superconfidencial

Cretinismo

1. Creí que estaba soñando cuando vi y escuché a una reportera de Telecinco tutear al rey Felipe mientras le hacía una entrevista antes del partido entre España y Letonia. De esta profesión me espero cualquier cosa, pero no hasta el punto de que una joven reportera tutee al rey, que no se inmutó, hasta que por el pinganillo le dijeron que si estaba loca y entonces rectificó. El periodismo español está por los suelos, porque por los suelos están las facultades que lo enseñan, una de las cuales co-fundé y han estado a punto de cerrarla por mala. Y no por mi culpa, pues nunca me quisieron en ella los que ahora la han hundido. Qué pena de profesión y qué pena de enseñanzas que yo defendí hasta la extenuación. Todavía quedan vivos algunos testigos de lo que estoy diciendo. El periodismo, que es una profesión de ejercicio difuso, no pasa por buenos momentos. Está en medio la transformación digital, que va a ser muy jodida, sobre todo porque el papel resiste.

2. Esta joven y cretina periodista significa, ni más ni menos, que la falta de respeto de una profesión que ha perdido el Norte por falta de formación. Las facultades, politizadas al máximo, sobre todo en la universidad pública, no dan la talla. Fíjense cómo Podemos ha destrozado la Facultad de Políticas de la Complutense, por ejemplo, cuyos pasillos parecen trincheras de una guerra: carteles, consignas, suciedad, que son los elementos entre los que se mueve como pez en el agua la extrema izquierda. Esta es la universidad que merecemos, por nuestro descuido y por nuestra apatía.

3. La falta de respeto de esta joven reportera de Telecinco es el símbolo de la falta de respeto que tiene esta juventud por todo. En el periodismo joven no hay sentido de la oportunidad, no hay formación, no hay educación. Se han perdido los papeles en las televisiones y estamos fabricando bodrios y creando malos periodistas para una sociedad que necesita más que nunca de esta profesión para que la ayude a que no se destruya por completo. Debemos recuperar la credibilidad, algo que no se logra tuteando al rey. A lo mejor es que esta chica no entiende que el tuteo borbónico es al revés.
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