El dardo

Adiós a un impuesto

El Gobierno canario, aun con ciertas reservas por parte del PSOE -partidario de la progresividad fiscal y de un canon único para toda España-, va a suprimir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y bonificará unas y otras en un 99% a partir de 2016, tal y como ya aplican otras comunidades autónomas. Se mantiene el 1% restante como elemento de control tributario y para que, en el caso de las donaciones, se pueda justificar el origen de las aportaciones en metálico. La cuestión no es menor puesto que, según la consejera de Hacienda, Rosa Dávila, la rebaja en dicho tributo supondrá para los contribuyentes un ahorro de 66 millones de euros. Con esta medida se pretende evitar que las herencias no recibidas -por falta de recursos para pagar los correspondientes impuestos o por el bajo valor del patrimonio heredado en comparación con lo que ha de tributar- pasen, como hasta ahora, directamente al Estado, a la manera de lo que ocurrió con más de 5.000 familias durante los años más duros de la crisis, entre 2007 y 2014. Según la consejera, las más beneficiados por la rebaja de este gravamen estatal que gestionan las comunidades autónomas no serán las clases medias y altas, sino las más desfavorecidas, pese a que la reducción impositiva se efectuará sin tener en cuenta el nivel patrimonial de cada uno. Si finalmente se cumple lo previsto, las bonificaciones del impuesto afectarán tan sólo a los herederos o donatarios padres, hijos, cónyuges o parejas de hecho del causante o donante; los demás serán considerados paganinis. Pese a que, con arreglo a los datos del Consejo General del Notariado, en Canarias se renuncia cada día a un promedio de 3,3 herencias, el Gobierno considera que la pérdida de estos ingresos no influirá en el gasto social comprometido, que incluye nuevas partidas para la dependencia y la prestación canaria de inserción, además del abono de la paga extraordinaria suprimida en su día a los funcionarios por culpa de la crisis económica y la puesta en marcha del nuevo Plan contra la Pobreza y la Exclusión Social. Demasiados y significativos frentes financieros abiertos, con compromisos urgentes y graves, como para suprimir ahora algunas fuentes de ingresos, aunque figuren en el pacto de Gobierno y se confíe en las aportaciones del ITE.