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La bondad

Cuando te planteas hablar de la bondad, en ocasiones parece que tuvieras que justificarte y que fuese una temeridad en los tiempos que corren. Si haces caso a las noticias, o simplemente observas el mundo a través de tus vivencias o incluso te sumerges en la virtualidad de internet, parecería mayor utopía, es como si la bondad estuviese reñida con los tiempos que vivimos. La bondad viene unida a la generosidad que significa darte a los demás, e implica entender que la humanidad y el amor entran en su mayor potencialidad cuando interactuamos con nuestros amigos, conocidos o personas con las que convivimos y a todo ello lo aderezamos con una buena dosis de amabilidad, cuidado del otro e incluso el altruismo. Los estudios plantean que el altruismo, ese que dedicamos a la personas con las que convivimos, el altruismo desinteresado y quizás marcado por aquella cita bíblica de que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, provoca en nosotros y en los otros altos niveles de felicidad. Lo que implica que no tenemos que embarcarnos en grandes obras, ni trasladarnos al otro polo del mundo para ser altruistas y solidarios. Es más implica ayudar a tu vecino, a la persona que camina tus calles y con la que coincides en las escalera o en el supermercado…

Pero la bondad va más allá, conlleva que buscas, por naturaleza, el bien del otro incluso por encima del tuyo propio. Los neurocientificos apuntan una tendencia innata hacia el logro de buscar el bien de los demás, y las investigaciones tienden a demostrar que cuando nos volcamos en las personas, dedicando tiempo, ideas, objetivos e incluso nuestro dinero producen cambios en nosotros que afectan directamente a nuestro estado de ánimo o a nuestra longevidad. Barbara Fredrickson en su teoría Amplicar y Construir da un papel fundamental a la vivencia de nuestras emociones positivas, y que ellas no solo nos hacen sentir bien, sino que producen un cambio significativo en nuestra forma de interpretar la realidad, creando a nuestro alrededor una espiral de positividad, siendo nosotros responsables de atraer a los demás, y la bondad, aquí, juega un papel fundamental, ya que de esta manera irradiamos a los otros nuestra propia positividad y forma de interpretar y afrontar nuestra vida. Por eso ofrece tu ayuda a los demás, no esperes nada a cambio, no te preocupes por la magnitud de lo que haces solo brinda una sonrisa y haz que el otro se sienta bien, te sentirás feliz.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva