SUR

“El Sur ha señalado el camino de lo que hay que hacer en materia turística”

El 25% de las plazas turísticas de Canarias se concentran en el sur de Tenerife. / DA
El 25% de las plazas turísticas de Canarias se concentran en el sur de Tenerife. / DA

Renovarse o morir. La manida frase, aplicada al sector turístico y a un destino como Canarias, constituye, hoy por hoy, el principio número uno para la locomotora económica insular. La innovación lo es todo. Y así lo dice la historia. En 1992 el sur de Tenerife comenzó a marcar la pauta con la construcción del hotel Bahía del Duque, una arriesgada apuesta por la excelencia -que ha resultado un éxito- basada en los Resort del Caribe, donde el cliente disfruta de todo tipo de comodidades y de amplios y confortables espacios comunes. Ahí se inició un nuevo ciclo para las infraestructuras hoteleras en la comarca que acabaría por extenderse a otras zonas del Archipiélago. El profesor de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna y experto en desarrollo turístico, Moisés Simancas Cruz, una de las voces más reconocidas en esta materia, destaca que “aquel modelo, basado en construcciones bajas y con grandes espacios interiores marcó un antes y un después y ha contribuido a que Adeje esté hoy en la Champions del turismo a escala mundial”. A su juicio, “el Sur es un área turística extraordinaria que concentra el 25% de las plazas turísticas de Canarias, lo cual dice bastante”. Más de 40 años después de que se asentaran las bases de la industria que hoy nos da de comer, y no sin haber tenido que hacer frente a algunas vicisitudes, esta zona se ha convertido en un referente en el mapa de los principales destinos internacionales. “El Sur ha señalado el camino de lo que hay que hacer en materia turística y lo ha hecho con dos factores que se deben resaltar: la mejora del espacio público, que ha servido de acicate para que hoteles y apartamentos se renovaran, y la acción de los empresarios y cadenas hoteleras reinventando sus alojamientos”, indica. En ese sentido, valora la labor que realiza el Cabildo de Tenerife para mejorar los espacios públicos, “sobre todo porque traslada al empresario un mensaje: oye, yo apuesto por esto, ahora te toca a ti”.

Canarias es un destino de éxito. Más de 12 millones de visitantes al año equiparan el Archipiélago con países muy competitivos como Egipto o Turquía. Pero no hay que dormirse porque, como asegura este experto, el turismo es un fenómeno que cambia constantemente: “El modelo de hace 15 años no tiene nada que ver con el de ahora. A finales de los 90 nuestro seguro era el sol, se contrataba un paquete turístico y no sabías en qué hotel te ibas a alojar, e incluso te lo podían cambiar en el último momento, porque se venía buscando una cama, una piscina y una playa; ahora no, los clientes quieren un hotel de cuatro estrellas, junto al mar, que ofrezca clases de katesurf y con buffet chino de noche. Por eso los ingresos de los hoteles hoy están orientados no solo a las camas sino también a los servicios”.

La constante adaptación de la oferta a la demanda es lo más parecido a una carrera entre dos velocistas que compiten por una medalla. Por eso resulta imposible saber cómo será -y qué buscará- el turista del futuro. Moisés Simancas lo explica con un ejemplo: “Recuerdo cómo hace un decenio se puso de moda viajar por Europa y visitar cinco países en una semana. Al final no sabías dónde estabas. Las tendencias van cambiando, y actualmente todos los indicadores apuntan a que los clientes eligen las experiencias, las sensaciones. Es decir, antes la preferencia era estar en los lugares y ahora es qué hacemos en los lugares, lo cual pone en valor al destino”.

Por ese motivo, afirma que una isla como Tenerife, que ofrece al visitante deportes náuticos, actividades en zonas rurales, incursiones en el mundo de la astrofísica o la degustación de su gastronomía, por poner solo algunos ejemplos, tiene buena parte del camino andado. “Todo eso se incorpora dentro de la oferta y el empresario vende experiencias, lo cual me parece una estrategia fantástica, por cuento se integra el destino dentro del concepto de explotación de un hotel. Ha sido un revulsivo. Eso implica que consigamos que el destino no solamente sea el sur de Tenerife, sino Canarias”, explicó.

En la transformación de la oferta alojativa hay un factor novedoso que está ayudando a renovar la planta. “En los últimos cuatro años detectamos la influencia del cambio generacional y son los hijos de los propietarios, en muchos casos arquitectos o empresarios, los que presionan a sus padres para impulsar las reformas”, añade Simancas.

Puntos débiles
Preguntado por las debilidades de Canarias como destino destacó, sobre todo, la formación pero desde un punto de vista de la percepción profesional: “Hay que darle prestigio a la mano de obra hotelera y dignificar las profesiones. Un camarero debe estar bien pagado y sentirse orgulloso de serlo. Lo mismo con los recepcionistas, las camareras de piso o los directores de hotel; algo parecido a lo que ha ocurrido con los cocineros, que ahora son chefs. El segundo aspecto es la renovación. Siendo Canarias un destino de éxito, calculamos que el 60% de la planta alojativa necesita renovarse, pero no sólo una transformación física, también de estructuras organizativas y páginas webs de hoteles y ayuntamientos, que dejan mucho que desear. Y un tercer apartado sería la conectividad. No se pueden permitir los precios que tiene que pagar un peninsular para venir a las Islas, como tampoco es normal que un alemán se gaste 80 euros por el viaje de su país a Tenerife y le cueste 100 euros viajar desde Los Rodeos a La Palma. Eso hay que empezar a romperlo”.

Un laboratorio de ideas y proyecto

Moisés Simancas lleva diez años trabajando en un laboratorio de ideas y proyectos dedicados al rejuvenecimiento de los destinos turísticos. Es el responsable del Observatorio de Renovación de la Cátedra de Turismo de la Universidad de La Laguna, Cajacanarias y Ashotel, que ha permitido articular una línea de investigación que empieza a ser un referente en el exterior, además de servir para consolidar los estudios de Turismo. Su empeño se centra en convertir a Tenerife y a Canarias en un lugar de aprendizaje a escala mundial (“somos un auténtico laboratorio”) para investigadores, técnicos, empresarios y profesionales del exterior. “Eso es lo que tenemos que empezar a aportar desde la Universidad”, señaló.