en esta entrevista a DIARIO DE AVISOS, estuvo a punto de producirse en 2014. Ahora puede contarlo. El presidente de Traysesa (Grupo SOAC) acaba de salir del concurso de acreedores y se centrará en sus empresas, menos una: “Se me quitaron las ganas de volar, cierro Islas Airways”.

Concepción, el Javier Pérez de los resultados económicos (aquí anuncia el homenaje al histórico expresidente), evita alardear de sus números: ha reducido la deuda en más de dos tercios. También evita hablar de ascenso en la semana en que, sin embargo, el Tenerife culmina invicto la pretemporada, a las puertas del debut el próximo domingo en Soria ante el Numancia en la Liga Adelante, de momento con 5.000 abonados. “No voy a meter esa presión, pero este equipo ilusiona”, afirma el ‘presidente de los derbies’, que el miércoles engordaba su estadística, con la Copa Mahou, ante la UD Las Palmas, en contraste con las palabras del técnico amarillo, Paco Herrera, que compara a sus jugadores con “un grupo de jubilados”.

El quinto presidente que más tiempo ha dirigido el equipo en más de cien años de historia levanta una bandera: “Ya no se puede hacer un equipo a golpe de talonario. La cantera es la clave”. Y la mitad de la plantilla cumple ese dogma, si bien el jueves se conoció un nuevo refuerzo foráneo destacado, el lateral vasco Jon Aurtenetxe, que cumple la consigna del presidente al secretario técnico Alfonso Serrano: “fichar despacio, prohibido equivocarse”.

-¿Le va a pedir a la Patrona el martes algún milagro?
“Eso se lo dejamos a su decisión. Pero no nos vendría mal. A la Virgen de Candelaria le pedimos que no haya lesionados y que nos ayude en la competición”.

-¿Y si le manda un jeque a comprar el Tenerife?
“Siempre hay cantos de sirena, pero nunca ha habido ofertas en firme. En este mundillo hay grupos que revolotean buscando equipos de ascenso para ganarse unos derechos televisivos. Si alguien quiere comprar el club, votarán todos los accionistas en el estadio ese día”.

-¿Cuándo vio más negro el porvenir del club?
“El momento más grave fue hace dos temporadas. Estábamos al borde de la causa de disolución por fondos propios negativos (la deuda superaba el patrimonio, el pasivo al activo). Y lo mantuvimos en secreto, por miedo a que no saliera bien. En esa tesitura, no podíamos inscribirnos para la campaña 2014-15 en la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Había que presentar unas cuentas inmaculadas. Nos salvó que el Consejo Superior de Deportes y la LFP aceptaron la valoración de lo que representaba al club la cesión del estadio por parte del Cabildo durante 20 años. Desde junio de 2013, hicieron un excelente trabajo Salvador Miranda (economista), y Benito Regalado (auditor de cuentas), un equipo reducido y eficiente para una situación de máxima emergencia. La valoración ascendió a 22,5 millones, y con ese ajuste el patrimonio del club pasó de negativo a más de un millón a nuestro favor. Gracias a eso, pudimos competir en la pasada temporada. Siempre se lo agradeceré al Cabildo y a su presidente, Carlos Alonso. De lo contrario, nos hubiera pasado como al Guadalajara y al Murcia, que bajaron. Nos habrían mandado a Tercera y habría sido la muerte del club. Habría desaparecido el Tenerife”.

-¿Usted se marcha de verdad?
“Absolutamente en serio. Después de diez años, misión cumplida. Y daré paso al siguiente. En diciembre celebraré una Junta ordinaria donde pienso anunciar la fecha de convocatoria de la Junta extraordinaria en la que se elija al nuevo presidente y se renueve el Consejo de Administración. Ese será el punto de partida para que los candidatos confeccionen sus proyectos”.

-¿Paulino Rivero o Pier? ¿A quién prefiere, en su caso?
“Valoro la aportación de Pier al club como deportista. No lo conozco como gestor. Si Paulino Rivero opta, sería también un excelente candidato. Sé que ama al Tenerife y sí conozco y valoro su capacidad gestora, como presidente ocho años del Gobierno de Canarias en la crisis y como alcalde de El Sauzal”.

-¿Qué piensa hacer con su 40% de acciones?
“Todos los posibles candidatos merecen mi consideración. ¿A nivel personal… Apoyaré a quien me convenza”.

