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La espera del CTcan

Centro Tecnológico de Candelaria (CTCAN)
El CTCAN se encuentra en el Polígono Industrial de Güímar. | NORCHI

Tampoco será el día 2 de octubre, como se había anunciado hace unas semanas, cuando el Centro Tecnológico de Candelaria (CTcan) abra las puertas, la obra más emblemática, y a la vez polémica, del grupo de gobierno socialista en los dos últimos mandatos, sigue fiel a su cita con el retraso, cuando ya se habló de abrirlo en el verano de 2014.

Ahora, unas deficiencias detectadas en un módulo de la costosa pantalla LED exterior (300.000 euros) y en la gestión de los residuos sólidos, ha atrasado de nuevo la entrega al Ayuntamiento por parte de la dirección de obra, pese a que la recepción de la misma se efectuó hace más de un año.

Han pasado más de cinco años desde que se iniciara el proyecto y Candelaria no puede presumir todavía de un centro tecnológico que se quiere convertir en un nicho de empresas y emprendedores no solo del municipio sino de toda la comarca, de ahí, entre otras razones, que el edificio finalmente se construyera en las parceles 9 y 10 de la parcela XI del Polígono Industrial Valle de Güímar, muy cerca de Playa la Viuda, en lugar de un terreno municipal en la rambla de Los Menceyes, hoy suelo para construir la piscina cubierta.

Ese cambio de ubicación y el retraso continuo de las obras por parte de la constructora Cobra, han sido objeto de polémica a lo largo del mandato anterior, porque a cuenta de esos cambios de fechas, el Ayuntamiento tuvo que devolver una subvención de 277.500 euros concedida en 2007, cuando se presentó el proyecto y no había visos de crisis económica y se pidió un préstamo al Ministerio de Industria de 2.184.000 euros a devolver en 13 años sin intereses. El retraso de la ejecución, previsto para 2010 e iniciado en 2011 ha supuesto que el Consistorio tuviera que hacer frente al pago de intereses, por lo que el coste estimado de la obra, con la compra de dos parcelas de 400 metros cuadrados cada una incluida, ha supuesto más de dos millones y medio de euros, según reconoció en su día Domingo Ramos, concejal de Infraestructuras en aquel momento.

La construcción no comenzó hasta febrero de 2011 y desde entonces se han ido incumpliendo los plazos de ejecución, por lo que el Estado, vía judicial, requirió la devolución del préstamo, del que ya se han pagado 1.750.000 euros.

Según José Fernando Gómez, concejal de Vecinos por Candelaria, el incumplimiento “hará que el CTcan le cueste a todos los candelarieros más de tres millones de euros, además del pago de intereses de demora”.
Ramos señaló que el retraso en las obras se debió a que “surgieron varios imprevistos y lógicamente la crisis económica afectó a la contrata y al Ayuntamiento”. El gobierno municipal terminó ejecutando las penalizaciones a Cobra por los incumplimientos en los plazos de ejecución y “lo seguirá haciendo”, manifiesta la alcaldesa Mari Brito, “mientras no estén subsanadas todas las deficiencias observadas”.

EDIFICIO SINGULAR
La filosofía del proyecto del CTcan, de JTP Arquitectos, combina los principios de diseño sostenible, eficiente y las tecnologías de última generación para crear un edificio que consta de más de 1.600 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas que responde al contexto climático, tecnológico y arquitectónico. El edificio utiliza estrategias tanto activas como pasivas a través del diseño de su forma y de su envolvente, con el fin de controlar el clima exterior para optimizar el confort ambiental interno.

El inmueble está cerrado hacia el lado norte y el oeste, fachada leds, frente a los vientos y es más permeable y abierto hacia el sur y el este; sobre éstas, la luz y el sol directo están controlados por la doble piel fachada verde que filtra la radiación solar y optimiza su incidencia en los espacios de oficinas y talleres.

En planta el edificio tiene forma rectangular. La planta baja es de uso más público, aquí se localiza la administración y espacios flexibles tales como salón multimedia, exposiciones temporales, office, etc.

El edificio está pensado para que funcione con independencia en cada una de sus plantas, de manera tal, que cuando una está cerrada puedan funcionar las otras con total independencia en las tres variables que ofrecen las plantas. Los accesos se producen por el eje Este-Oeste, habiéndose diseñado ambos recorridos desde el punto de vista de la accesibilidad para personas con movilidad reducida. La circulación vertical se realiza por un bloque de escaleras y ascensor ubicados en el ala este. La disposición del bloque de circulación hace posible la flexibilidad del uso horario del edificio.

Un espacio central interior a doble y triple altura divide el resto de plantas en dos partes, albergando éstas las oficinas, talleres, laboratorios…, propios del CTcan. A medida que este espacio sube va disminuyendo de tamaño para facilitar el acceso de luz desde el sur a todas las dependencias y a los jardines interiores. Desde el interior de los talleres y oficinas orientados al sur, se proyecta un espacio de luz tamizado por la vegetación, ofreciendo así espacios agradables de trabajo, frente a la dureza propia del polígono industrial.

La planta baja se dedicará a la gestión administrativa y contará también con un salón multimedia; el primer y segundo piso estarán dedicados a ubicar el semillero de empresas, para uso de emprendedores y empresas establecidas, con la posibilidad de servir también como espacio de formación. Por último, en el piso bajo rasante están ubicados los cuadros técnicos, el almacén y los vestuarios.

La obra fue recepcionada en julio del año pasado
El Ayuntamiento de Candelaria recepcionó de manera oficial el 16 de julio de 2014, la obra del CTcan (Centro Tecnológico de Candelaria) ubicado en el Polígono Industrial de Güimar,”una instalación que pretende generar nuevos nichos de empleo, relacionados con el I+D+I, apuntó entonces el alcalde de Candelaria, José Gumersindo García Trujillo, si bien el la recepción oficial estuvo presente el concejal de Urbanismo e Intraestructuras de entonces, Domingo Ramos, quien apuntó que “desde el inicio de las obras en 2011 ha habido una serie de contratiempos que han retrasado su finalización, pero estamos satisfechos de que este terminada y pueda convertirse en un referente, no solo del Valle de Güímar sino de la isla de Tenerife”. Un año y dos meses después, el CTcan sigue sin inaugurarse al detectarse deficiencias en la construcción que ahora deberá subsanar la constructora Cobra.