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El alimento de la dignidad

Elisa Regalado Delgado y Benito Hernández Barrera. | DA
Elisa Regalado Delgado y Benito Hernández Barrera. | DA

Llevan la solidaridad por bandera. Su vida gira en torno a un principio: ayudar a los demás. Elisa Regalado Delgado, a punto de cumplir 80 años, y Benito Hernández Barrera, de 52, representan el espíritu del altruismo y lo practican a diario. Ella, como alma mater de Cáritas en San Miguel, y él como presidente de Cruz Roja en la comarca de Abona.

Elisa confiesa que siempre le ha gustado hacer el bien en todo lo que puede. Llegó al Sur hace 13 años desde su Santa Úrsula natal, empezó como catequista en la parroquia y se quedó en Cáritas. Atiende a los pobres con auténtica devoción, “aunque te lleves los problemas a casa y por la noche no puedas dormir dándole vueltas a lo mal que lo está pasando mucha gente”. La ONG de la Iglesia atiende actualmente a 205 familias solo en San Miguel. Reconoce que se ha encontrado historias difíciles de digerir emocionalmente: “Recuerdo una señora, enferma de cáncer, que venía a pedir comida, hablaba mucho y nosotros estábamos encantados de escucharla. Le dábamos alimentos y ropa. Siempre nos decía que venir a Cáritas era como una terapia contra su enfermedad, porque salía mejorada, profundamente aliviada. Nosotros también le dábamos confianza espiritual”. Elisa tampoco olvida la experiencia de un vecino, de avanzada edad, que lo pasaba mal cada vez que llegaba el invierno: “No tenía mantas, ni sábanas y en las manos se ponía unos calcetines porque no tenía guantes. Le dimos pijamas, toallas, mantas y sábanas, además de camisetas para el frío, guantes y calcetines. El señor, el pobre, no se dio cuenta. Ya murió”.

Esta sanmiguelera de adopción es una fuente inagotable de relatos cotidianos: “Recuerdo un matrimonio con 11 hijos. La madre lavaba la poca ropa que tenía en una piedra, no tenía abrigos, y también le llevamos mantas, ropa y le hicimos una compra. Fue una alegría tremenda para ella. ¿Usted sabe lo que es no tener con qué abrigarse?”

Con todo, reconoce que lo peor, con diferencia, es cuando hay niños que lo están pasando mal. “Está prohibido venir con niños a Cáritas, para que no vean de dónde sale la comida y la ropa. Los otros niños podrían hacer comentarios que les perjudicarían; a la familia les damos jugos, galletas, mantequilla… para que se lo lleven al colegio y lo tomen a media mañana”, explica. Para Elisa, la salida de la crisis sigue estando lejos: “Ayer mismo vinieron dos personas a Cáritas que no habían estado nunca. Sin ingresos y con hijos a su cargo. Hay unos requisitos que cumplimentar, pero la primera compra no se le puede negar a nadie, aunque vengan sin documentos. Hay que darle lo que sea, porque no pueden esperar”.

MÁS DE 2.500 FAMILIAS
Benito Hernández Barrera trabaja como conductor de TITSA, pero el resto de su tiempo lo dedica a prestar servicio a los más desfavorecidos. Ingresó como voluntario en Cruz Roja siendo un adolescente y hoy, casi 40 años después, es presidente de esta ONG en la comarca, prestando servicio en los municipios de Arona, Granadilla, Vilaflor, San Miguel y Arico. De entrada nos ofrece un dato que habla por sí solo: entre marzo y diciembre de 2014 Cruz Roja atendió a más de 2.500 familias en la comarca de Abona. Su experiencia le permite hacer un relato del perfil de las personas que demandan más ayuda: “La gente que llega hasta nosotros es gente desesperada, que no sabe ya por dónde tirar. La mayoría tiene entre 30 y 40 años. Muchos de ellos son matrimonios que se han quedado sin trabajo”.

El mapa de la comarca que atiende no es uniforme en la asistencia que ofrecen: “En zonas de medianías detectamos los mayores problemas, personas que viven en un entorno más rural. Contamos con servicio de Teleasistencia para la gente mayor y disponemos de equipos que realizan visitas dos veces al mes. Ahí te das cuenta de que hay mucha gente sola, con ganas de hablar porque a lo mejor llevan tres o cuatro días sin ver a nadie. Y entonces te preguntas: ¿cómo es posible que ocurra esto en el siglo XXI?”.

Benito Hernández se detiene en un núcleo que ha crecido a una gran velocidad en los últimos años: San Isidro. “Es la zona del Sur que solicita más ayudas. Nos piden comida, pero sobre todo el pago de alquileres. Hay que valorar la implicación de los voluntarios de fuera, sudamericanos mayoritariamente. Ahora mismo tenemos a tres contratados para sustituciones en verano que hace un tiempo fueron usuarios. Su compromiso es enorme”.

También subraya la solidaridad que encuentran en las empresas. “Todas suelen colaborar”, asegura, y destaca que las campañas de Cruz Roja van más allá del acopio y posterior reparto de alimentos: “Hacemos recogida de comida en grandes supermercados tres veces al año, pero este año también hemos repartido en la comarca 16.000 euros en ayudas al alquiler. Disponemos de cantidades para el pago de la luz, artículos de aseo o el mobiliario de primera necesidad, como lavadoras y neveras”.

En opinión de Nuria Marrero, concejal de Servicios Sociales, lo importante es mantener desde el Ayuntamiento el contacto permanente con organizaciones como Cáritas y Cruz Roja. “La comunicación es fundamental porque nosotros hacemos una parte del trabajo y ellas la otra”, apunta. La edil detecta que la situación en los últimos meses “al menos no ha empeorado”, pero las cifras de atenciones descienden muy lentamente. Nos cuenta la triste experiencia de algunas personas que han visto cómo la vida se les derrumbaba casi de la noche a la mañana: “Conozco a dos familias que ganaban cada una de ellas entre 4.000 y 5.000 euros al mes, y ahora están con 420 euros mensuales y con hipotecas de hasta 1.200 euros. Lo han perdido todo y no lo asimilan”.

Acción solidaria en Los Cristianos
Desde la semana pasada Cruz Roja ha puesto en marcha un proyecto en Los Cristianos para repartir comida a personas que viven en la calle. Veinte usuarios -hombres y mujeres, la mayoría extranjeros- son visitados dos veces al día por un equipo de esta ONG que incluye una trabajadora social, que se encarga de realizarles un seguimiento. El reparto se realiza en cuatro puntos de esta zona turística y consiste en una cena caliente y un desayuno. Esta acción ha sido posible gracias a la donación de 22.000 euros realizada por el Foro Amigos del Sur de Tenerife (FAST). La iniciativa se mantendrá al menos hasta final de año y podría tener continuidad a otros municipios de la comarca. La próxima propuesta que llevará Cruz Roja a la práctica es una campaña para comprar gafas a los niños de familias sin recursos.