ECONOMÍA

El tamaño de las empresas sí importa

trabajadores de la construcción
Imagen de varios trabajadores de la construcción. / EP

En el conjunto de España, el 87,1% de las empresas con asalariados inscritas en la Seguridad Social cuentan con una plantilla de entre uno y nueve empleados. En este segmento, la primera posición del ranking por comunidades la ocupa Andalucía, con el 89,5%, seguida de Extremadura, con el 89,2%. Canarias se encuentra en mitad de la tabla con el 87,1% de pymes, misma cifra que la media nacional, pero alejada de Navarra (83,1%) y País Vasco (83,2%), las dos regiones con menor porcentaje de microempresas en su estructura económica.

Estos datos, que aparecen recogidos en un informe del Círculo de Empresarios denominado La empresa mediana española, revela también que Madrid es la comunidad con mayor número de empresas con más de 250 empleados. Una circunstancia que, sin duda, está ligada a su condición de capital de España.

Pero, ¿por qué es importante el tamaño de las empresas? Porque este es un factor que determina el nivel de productividad y la estabilidad del empleo, de tal forma que aquellas comunidades con empresas más grandes tienen un mayor nivel de productividad y mejor estabilidad laboral, y aquellas donde las pymes son las protagonistas, la tasa de desempleo es más elevada, caso de Andalucía, por ejemplo.

Productividad y empleo

En términos generales, y según destaca el informe, las empresas más grandes se caracterizan por ser más productivas y generar más empleo estable. Además, presentan una mejor calidad crediticia y una mayor propensión a a la innovación y a la internacionalización. De hecho, las macroempresas consiguen un mayor porcentaje de su facturación gracias a las exportaciones.

En cuanto a la actividad innovadora, ocurre lo mismo. Según los últimos datos de la encuesta de innovación del INE correspondientes a 2013, solo el 11% de las empresas españolas de más de 10 asalariados llevaron a cabo actividades innovadoras. Dentro de este porcentaje, el 41% de las empresas grandes fueron las que invirtieron en nuevas tecnologías, frente al 22,8% de las medianas y el 8,6% de las pymes. Otra de las ventajas que tienen las grandes empresas es que en ellas el ajuste de plantilla también ha sido menor durante esta crisis. El empleo en este tipo de empresas descendió el 6% (acumulado entre 2009-2015), frente al 20% de las empresas medianas y el 25% de las pymes. Además, las macroempresas ganan participación en el empleo. Según las estimaciones de Eurostat, aportan el 27% del empleo total, lo que representa un incremento de tres puntos con respecto al año 2009, principios de la crisis. No obstante, las empresas medianas españolas y las grandes han conseguido aumentar su tamaño medio durante 2009-2015. Así, las empresas medianas españolas con 99,2 empleados de media superan en dimensión a las alemanas (96,7) y se sitúan cerca de las francesas (101). Las empresas grandes, con una media de 1.047 empleados por empresa en España, también son de mayor dimensión que las de Alemania.

La complejidad regulatoria es la principal barrera de las entidades para no crecer

Aún así, el impacto en productividad para el tejido empresarial español sería del 13% si tuviera la distribución por tamaños de las empresas alemanas y del 4,8% si la composición por sectores fuera la misma. El problema en España es que el porcentaje de empresas medianas y grandes es significativamente inferior al que se observa en otras economías como Alemania y Reino Unido, de forma que una proporción muy elevada de trabajadores españoles están empleados en empresas, en general, menos productivas.

Por ello, el Círculo de Empresarios señala en su informe que el cambio de modelo adecuado en el tejido empresarial español para aumentar la productividad debería basarse en impulsar el tamaño medio de las empresas y no tanto en la necesidad de modificar la especialización. No obstante, el principal escollo que encuentran las empresas españolas para dar el salto y crecer empresarialmente se encuentra, precisamente, en la tremenda complejidad regulatoria.

De hecho, nuestro país cuenta con una gran cantidad de empresas que cuentan con una plantilla muy cercana a los 50 trabajadores, pero que no dan el salto a una mayor categoría empresarial como consecuencia de un entorno regulatorio que “desincentiva” el crecimiento empresarial. En este sentido, se entiende por complejidad regulatoria: el número de trámites necesarios que se necesitan para constituir una empresa, el tiempo necesario para realizar estos trámites y el coste. Esto hace que el sistema de licencias y autorizaciones español sea uno de los más costosos de Europa. A todo esto hay que unir la elevada bancarización del crédito, especialmente de las pymes, que tienen serios problemas para financiarse.

Distribución empresarial año 2014

Fuente: Circulo de Empresarios

Micro (1-9) Pequeñas (10-49) Medianas (50-249) Grandes (+ 250) Total
Navarra 83,1% 13,8% 2,6% 0,5% 100%
País Vasco 83,2% 13,9% 2,5% 0,4% 100%
Madrid 85,0% 11,9% 2,5% 0,6% 100%
Rioja 85,4% 12,4% 2,0% 0,2% 100%
Cataluña 85,5% 11,9% 2,2% 0,4% 100%
Baleares 86,1% 11,6% 2,0% 0,3% 100%
Murcia 86,3% 11,2% 1,8% 0,3% 100%
Aragón 86,7% 11,6% 2,0% 0,3% 100%
Ceuta y Melilla 87,0% 11,0% 1,8% 0,2% 100%
Cantabria 87,1% 10,6% 2,0% 0,3% 100%
Canarias 87,1% 10,7% 1,9% 0,3% 100%
C. Valenciana 87,5% 10,5% 1,7% 0,3% 100%
Asturias 88,0% 10,1% 1,6% 0,3% 100%
Castilla y León 88,2% 9,9% 1,6% 0,3% 100%
C. La Mancha 88,4% 10,1% 1,3% 0,2% 100%
Galicia 89,0% 9,3% 1,4% 0,3% 100%
Extremadura 89,2% 9,3% 1,3% 0,2% 100%
Andalucía 89,5% 9,0% 1,3% 0,2% 100%
Total 87,1% 10,8% 1,8% 0,3% 100%