DEJA VER

Mikson Kuka

Tengo la absoluta certeza de que este nombre no les suena para nada. Es más, para mí era un completo desconocido hasta hace unas semanas, cuando leí una noticia que lo situaba como protagonista de un récord histórico, que estoy seguro que tardarán mucho tiempo en arrebatárselo. Incluso me atrevería a predecir que nadie será capaz de superarlo en la historia de la humanidad. Mikson Kuka es el portero de la selección olímpica de fútbol de los Estados Federados de Micronesia, conformados por 607 islas del Océano Pacífico, y que se presentaban por primera vez a los Juegos del Pacífico con el ánimo de clasificarse para los próximos Juegos Olímpicos. Su participación, hay que reconocerlo, no ha sido muy afortunada. En su primer encuentro ante Tahití, tras los 90 minutos de rigor, se fueron a la caseta con un resultado de 30-0 a favor de los tahitianos. Esto significaba que el bueno de Mikson había tenido que ir a buscar el balón al fondo de las redes de su portería, de media, cada tres minutos. Me imagino el esfuerzo del entrenador, el australiano Stan Foster, para levantar la moral del equipo y especialmente la del guardameta Kuka, de cara al siguiente encuentro: “Tranquilos, que una mala tarde la tiene cualquiera… Si tampoco han sido mejores, lo que pasa es que han tenido el santo de cara… Si hubiéramos presionado más en los últimos minutos, igual el resultado hubiera sido otro…”. El siguiente compromiso fue contra el equipo de las Islas Fiji. El resultado que exhibió el marcador al finalizar el partido fue de 38-0 en contra del combinado micronesio. Pienso que al entrenador Foster se le empezaron a acabar los argumentos para intentar mantener alta la moral del equipo. Así y todo, en el vestuario debió decirles cosas tipo: “Señores, hay que estar más atentos… Sí uno no está a lo que está, pasa lo que pasa… Se los dije, jueguen en equipo, busquen al compañero…”. Y llegó el tercer partido. Era contra Vanuatu. La clasificación se había puesto muy complicada y no dependían de sí mismos. Encima el golaverage no les era favorable, pero hasta el pitido final nunca se sabe. Esta vez la contienda se saldó con un resultado de Vanuatu, 46-Micronesia, 0. Puedo llegar a pensar que el entrenador Stan Foster, preso del desánimo y los nervios, pudo llegar a perder los papeles y entrar en el vestuario con exclamaciones como: “Mikson… ¡vete a acostarte! ¡Qué eres un carota, más que un carota! Mira Mikson… ¡dedícate a otra cosa! Vete por ahiií…”.

Y tampoco es eso. En 270 minutos no hicieron ningún gol y sin embargo no se metió tanto con los delanteros. El cómputo general en tres partidos: 114 a 0. Sólo les daba tiempo de recoger el esférico del fondo de la portería y sacar de centro, lo que hicieron en el tercer partido cada 2 minutos. Y así no se puede ganar. He llegado a la conclusión de que el Real Madrid, una vez más, se equivoca de punta a punta. En su afán desmedido de fichar porteros y arruinarle la vida a algunos, no ha reparado en que el fichaje de Mikson Kuka le iba a salir barato y seguro que se hinchaba a vender camisetas. ¿Quién no va a querer tener la camiseta de un recordman mundial? Lo que pasa es que ocuparía plaza de extranjero. Deja ver…