-Usted es de la ‘quinta de la Ermita’ con Pedro Suárez (vicepresidente), Conrado González Bacallado (secretario), Indalecio Pérez y, el último en incorporarse, Corviniano Clavijo (consejeros).
“Quedamos cuatro de aquellos empresarios en el Consejo de Administración, y un quinto está desde diciembre de 2013. Un día de enero de 2006, Paulino Rivero nos convocó en La Ermita (El Sauzal) a una comida de salvación del Tenerife. Éramos 40 empresarios, de los cuales diez se retrataron y quedamos ocho (uno falleció posteriormente). Ahí empezó esta aventura. Víctor Pérez Ascanio había dimitido en diciembre y me pidieron que asumiera la presidencia”.

-¿Bhavnani, presente en la comida, les apoya?
“Bhavnani es un buen hombre, muy positivo. Siempre está ahí. Su presencia ayuda”.

-Y en el caso de Amid Achi y otros no solo su presencia.
“Gracias a su colaboración económica, ha sonado la campana cuando estábamos en un tris de caer por ko”.

"Acabo de salir del concurso de acreedores, estoy vivo  y con ganas”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
“Acabo de salir del concurso de acreedores, estoy vivo
y con ganas”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Recuerda el primer día?
“Ese día no se olvida nunca. Fue el 15 de febrero de 2006, en medio de un percance económico y una gran crispación. Llegué bastante abrumado al cargo. Sabía que me iba a costar un gran esfuerzo”.

-¿Ha valido la pena?
“Los frutos compensan. Antes nadie quería ser candidato. Y yo no iba a darle la espalda al Tenerife. Ahora suenan nombres, porque ya no hay que avalar ante los bancos para presidir el club. Pero hay que trabajar. Lo cogimos enfermo y dejamos un Tenerife sano”.

-Antes dijo que temió por los funerales del club en 2014. Pero, ¿hace diez años no estaba más muerto que vivo?
“Era un momento delicado, que unos cuantos empresarios logramos conjurar, mediante acuerdos con la Hacienda estatal y autonómica, la Seguridad Social y CaixaBank, que con su director territorial Andrés Orozco fue generosa: compró la sede del Callejón del Combate por la tasación y nos bajó un millón la deuda. Nos trasladamos al estadio y fue un acierto. Los empresarios adquirimos una parcela al club para darle liquidez, y el patrimonio de Tenerife consta, amén de una parcela en el Barrio de la Alegría y el edificio de Suárez Guerra, de la Ciudad Deportiva, que se llamará Javier Pérez”.

-¿Es parte del homenaje a su legado?
“Era una asignatura pendiente que tenía desde hace años. Lo haremos en septiembre-octubre, con una semana de actos. Vendrá gente de fuera y pondremos su nombre a la Ciudad Deportiva”.

-¿Cómo diría Javier Pérez, este equipo permite soñar?
“A mí este Tenerife me ilusiona. No puede decirle a la afición que vamos a ascender, no quiero generar esa presión. Queremos un equipo que no sufra, de media tabla para arriba. Venimos de ganar a la UD Las Palmas en una pretemporada como invictos, con el Trofeo Teide y la Copa Mahou en nuestras vitrinas. Va a ser un equipo peleón que dé alegrías. En la temporada pasada, hubo un club que por motivos económicos no fichó, y casi con la cantera fue capaz de ascender: el Sporting. En el fútbol dos más dos no son cuatro. Nosotros, en Segunda A, con la mejor plantilla de la categoría, hecha para ascender a Primera, bajamos a Segunda B. Y todavía me pregunto por qué, hace dos temporadas, perdimos los 7 últimos partidos y no subimos”.

-Usted cuidaba toros de niño. ¿Cogió el toro de la deuda por los cuernos?
“Lo cogí con 54 millones de deuda hace diez años. Hoy se reduce a 17 millones y sigue bajando un millón por año. La deuda ya está controlada. Si ascendemos, quedaría reducida a cero”.

-¿Cuánto le toca al Tenerife en el nuevo reparto de derechos televisivos que objeto de un amago de huelga?
“Pues 4 millones de euros esta temporada, lo que supone 1,5 millones más. Un dinero extra que nos viene muy bien. La amenaza de huelga respondía a una vieja lucha de poder entre dirigentes del fútbol español. Yo estoy muy contento con que la LFP, que preside Javier Tebas, haya obtenido esta mejora de ingresos (los de Primera, salvo los grandes, recibirán unos 30 millones). Y estoy seguro de que la brecha se irá reduciendo”.

