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Haraganes y manganzones

1. Dos de cada diez jovenzuelos españoles son ninis, es decir, ni estudian ni dan puto golpe. Eso sí, saben de todo, opinan de todo y pontifican de todo. A los padres que tienen la desgracia de cargar con uno de estos manganzones los compadezco. Sus vidas transcurren sobre un sillón, viendo películas. No tienen ilusión por nada, les importa todo un carajo, no aportan nada al país y sus cerebros, a fuerza de no utilizarlos, se han reducido al tamaño de una almendra. Están llenos de proyectos, pero no ejecutan ni uno solo de ellos, duermen de día y vaguean de noche. De la tele se lo saben todo, pero ni siquiera les gusta el fútbol porque se estresan. No leen periódicos, ni votan, ni analizan la actualidad y si, de casualidad, leen algo no lo saben interpretar, así que se quedan igual que antes de hacer el esfuerzo. Algunos van al gimnasio, donde encuentran otro caldo de cultivo para su absentismo social. Los gimnasios son, generalmente, otra fuente de ignorancia: obsesión por el músculo y ninguna tabla gimnástica para reforzar el cerebro. Son más vagos ellos que ellas, aunque entre estas últimas existen ejemplares notorios del dolce far niente.

2. Tienen atrofiada la glándula del sentido del ridículo y siempre están agotados. Se cansan de cualquier cosa: de hacer un mandado, de leer diez líneas y hasta de levantarse del sillón para que mamá limpie los restos de pipas y la sal de las almendras que consumen, dejándolo todo perdido. Se niegan a realizar cualquier esfuerzo que no sea el del gimnasio, si acaso, y nunca han dado golpe en el instituto. A la universidad llegan muy pocos y, por lo general, jamás aprueban, porque no saben estudiar, ni tampoco evalúan las bondades de sacar adelante una carrera. No creen en ellos mismos.

3. Se saben de memoria las series de las televisiones, se duchan poco y no tienen ilusión por nada de lo que les rodea. Nunca han intentado ayudar a sus padres trayendo dinero a casa, ni se van de la casa paterna porque hace mucho frío fuera. Son los ninis, que en España parecen soldados de fortuna: sin formación, ni principios, ni valores, incapaces de asumir un rol social, apáticos, insolentes y analfabetos funcionales.