SUPERCONFIDENCIAL

Todo el mundo con sombrero

1. La moda de este verano, en La Laguna, ciudad elegante, es ir tocado con sombrero Panamá. De viejo, en La Laguna existe la acreditada sombrerería de Víctor Núñez, que vende los famosos Stetson, que fueron leyenda en el Lejano Oeste. El sombrero había caído en desuso, pero ahora los caballeros laguneros -incluyo a Santiago Pérez– van tocados con sombrero Panamá. Otros llevan tirolés, pero el tirolés es sombrero medio amariconado si se usa fuera del Tirol, donde es prenda ciertamente varonil y común en las testas de condes y duques; es más un sombrero de caza y lleva pluma. Yo tengo todo tipo de sombreros, pero no me pongo ninguno. El más que aprecio es uno que me regaló Paco Padrón, comprado en Víctor Núñez. El paisaje de las ciudades cambia con los sombreros. Lo que distingue las fotografías de cada época es el uso o el no uso de ellos por parte del personal. Además, a los bajitos les favorece, por lo que no me extrañaría ver al enano de andar por casa usando un Stetson de Víctor Núñez un día de estos. O al mismo alcalde de Santa Cruz, a quien Dios guarde.

2. Llevar sombrero me gusta, sobre todo por ver las distintas formas de saludar de los caballeros. Mientras el más afectado se descubría totalmente, al paso de una dama, con riesgo de resfriado en la calvorota, los más pasotas se llevaban el índice y el pulgar de la mano derecha al ala del sombrero, sin quitárselo, como en la canción que hizo célebre María Dolores Pradera, Fina estampa. A mí, el sombrero, qué quieren que les diga, me da calor y un poco de agobio. Hace algún tiempo estaba yo en la tienda de una gasolinera y vi como unos gamberros se metían chocolatinas debajo de sus gorras; di parte a la empleada para que llamara a seguridad pero lo que hizo la chica fue enfrentarse valientemente a los ladrones, que acabaron por marcharse sin su botín. Así que el sombrero tiene muchos usos.

3. En fin, que los laguneros llevan sombrero Panamá, que es fresco y propio de climas tropicales, como los que estamos sufriendo ahora. A lo mejor cuando llegue el otoño cambian el Panamá por el fieltro, porque cuando en la Laguna ruge el viruje, agárrese usted los machos y pertréchese de cabeza a pies, por aquello de la neumonía.