Cuando fuimos los mejores

El día que Tenerife dominó Europa

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En el Santiago Martín no cabía un alma y, como era habitual, todo el público presente esperaba de pie el punto que diera por acabado el partido. Pero no era un punto más. Enfrente del CV Tenerife Marichal, el todopoderoso Colussi Perugia italiano se resistía a permitir que la Champions League se quedara en Tenerife, permitiendo que la Isla lograra su primer máximo torneo continental por equipos. Entonces la tristemente desaparecida Ingrid Visser lo consiguió, la pelota acabó en el Taraflex del campo transalpino. El sueño era ya una realidad.

Aquel 21 de marzo de 2004 era la culminación de un proyecto ambicioso, el de Quico Cabrera, que logró planificar lo que para muchos era una simple utopía: competir con los mejores conjuntos de Europa, los italianos, después de haber ejercido un dominio total y absoluto en todas las competiciones de España.

La entidad, que por aquel entonces ya había logrado ocho de sus 10 ligas, nueve de sus 11 copas y cuatro de sus seis supercopas, quería más, y la Champions League, que por aquel entonces tenía el mayor nivel competitivo que se recuerda, era el principal objetivo.

Una vez conocido que Tenerife sería sede de dicha Final Four se planificó todo el curso, logrando reunir en la Isla a jugadoras de la talla de Magaly Carvajal, Ingrid Visser, Yulia Svistina o Elena Godina dirigidas por Avital Selinger, uno de los mejores técnicos en la historia de este deporte.

La semifinal, frente al Azerrail Bakú estaba sumamente estudiada. Las azerbaiyanas llegaban a Tenerife invictas, pero se encontraron con un ciclón enfrente, que las batió por un claro 3-0. Magaly Carvajal no falló a su cita, consiguiendo anotar 17 puntos, seis de ellos en bloqueo.

Sin casi tiempo para descansar llegó el duelo con el Perugia, que se había impuesto con claridad al Cannes galo, el campeón europeo vigente.

Las transalpinas se impusieron en el primer set hasta que Romina Lamas, titular en lugar de la mediática Maurizia Cacciatori, se puso al mando. La dirección de la argentina, junto a los puntos de Carvajal y Godina, sencillamente impresionantes aquella tarde, funcionó hasta darle la vuelta al marcador y poner un global de 2-1.

El cuarto set sería para el Perugia, que pareció agotar sus fuerzas antes de un tie break que se quedó en casa por 15-7. Tras el delirio esperaba la historia, en la que siempre tendrá un lugar aquel conjunto de ensueño.

Testigo directo
José Manuel González Magú era el asistente de Selinger aquella campaña. Aún hoy se emociona recordando el que es “sin duda alguna” el mejor momento de su carrera: “Trabajamos todo el año preparando aquel fin de semana al detalle. Recuerdo que contra Bakú conocíamos absolutamente todo de sus jugadoras y conseguimos todo el material posible para poder estudiarlas”.
Magú destaca la figura del entrenador holandés, que logró hacer funcionar a una plantilla llena de estrellas: “Avital nunca fue amigo de las jugadoras, mantenía las distancias y es algo que siempre me llamó la atención y de lo que sacó el mejor resultado posible”. Uno de los ejemplos de su capacidad de mando fue dejar a Cacciatori, llegada a la Isla como referente, en el banquillo en el momento más importante de la historia del club: “Romina estaba mucho mejor que ella, a un mejor nivel, de ahí aquella decisión en la que, al final, tuvimos razón. Maurizia no tenía un rendimiento constante y se decidió que lo mejor es que la Final Four la jugara Romina Lamas”.
Fue noticia aquel día
Por la paz. Miles de personas en todos el país se manifiestan en contra de la guerra de Irak
El Tenerife, in extremis. Dos goles de Keko bastan para que los blanquiazules ganen al Xerez (2-1).
Victoria del Unelco. Los insulares ganan al Jabones Pardo Fuenlabrada (71-74) con Iván Déniz de técnico.