CANDELARIA

Bernardo Álvarez: “Que el año que viene volvamos a vernos”

El obispo, delante de la imagen de la Virgen, al término de la eucaristía. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
El obispo, delante de la imagen de la Virgen, al término de la eucaristía. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

El día más importante de las fiestas en honor a la Virgen de Candelaria estuvo marcado por la emoción y la solemnidad. Las fuertes lluvias de la noche del jueves -se registraron hasta 40 litros por metro cuadrado- dieron paso a un fin de semana luminoso y con temperaturas menos calurosas que otros años. La única incidencia reseñable fue la fuerza de los alisios que arreció en la jornada de ayer hasta el punto de obligar a suspender la procesión alrededor de la plaza después de la misa.

Minutos antes de las 10 de la mañana llegaba a la Basílica la espectacular marea humana formada por los corredores de la ofrenda floral atlética, un espectáculo que año tras año gana adeptos, como lo demuestra el creciente número de participantes y el público que congrega.

La fuerza del alisio obligó a suspender la procesión por la plaza al final de la eucaristía

Posteriormente, se produjo el traslado del pendón municipal desde el Consistorio hasta la plaza de la Patrona de Canarias, acto que coincidió con la parada militar. En esta edición correspondió la representación del rey al presidente del Gobierno de Canarias, que ya había realizado idéntica función el mes pasado con motivo de las Fiestas Lustrales de La Palma. Fernando Clavijo pasó revista a la tropa acompañado por el teniente general y jefe del Mando de Canarias, Pedro Galán. Acto seguido se procedió al desfile militar, encabezado por la escuadra de Gastadores, que fue presenciado por una amplia representación institucional, entre ellas la presidenta del Parlamento, Carolina Darias; el presidente del Cabildo, Carlos Alonso; la subdelegada del Gobierno, Rosario Cabrera Guelmes, además de consejeros, diputados, senadores y alcaldes.

Llegada a la Basílica de los primeros corredores de la marcha atlética . / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Llegada a la Basílica de los primeros corredores de la marcha atlética . / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Pasadas las 12 se celebró la misa oficiada por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, que en su homilía pidió “dejarse llevar por la Virgen para que siembre en nosotros el deseo de hacer el bien”. Al término de la eucaristía, y ante la imposibilidad de realizar el recorrido posterior de la imagen por el fuerte viento, la Virgen fue llevada hasta la puerta principal de la Basílica, donde recibió el aplauso del público y escuchó el himno nacional.

Por la tarde, se celebró la tradicional ofrenda folclórica, que permitió recoger varias toneladas de alimentos que serán repartidos los más necesitados.