reflexión

Artesanos de la paz – Por Juan Pedro Rivero

En la era de las manufacturas de grandes cadenas de montaje y realizadas en serie, los artesanos pueden ser considerados como manifestaciones culturales que revelan el rostro de un pasado superado. Quedan, en muchas ocasiones, como elemento folklórico, marcado por un tipismo útil para exposiciones culturales en las fiestas patronales.

Sin embargo, artistas y artesanos comparten no solo la misma raíz semántica, sino el valor especial de lo realizado, bien por exclusivo, bien por peculiar. Hay cosas que no se pueden hacer en serie, en cadena; exigen una labor personal, una mayor dedicación. Un poema, una joya, un ramo de flores, un peinado, no pueden ser hechos en serie. Siguen siendo necesarios los artistas y los artesanos.
Eso no solo ocurre con las cosas materiales, sino con la mayor parte de las condiciones óptimas para el desarrollo humano.

La familia, la amistad, el bien común, etc., no surgen espontáneamente como efecto de un deseo o una intención. Deben ser construidos con inteligencia y voluntad, con dedicación constante y paciencia de artesano.

Lo mismo ocurre con la paz.
No basta eliminar las armas, aislar o eliminar a los enemigos, para que surja la paz. La paz exige la construcción de aquellas condiciones de justicia y dignidad, de confianza y tolerancia, que la hagan posible. Con razón nos recuerda Francisco en Evangelii Gaudium que “(…) confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal”. (EG 244)

No nos podemos contentar con un deseo. Hay que construirla. Bienaventurados los que trabajan por la paz, los artesanos y artistas que la construyen.

Para un mundo en paz no sirven soluciones dictadas en serie, desde fuera, sino la artesanal tarea de construcción paciente, generosa en los esfuerzos y respetuosa en los medios; un trabajo a golpe de promoción, de acogida, de exigencias…, unas veces con la fuerza de la diplomacia, otras con un freno contundente.

Las armas se construyen en serie. La paz es artesanal. También en Siria…

@juanpedrorivero