-Este año no veremos al Tenerife por televisión en abierto. ¿Esto ha impulsado la venta de abonos?
“Movistar+ ostenta los derechos y eso invita, en efecto, con más razón, a ir al estadio para ver los partidos de casa. Ya hemos llegado a los 5.000 abonados y queremos alcanzar 9.000 antes del 15 de septiembre, con los mismos precios de hace ocho años. El abono más barato cuesta 125 euros: seis euros y medio por partido”.

-¿En la boca del fútbol, lo que ha visto le ha gustado?
“Es un mundo complejo. Hay de todo. Y te adaptas. En líneas generales, los clubes conviven. Pero te dan zancadillas cuando descubres un mirlo blanco. Hay un bosque de agentes que rodean a los jugadores, que son chicos con un don que pueden hacer una fortuna. Esto convierte al fútbol en un mundo fantasioso”.

-Usted tuvo un diamante que se lo quitaron de las manos: Ayoze Pérez.
“Era un grandísimo jugador. Pero llegó un momento en que quiso marcharse y no pudimos hacer nada. El club ingresó dos millones. Hubiéramos preferido renovarle. Otros también han dejado huella: Aridane, Sergio Aragoneses, jugadores carismáticos. Y luego están Suso y Vitolo, que son dos insignias de la cantera en el equipo de su tierra. Los dos han tenido ofertas y se han quedado. Con Vitolo se habló mucho, pero se resolvió de la manera más simple: quería más tiempo en el club y se le renovó. Son dos personas muy comprometidas con el equipo. Saben que la afición los adora”.

-¿A qué se parece un ascenso a Primera (2009)?
“A nada. Es indescriptible. Fue una profecía que cumplí. En la primera campaña tuve la intuición de que en tres años subiríamos y lo dije, y así fue en 2008-09. La imagen de la gente por la autopista, la Plaza de España abarrotada, no se me podía pasar por la cabeza. Y me metí en el Lago con Ricardo Melchior. Estábamos en plena crisis. Al terminar la primera vuelta, le había dicho al director deportivo Santi Llorente que veía irregular al equipo y si pensaba fichar. Pero me dijo, “no te preocupes, presidente, vamos a ascender con esta plantilla”. El único cambio fue que Manolo Martínez pasó de centrocampista a central. El equipo dio un cambio y en la segunda vuelta logramos el ascenso”.

-¿Y descender a Segunda B (2011) a qué equivale?
“Yo he vivido de todo con este equipo. Viví las ciudades en Segunda A, las capitales en Primera y los pueblos en Segunda B. Al terminar la primera vuelta se repite la historia: le comento a Santi Llorente que el equipo apunta a Segunda, si piensa reforzarlo. “No te preocupes, nos vamos a mantener”, me dijo. Se me acusó de no haber querido fichar y era mentira. Pero Santi se había ganado mi crédito y le creí. Pudimos salvarnos, pero bajamos. Relevé a Santi Llorente y me dijo, “lo entiendo, te pido perdón”. Se fue como un caballero. Tuvimos cinco entrenadores en una temporada y nada. Trabajamos duro y en dos temporadas salimos del pozo”.

-José Luis Oltra -el Valdano de su era-, es el técnico que más ha durado en el Tenerife, pero no era eterno.
“Tenía tres años, los cumplió. Nos llevó a Primera, y al tercer año nos descendió a Segunda. Salió por la puerta grande y dejó la puerta abierta”.

-Se han quedado por el camino nombres como Quique Medina y Álvaro Cervera…
“Hay mucho cariño hacia Quique Medina. No descarto que vuelva con un cargo importante. Es un hombre de club. Cervera soportó un entorno hostil. Fue un gran entrenador. Nos llevó de Segunda B a Segunda A”.

