tribuna

Bodas de brillantes escolapias

Celebrar las bodas de brillantes de un colegio, es casi un milagro. Eso quiere decir, que durante todos estos años, el espíritu y las lecciones de nuestro fundador, San José de Calasanz, no se han perdido. Estudio, Piedad y Letras eran las normas que este gran santo español imprimió allá en Roma, cuando fundó, en un suburbio, las Escuelas Pías. José de Calasanz, había nacido en Peralta de la Sal (Huesca) Era sacerdote de la curia de su provincia, en su interior, en sueños, oyó en ocasiones, una voz que le decía “ve a Roma”. Y lo puso en marcha Llegó a la ciudad Eterna y vio por las calles la cantidad de niños que se pasaban el día jugando en el Transtevere, y José siguiendo aquellas voces divinas, le llevó a fundar, los que se llamaron Clérigos Pobres de la Madre de Dios. En Roma, en aquellos barrios donde era grande la miseria, este santo español, para más señas “maño”, pisó fuerte y su orden tras haber sido aprobada por el papa se fue extendiendo por Italia y España, hoy día por todo el mundo. En Tenerife, desde 1940, han estado presentes día a día. Promociones han pasado sin cuento, y sus alumnos han destacado en todas las profesiones. Han tenido grabado como letras de oro, el estudio, la piedad y las letras. Inolvidable la figura del Padre Andrés Moreno Gilabert, fundador del colegio del Quisisana, orador, maestro y poeta. Brilló por sus conferencias en los estamentos sociales y culturales de la Isla. Junto con él otro escolapio que dejó honda huella entre todos los alumnos que pasamos por las aulas calasancias, el Padre Rufino Gutiérrez Sedano. Vivió parte de su vida en este colegio, hasta su jubilación y traslado a Madrid. ¿Quién de los alumnos no recuerdan las clases de inglés?. Todos aprendimos con él, lo imprescindibles del idioma. ¿Y del Padre Julián?, el latín necesario para declinar el rosa, rosae. Apóstol de los enfermos, se recorría todos los alrededores del colegio haciendo visitas ¿ Y la bondad del Padre Marcos?, con suma paciencia atendiendo a todos los alumnos en los estudios y recreos. ¿ Y el científico Padre Juan Torregrosa ¿ No vivió muchos años. Podría ir nombrando a una serie de escolapios que cada año venían a formar parte de esta comunidad para atender a tantos alumnos y cambios de estudios. Pero el Colegio de los Escolapios, ahí sigue en el Quisisana, haciendo de mirador hacia la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, al que cada día acudíamos y cuando el prefecto, el Padre Jesús, tocaba el pito, en filas de dos subíamos las escaleras para llegar a las aulas. Recuerdos y más recuerdos se agolpan en la mente. Padres, como Rafael, José, Turiel (segundo rector), Desiderio, Gonzalo, Suárez…fueron dejando trozos de sus vidas para dar esplendor al colegio. Todos ellos, desde el más allá, verán como el Quisisana, al que subían y bajaban por las escaleras de la montaña, ha cumplido las bodas de brillantes. A ellos y a toda la pléyade de escolapios que han vivido, soñado y enseñando ciencias y letras según el lema de su santo fundador, le debemos estos 75 años de vida en una ciudad, Santa Cruz de Tenerife, que acogió la orden escolapia bajo el manto de la Virgen de Candelaria.