el charco hondo

Feos

Olvida Albert Rivera que España debe mucho a los feos. Al parecer, ignora que también ponemos de nuestra parte. Muchísimo. Sin ánimo de quitar méritos a los guapos, faltaría más, y allá ellos, la contribución de los feos a la modernización de este país, a la transición democrática o a la articulación del modelo territorial, a los presupuestos generales del Estado o al mantenimiento de los servicios públicos, bien merece el reconocimiento de Ciudadanos. Sin embargo, Rivera nos silencia, niega, oculta, esconde, nos da la espalda. Tal es así, tanto, que los feos no nos sentimos representados por Ciudadanos; y, en consecuencia, no deben contar con nosotros cuando se abran las urnas. Otras son las facciones, otra la genética, otra la manera de interpretar la realidad afectiva o emocional, luego, también otra forma de participar. No es normal. Ni casualidad. No pueden serlo, entre otras u otros, Inés Arrimadas o Begoña Villacís. Canta. Chirría que no encuentren feos o feas (o sin alardes, al menos) para encabezar sus candidaturas en, por ejemplo, Cataluña o Madrid. Licenciadas, vale. Una, cuatro o cinco carreras universitarias, de acuerdo. Un par de másters, que sí. Inglés nivel alto, alemán hablado y francés escrito, quién dice lo contrario. Ahora bien, llama la atención, y mucho, que no encuentren feos de gama alta, media o baja con similar preparación o currículum. No cuadra. No es creíble. Al revés, todos los caminos de Rivera conducen a algo que si no es un casting huele a eso. Siquiera para disimular, deberían buscar un candidato tirando a fea o muy feo. Preparado. Idiomas. Ingeniero aeronáutico o registradora de la propiedad. Pero fea, o feo. España no la ponen en pie solo ustedes. El resto, quienes nos desenvolvemos mejor al otro lado del espejo -detrás, no delante- somos tan contribuyentes como Inés o Begoña. Hemos trabajado duro. España somos todos. Así no. Asía los feos nos cuesta horrores simpatizar con Ciudadanos. Así no, que no, que no nos representan.