GARACHICO

Día de júbilo y alegría en honor a San Roque

Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO
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Romería de Garachico 2015. / FRAN PALLERO

Fue un día de júbilo y alegría para San Roque, para los garachiquenses y para todas las personas, vecinos de otros municipios de la Isla y turistas (unas 15.000), que no quisieron perderse la 55 edición de la romería de Garachico, una de las más antiguas y concurridas de Canarias. El tradicional recorrido de carretas llenó de tipismo y canariedad las principales calles de la Villa y Puerto desde primeras horas de la mañana. No obstante, fue a partir de las 14.00 horas cuando las 27 carretas y los 16 carros pequeños comenzaron a desfilar por el trayecto previsto, que partió desde desde la zona del muelle viejo y continuó por la calle Pérez Zamora. A su llegada a la plaza Juan González de la Torre continuó su camino por la calle Esteban de Ponte hasta llegar a la calle San Roque. Este último tramo dirige a todos los fieles, romeros y visitantes a la ermita de Montpellier donde culminó la fiesta para dar paso al baile de romeros.

Como cada 16 de agosto, la jornada comenzó desde temprano en calles del casco, que amanecieron con los acordes del popular ‘Viva San Roquito’ a cargo de la fanfarria de la asociación juvenil Nuestra Señora de Los Reyes, y continuó con la misa de los peregrinos en la ermita de San Roque. A esta eucaristía acudieron cientos de personas de diferentes partes de la Isla y posteriormente, el Santo fue trasladado hacia la parroquia de Santa Ana acompañado por todos los devotos y por la Hermandad de la Chácara y el tambor. Tras oficiarse otra misa dicha parroquia San Roque se dirigió hacia el muelle para dar comienzo a la romería, donde no faltaron la gastronomía de las Islas y el buen vino.