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El ‘Choco’ confirma la mejoría

'Choco' Lozano celebra uno de sus dos goles. | SERGIO MÉNDEZ
‘Choco’ Lozano celebra uno de sus dos goles. | SERGIO MÉNDEZ

El mejor CD Tenerife de toda la temporada ayer pasó por encima de un CD Mirandés que nada pudo hacer para frenar a Antony Choco Lozano. El catracho es, claramente, el hombre gol del equipo, el encargado de auparlo con sus aciertos a cotas mayores. Ayer el hondureño abrió y cerró el marcador, aunque en medio Aitor Sanz aumentó la cuenta de un equipo que se va pareciendo a los destellos que dejó durante la pretemporada.

Agné se dejó de hacer más pruebas con el once inicial. Parece que su idea del trivote en la medular va tomando cuerpo. A Cristian García ya no se le ve perdido. Aitor Sanz también se parece al de otras temporadas. Y por fin Dani Hernández dio muestras que es uno de los mejores porteros de la categoría. Ayer hizo paradas que salvaron el partido. Incluso arriba los atacantes tienen el olfato más definido. Pedro Martín, Choco y Suso forman un tridente peligroso, más aún si delante hay una defensa con tres centrales y constantemente se propicia acciones ofensivas de tres contra tres.

Ninguno de los dos equipos llegó con peligro al área rival en los primeros compases del encuentro. Hubo que esperar a que se cumpliera el primer cuarto de hora para levantar al público de sus asientos. Pedro Martín cabalgó por la banda izquierda y Cristian García, con un lanzamiento frontal raso, hizo lucirse al portero Raúl Fernández, que despejó con acierto el cuero. La réplica llegó inmediatamente después. Lago Junior ejecutó un disparo cruzado al que Abdón Prats no llegó en boca de gol. Todo eso sucedió en los minutos 19 y 20.

Antes de que se cumpliera la primera media hora de juego, ambos contendientes acumularon una ocasión de peligro más cada uno. La del Tenerife se limitó a un fuera de juego del Choco que el colegiado pitó cuando el hondureño se quedó solo ante el meta rival.

Superado el minuto 30, los locales apretaron el acelerador. En el 35 Aurtenetxe centró y Pedro Martín remató de cabeza desviado. Ya a esas alturas se veía a un equipo muy serio, con las ideas claras, batallador y solidario.

El tridente formado por Pedro, Lozano y Suso fue aumentando su peligro y, unas veces uno, otras veces otro, creaban peligro a la meta burgalesa. En el 37 un centro elevado de Pedro lo mata con el pecho Suso, quien en el control se escoró demasiado y su disparo final lo desvió a saque de esquina el guardameta del Mirandés, quien ayer tuvo una tarde de mucho trabajo.

Se aproximaba el final de la primera parte y el marcador seguía con la igualada inicial. No obstante, el Tenerife pisaba área con peligro, como demostró en el minuto 38.

Ahí fue cuando los jugadores tinerfeños inauguraron su marcador con una jugada precisa, preciosa y efectiva. Recogió Cristian. Abrió para Suso, que se encontraba en la derecha. Profundizó hasta la línea de fondo y sirvió una asistencia a medida del Choco Lozano. Al catracho le bastó con afinar la puntería para ajustar un balón a la base del poste, logrando así el 1-0.

Era un gol más que merecido, teniendo en cuenta lo mucho que había hecho para adelantarse en el marcador.

No obstante, también el cuadro de Miranda dispuso de una clara ocasión en el minuto 41, cuando Provencio cabeceó un córner lanzado por Abdón, pero Dani, con una soberbia intervención sobre la mismísima línea de gol, evitó que el balón alcanzase la red. El portero hispanovenezolano se sacó de la chistera una mano milagrosa y, acto seguido, volvió a detener otro disparo que llegó tras haber rechazado.

Así disfrutaron los burgaleses de la mejor acción de peligro de todo el partido, pero se toparon con la calidad del portero tinerfeño. Así concluyó una primera parte entretenida, que acabó con un resultado justo.

Agné no cambió a los once jugadores que comenzaron el encuentro. ¿Para qué tocar nada cuando todo funciona a la perfección?

El segundo acto comenzó tal y como acabó el primero: con una parada de mérito de Dani. Despejó a córner otro lanzamiento de cabeza, tras un remate esquinado de Néstor. Carlos Terrazas no veía las cosas claras y empezó a mover el banquillo. De entrada sustituyó a los dos jugadores que tenía en el campo con cartulinas amarillas: Moreno y Álex García.

En el minuto 54 y en el 57, Pedro Martín, por tocar el balón con la mano, y Alberto, tras una entrada por detrás, fueron amonestados.

Volvió a avisar Galán en el 66 con otro remate de cabeza, que nuevamente fue respondido por el cancerbero chicharrero. El balón acabó a escasos centímetros del larguero.

Justo en ese momento ya era evidente de que el Tenerife estaba cansado y ya no llegaba con fluidez. Agné decidió tomar cartas en el asunto. En el primer cambio quitó del campo a Pedro Martín para dar entrada a Jairo. Eso pasó en el 72. En el 80 sentó a un hiperactivo Suso para dar entrada a Nano.

Especialmente Jairo se metió muy rápido en el encuentro, hasta el punto de tener serias opciones de marcar. Justamente el canterano fue el autor de la primera tentativa blanquiazul del segundo periodo. El canterano recogió un balón suelto en área contraria y condujo hasta realizar el ensayo, pero Raúl desvió el balón a córner.

Precisamente esa acción fue la que originó el 2-0. El córner lo peinó hacia atrás Alberto, el portero burgalés desvió el esférico con el guante, pero se quedó muy corto, por lo que Aitor Sanz solo tuvo que golpear con fuerza para batir por segunda vez al Mirandés. Minuto 76.

Pero tenía hambre de más el Tenerife. Tanta ha sido el hambre que ha pasado desde el inicio de campeonato, que ayer estaba decidido a darse un festín. Vaya que lo logró. Poco después del 2-0, llegó el 3-0, nuevamente obra del Choco.

Corría el 79 cuando Aitor volvió a aparecer en escena, esta vez para buscar por alto a Lozano. Recibió el internacional hondureño, quien tras un excelente control orientado, se plantó cara a cara ante Raúl. No tuvo piedad el catracho, que con el 3-0 redondeó una tarde para enmarcar.

Poco más sucedió en un encuentro que le sirve para mucho al Tenerife. Le saca de los puestos de descenso, se aupa hasta media tabla y, anímicamente, sale enormemente reforzado tras enrachar dos triunfos consecutivos.