‘PUNTO FIJO’

Antonio Concepción, garafiano, apodado Punto Fijo por su estancia en Venezuela, viajaba de Santa Cruz de La Palma a Los Llanos de Aridane, y la guagua se detuvo en El Time (Tijarafe), donde terminaba la carretera. Continuó, entonces, a pie por el camino real, pero ese día iba con otro soldado como él, vecino de la zona, y se detuvieron en la casa de este. En ese paraje conoció aquel día a la mujer con la que más tarde se iba a casar, Jesús María Cáceres Rodríguez, de 15 años, que hoy tiene 86. Miguel Concepción sucedió al padre como contratista, cuando murió de infarto con 52 años, dejando a la mujer con seis hijos y una treintena de empleados. Desde los 14 años Miguel Concepción ya trabajaba para el padre en pozos y galerías y rotulaciones de fincas. “Hacías el bancal, las paredes, allanabas y ponías tierra para sembrar”. Cuando mucho tiempo después creó su propia compañía, Traysesa (Transformaciones y Servicios), en Tenerife, especializada en obra pública y mantenimiento de carreteras, donde le secundan en la actualidad sus dos hijas, Verónica (que hizo ADE) y Eloísa (licenciada en Derecho, la carrera que él no pudo hacer tras examinarse para mayores de 25 años en la universidad), había acumulado una vasta experiencia en el oficio. Y un día Tenerife suplió el papel de Venezuela. Siempre había acariciado la idea de la diáspora americana como el padre, pero esa vez se mudó de isla, en el 83, “cuando se agotó el trabajo en La Palma”. Y debutó con una subcontrata con Cubiertas y Dragados para el desdoblamiento de la autopista del Sur desde los Túneles de Güímar hasta el aeropuerto. Aquellos 30 trabajadores hoy se han convertido en 300, y desde hace 14 años su empresa lleva el mantenimiento de esa autopista (“una de las de mayor densidad de tráfico de España”) en el tramo de Santa María del Mar a Fañabé.

En un mundo de camiones y maquinarias, contrasta un Miguel Concepción místico, escéptico del materialismo, que cumple un viejo idilio con el campo, a buen seguro proveniente de la infancia en La Palma. A diario, madruga para hacer footing y a menudo se escapa al monte a hacer senderismo. “Donde único soy libre es en contacto con la naturaleza, en la que me crié”. Y se abona a las nuevas ideas filantrópicas, de liberalidad en el mundo económico. “Prefiero dar que recibir”. Su explicación de la felicidad es sencilla: “Yo soy de campo. La felicidad no me la da el dinero, sino el entorno, que quienes me rodeen estén bien”. Esa metafísica se parece al fútbol, donde la alegría se fabrica en equipo. “Ya tenemos cantera”, celebra con su esposa, palmera como él, refiriéndose al primer nieto de dos años y al que viene en camino. En una finca de Arico tiene olivos y viñas que recrean el mundo rural de la infancia, donde la madre plantaba naranjos y aguacates en Tijarafe y la vid en Fuencaliente. “Ella era agricultora de nacimiento y cuando muere mi padre vuelve a la tierra, a su origen”.

¿Cuál es el secreto? “Mimar mucho las plantas; procurándoles alimento orgánico y agua, ellas te dan una cosecha agradecida” en unas tierras áridas del sur. Ahora es un hobby de raíces familiares: produce un aceite virgen con una acidez del 0,2%, “que no vendo, sino que regalo a los amigos, con el orgullo de estar hecho por mí”. Y vino, con el mismo fin, tinto y blanco. “Lo mamé de niño, mi padre me lo inculcó”. Hubo un tiempo en que tuvieron ganado vacuno. “Yo cuidaba toros y me divertía con los becerros, porque son juguetones”. Tenía una docena de toros. “Hay que tener cuidado con ellos; son un poco rabiosos”. Y un día se asustó cuando un toro no paraba de sangrar. “Estaba picándoles una cepa de plátanos con el machete y uno de ellos metió la cabeza y le hice un corte sin querer. Lo curamos, pero el toro ni se inmutó”. Miguel Concepción tenía once años. Ahora, medio siglo después, es otro el paisaje que le rodea: en lugar de árboles y ganado, grúas, compactadoras de tierra y asfalto y plantas de machaqueo de hormigón. Ha vivido el esplendor y la crisis, y el auge y liquidación de una compañía aérea. Su padre, modestamente, había sido también transportista, en el mar, y por toda flota, una falúa, con la que llevaba frutas y comestibles a los municipios de La Palma desde el puerto de Tazacorte en sus inicios. “¿Qué es mirar? Ver el vaso medio lleno. Y mirar hacia arriba, no solo al horizonte con la mirada plana. Yo vengo de abajo. Éramos una familia humilde, de campo, muy trabajadora. No venimos de ricos. Mi padre se labró a sí mismo. Eso he querido hacer yo”.

-¿Raúl Agné sigue por méritos o por cortesía del club?
“Es un entrenador que me da confianza. Trabajador, tiene estilo propio. Llegó en un bache del equipo y lo recuperó. Se hizo merecedor de tener una temporada completa”.

-¿Qué declaró a la Fiscalía sobre el presunto amaño en un Málaga-Tenerife?
“Que no quería ni oír hablar de eso. Nunca nos hemos prestado a tejemanejes. No entra en nuestro credo”.

-¿Pasó algo sospechoso en el Sporting-Tenerife (3-0)?
“Comentarios sin fundamento. Yo vi ese partido y el Tenerife no ganó porque fue inferior”.

-¿El Tenerife sigue siendo la ‘bestia negra’ del Madrid?
“Indudablemente, esas cosas que dan grabadas para siempre. Fueron dos ligas, no una, que perdió el Madrid aquí. Como espectador, fue la mayor alegría que he vivido en el estadio. El chico tumbó al grande”.

-¿Tiene contacto con Florentino Pérez?
“Dos o tres veces. Temas normales entre presidentes. Con el Barcelona tenía más relación cuando Laporta”.

-¿Es culé o madridista?Algunos aficionados aparcan sus colores cuando nos visita un grande.
“No soy culé, ni madridista. Soy del Tenerife y del Tenisca. A quienes van al estadio deseando que el Madrid o el Barça ganen al Tenerife lo respeto, pero no lo comparto”.

-¿Sueña con alguna estrella retirándose en el Tenerife?
“Cuando son veteranos los tientan en los EE.UU. o en los Emiratos Árabes Unidos. Ahí poco podemos hacer”.

-¿Con Pedro podría darse el caso en su día?
“Él se fue directamente del Raqui al Barcelona, sin pasar por el Tenerife. Es un chico al que se le quiere mucho. Ojalá decida en el futuro acabar su carrera aquí”.

-¿Hay mimbres para hacer una buena Selección canaria?
“Sería bonito. Hay jugadores para hacer una selección competitiva. Se debería hacer. El Gobierno de Canarias debería llevarla a cabo”.

-¿Una plantilla como esta muy canterana qué nos dice?
“Que existe futuro con jugadores de la tierra. Ahora hay una buena generación. De ahí nuestra apuesta, unido a que la LFP fija las cuotas para fichar. Los equipos están más equilibrados. Ya no se puede hacer un equipo a golpe de talonario. La cantera es la clave. Pero nos falta transmitir a estos chicos el amor a los colores de su tierra, para que desde que despunten lo primero que piensen no sea en irse fuera, sino quedarse a triunfar aquí. Ese sentimiento de arraigo no está conseguido aún. No todo es el dinero, también el amor al trabajo debe ser prestigiado en la sociedad desde joven. Tenemos una docena de canteranos de una plantilla de 24. Han vuelto cinco cedidos y otros tantos suben el primer equipo, entre ellos el senegalés Younousse, que vino de niño en una patera y Sesé Rivero, nuestro director de fútbol base, se enteró de sus cualidades. De fuera se incorporan el hondureño Anthony Choco Lozano, Pedro Martín, Germán Sánchez y esta semana Jon Aurtnetxe, defensa cedido por el Athletic Club Bilbao, con un centenar de partidos en Primera y 18 en la UEFA League. Y aún queremos hacer un par de fichajes más: un delantero y un interior”.

"Misión cumplida, en diciembre convocaré elecciones al Tenerife”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
“Misión cumplida, en diciembre convocaré elecciones al Tenerife”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Por qué Nino no vino?
“Porque el Osasuna no lo dejo venir. Quisimos rescatarle para esta temporada, pero no fue posible”.

-¿La UD Las Palmas recupera en Primera la hegemonía canaria?
“Estimula. Aporta un plus de competencia. Nuestro objetivo es el ascenso y nos anima a alcanzarlo. Con Miguel Ángel Ramírez hay buena sintonía. Apostamos por una rivalidad deportiva sana. Queremos que esa llama se mantenga encendida. Pero las relaciones institucionales marcan un antes y un después en los últimos diez años”.

-Usted le tiene cogida la medida a los derbies.
“El saldo de esta década nos favorece: cinco victorias del Tenerife, cinco empates y dos derrotas en partidos oficiales. En derbies le ganamos por goleada”.

-¿Por qué el Tenerife no ha celebrado el centenario?
“Una comisión de expertos (el catedrático de Historia Ramón Pérez; el socio número 1 y cronista oficial de Santa Cruz, Luis Cola Benítez; los investigadores Juan Arencibia y Juan Galarza, y el consejero Enrique Estévez) nos ha demostrado, con documentos, que se fundó en 1912 y no en 1922. Pero he evitado esa controversia”.

