SIN OBJETIVIDAD

Los problemas de la mejor liga de Europa

La ACB posee la mejor liga de baloncesto de Europa pero se empeña en disimularlo. Permite que los clubes adeuden a sus jugadores, vende sus derechos a una televisión (TVE) que trata sin ningún cariño su producto y le resta cualquier tipo de emoción a la competición al no permitir descensos y ascensos. Los culpables de esta situación son varios.

La propia ACB, empeñada en mantener unas condiciones leoninas para acceder a su exclusivo club y que vive anclado en tiempos en los que el baloncesto no supo aprovechar su boom, y los clubes, que con la boca grande dicen que consideran mejor que haya descensos hasta que les toca a ellos. No creo que Fuenlabrada y Gipuzkoa, justo cuando acabó la temporada pasada, estuvieran diciendo que bajar era lo mejor para esta competición porque una liga cerrada, en Europa, por muchos motivos, no tiene futuro.

En todo esto, para nosotros, hay una cosa buena y una mala. Empecemos por la mala. La ACB es cada vez peor. Los jugadores emigran a otras competiciones en las que el dinero está concentrado en algunos clubes mientras, en España, las entidades luchan por reunir un presupuesto que le haga frente al Madrid y Barça. Si se tiene, aunque sea alejado del dinero que manejan los clubes de fútbol, luego hay que acertar en el plano deportivo para que esto no se convierta en un binomio que, todos los caminos llevan al mismo lado, empeore aún más la liga. Lo peor de todo es que, lejos de mejorar, todo apunta a que esto va a ir a peor porque muchas entidades, que ya tienen bastante con sacar adelante sus presupuestos, se han anclado y parecen tener pocas intenciones de ser ambiciosas.

La noticia buena es ser el tuerto en el país de los ciegos, pero al menos es menos mala. Más allá de la ACB no hay nada. Es como un mapa de los vikingos: la Liga Endesa sería la tierra conocida y estaría rodeada de mares habitados por dragones. La Federación Española, que saca pecho a nivel de selecciones tanto femenina como masculina porque puede, se ha olvidado de la Adecco Oro, una competición ruinosa, ha dejado en tierra de nadie -donde los dragones de los vikingos- a la Adecco Plata y ha permitido que la EBA, en teoría amateur y que debería de servir para que los más jóvenes despuntaran, esté plagada de veteranos que tratan de rascar algún dinero antes de la retirada.

Tiene tantos problemas la ACB que no ha hecho falta nombrar en este artículo al Ourense, que es un asunto a tener muy en cuenta.