el charco hondo

Foto

Al parecer, está cogiendo forma en el mismísimo epicentro de la caja torácica, si es que, un suponer, a saber, a la susodicha caja se le puede encontrar un epicentro o algo parecido. Dejémoslo en que la cosa está creciéndole más o menos ahí, en lo que, si va a mayores, bien pudiera provocar que a las veinticuatro costillas que nos vienen de serie, en su caso, y vaya caso, se le sume otra que sería la veinticinco. Al concejal de Turismo del Ayuntamiento de Las Palmas está saliéndole un José Miguel Bravo de Laguna entre las costillas dieciocho y diecinueve, cartílago arriba o abajo. A Quevedo está aflorándole, entre tubérculos e intercostales, el insularismo (facilón, cansino, futbolero) del último José Miguel Bravo de Laguna. Empezó a notársele que algo se le movía entre las costillas dieciocho y diecinueve cuando, subido a la ola del supuesto trato de favor del Estado al puerto de Santa Cruz, alquiló una tabla de segunda mano y se puso a surfear sobre una polémica prefabricada por otros. En esto que, sota, caballo y rey, alguien le cuenta que en una web del Gobierno se utiliza una imagen de Las Canteras, sin identificar, sin pie de foto, como reclamo genérico de Canarias; y esto, dice, confunde. Sabe Quevedo que si se utilizara otra playa como foto de referencia, entonces, abracadabra, montarían un lío porque otra es la playa de la foto genérica. Esto es lo que sabe; lo que ignora, del verbo ignorar, es que la mayoría de los mortales, si es que eligen Canarias, tomada esa decisión, entonces sí, van más allá de una primera foto para buscar toda la información que hace falta para elegir Fuerteventura, Tenerife, La Palma o cualquiera de las otras cuatro islas. Más de lo mismo. Otra vez, sota, caballo y rey. El insularismo, simplón por definición, como recurso. Quevedo debe poner orden en sus costillas. Insularismo, nacionalismo y socialismo, todo a la vez, invita a pensar que quien sí está necesitando un buen pie de foto para evitar confusiones es precisamente él.
@jpllombet