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“Hemos localizado y ametrallado a el Rubio”

1. Puede que yo estuviera, por algún motivo, en el bar del parque García Sanabria, tomando café con el comisario principal José Bejarano, a la sazón segundo jefe de la Policía en Canarias y un buen hombre. Un agente se acercó al comisario y le dijo: “Comisario, hemos localizado y ametrallado a el Rubio”. En aquellos tiempos convulsos de la Transición, con Cubillo largando desde Radio Canarias Libre y los sucesos horribles de atentados y manifestaciones brutales, aquella era una buena noticia, aparentemente. Ángel Cabrera, el Rubio, estaba considerado como el enemigo público número uno en Canarias. Su vida estuvo rodeada de misterio y de follón; incluso, se dijo que una hermana había sido violada en prisión por un policía. No recuerdo si hubo sanción penal al funcionario.

2. Cubillo, durante sus largos años de relación con nosotros, un grupo de amigos del inolvidable Perenquén (Canal 7): Juan-Manuel García Ramos, Paco Padrón, Justo Fernández, paz descanse, Ángel Isidro Guimerá, Agustín Acosta, paz descanse, y yo mismo, nunca quiso contarnos el papel de Ángel Cabrera en aquel proceso independentista, chapucero y eficaz, al mismo tiempo. Lo cierto es que hoy, 39 años después, José María de Vicente, uno de los cinco agentes que fueron condenados por ametrallar y dar muerte a un inocente, Bartolomé García Lorenzo, un estudiante de 21 años, ha dicho que aquella muerte, que lamenta, se debió a un error policial, jamás a un crimen de Estado ni a un plan preconcebido. Un trágico error, al confundir a Bartolomé con el Rubio. La versión policial de entonces sostenía que ambos tenían relación. No sé si era verdad o no. Se decían -y se dicen-muchas mentiras en este país en casos parecidos.

3. Los cinco policías del operativo fueron condenados a dos años de cárcel y a indemnizar con cuatro millones de pesetas a la familia de Bartolomé por delitos de homicidio, con la eximente incompleta de cumplimiento del deber. Se equivocaron, habían recibido informaciones erróneas de sus confidentes. Este hombre, en una carta al periódico La Opinión, desmiente cualquier operación conspiratoria. Un trágico error policial.

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