-¿Echa de menos los riqui-racas de Paco Zuppo?
“Nos sacaban el grito del alma. Hoy es el Frente Blanquiazul la peña que levanta los ánimos. La más antigua es la Peña Salamanca”.

-La afición tinerfeña fue la mejor del fútbol español en la temporada del ascenso. Póngale nota.
“Sobresaliente. Ha sufrido mucho. Lo peor de un presidente son los fines de semana con derrota: salir a la calle y escuchar ese silencio a tu alrededor. La afición ha estado siempre con el equipo. Conmigo ha sido afectuosa hasta en los descensos, incluso a Segunda B. Es algo que desconocía. Mi respeto y mi cariño para ella”.

-El himno del club es como un experimento de Pavlov que distingue entre victoria y empate.
“Es una tradición, cuando ganamos suena el de Los Huaracheros, y cuando empatamos, el de la Sinfónica”.

-Algunos lo dieron por ‘muerto’ como empresario.
“No estoy muerto como empresario ni mucho menos. Estoy vivo y con ganas. El que me conoce sabe que nunca me doy por vencido. Íbamos aguantando bien, pero en 2012 se nos cayó la producción. Me quedé sin obras. Y no hubo más remedio que meterse en el concurso de acreedores, para reestructurar la empresa y adaptarnos. Tras dos años, acabo de salir, volviendo a licitar, y tengo un convenio que cumplir. En esta vida hay una palabra sagrada: luchar”.

-Otra palabra es dimitir. ¿Pensó hacerlo?
“¿Dimitir? Nunca lo he pensado. Esa palabra no la conozco y quien me conoce sabe que no existe en mi vocabulario. Yo soy de luchar y luchar y luchar o estás vencido”.

-Sorprende que en su incursión mediática no haya tirado la toalla.
“Hace 15 años un grupo de empresarios compramos Tele Italia (que emitía en el sur de Tenerife) a Carlos Agliata. Los demás socios se fueron yendo y me quedé solo. He resistido con Canal 11 en La Palma-El Hierro y Canal 4 en Tenerife-La Gomera (radio y televisión). En televisión digital terrestre tenemos una insular en la Palma, dos comarcales en Tenerife, y hemos recurrido una en el sur. En radio nuestro grupo cuenta con diez frecuencias en Tenerife y seis en La Palma. Todas están emitiendo”.

-¿Cuándo volverá a volar?
“Se me han quitado las ganas de volar. He decidido liquidar la compañía, cerrar Islas Airways. Perdí lo que no está escrito. Lo siento por los canarios, que ahora están en manos de un monopolio y al Ministerio de Fomento le cuesta más dinero la subvención a los residentes porque el billete se ha encarecido. La competencia nos denunció ante Fomento por los descuentos a los pasajeros, y Fomento entiende que debía repercutir en la ayuda. Está en el Supremo, después de que lo perdí en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El Ministerio me suspendió un año la subvención (17 millones de euros), y el juez le obligó a que me abonara una parte. Cuando he querido volver a volar, no me han dejado por estar en el concurso de acreedores. No lo entendí y me fui del Ministerio decidido. Se acabó. No vuelo más”.

-¿Su meta en la vida es ganar dinero?
“No trabajo por dinero, trabajo porque me gusta (llevo once años sin vacaciones), y porque tengo gente bajo mi responsabilidad. Me cuido mucho de no caer en la avaricia. Si te descuidas, el dinero te hace infeliz. No me mueve el espíritu de amasar una fortuna, sino alimentar mi espíritu”.

-¿Usted cómo ve a Miguel Concepción?
“¿Cómo me veo? Si es ser ingenuo creer en un apretón de manos y en la palabra dada, yo seguramente lo soy. Pienso siempre bien de los demás y pienso que los demás son como yo. Lo que decía Rousseau, que cuando se nace todo el mundo es bueno, y luego la sociedad te cambia”.

-Usted parece un hombre tímido, públicamente parco.
“Lo soy. Los canarios somos tímidos. Mi teoría es que nos dieron tanta leña en la Conquista que nos metieron el miedo en los genes y nos quedan secuelas. Y cuando nos pusieron un cuartel de la Guardia Civil en cada pueblo y al que robaba una gallina le daban una paliza, la gente veía a una pareja con tricornio y se escondía”.