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Echadero del Comisionado

La figura del comisionado fue una de las perlas que nos dejó Paulino Rivero. La última, y cómo si tuviera que pagar la deuda a un amigo por los favores prestados, fue la del nombramiento de Daniel Cerdán, allá por el mes de abril pasado: Comisionado de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Es decir, cómo sus señorías no se fían de sí mismos, han de nombrar al zorro para cuidar a las gallinas, ya saben, alguien que se preste a disimular la corrupción política.

Ahora se ha puesto de moda los echaderos para los jubiletas. Algunos han vivido siempre por encima de su estatus natural, a la sombra del poder. Ocurre que cuando llega la hora de la jubilación forzosa, la Seguridad Social tiene un tope, sobre 2.500 euros brutos/mes, lo que viene a representar unos 35.000 euros/año, insuficiente para sostener el tren de vida y mantenimiento del patrimonio personal. Así que hay que recurrir a los amigos de la política para que te busquen un echadero, y en el caso que nos ocupa, aunque todavía la transparencia no existe, el Comisionado Daniel percibirá unos 70.000 euros/año, lo que significa el doble de la paga de jubilado. Intentaré ser más consecuente. El nuevo echadero de Daniel Cerdán lo pagaremos todos los/as canarios/as. Pero es que ése echadero, qué para nada sirve, habrá que dotarlo de infraestructura y personal, así que el favor terminará por costarnos unos 300.000 euros/año. ¿Saben cuántas ayudas de la Ley de Dependencia se pueden atender con éste dinero? Pues a unas 800 personas. Y ahora pónganme una soga al cuello, con un prisma del muelle colgando, y láncenme al fondo del mar. Hasta tirria me da mencionarlo, pero éstas son las joyas que nos delega un siniestro personaje, Paulino Rivero, al que por fortuna lo mandaron a tomar por culo, de momento, hasta que le encuentren un echadero; yo lo califico, con perdón para la humanidad, como uno de los más endiosados animales que han comido pan, pero para mí, que todo lo que come le sabe a cebada y paja. ¡Otro echadero!