tribuna

El mar: ‘tierra’ de nadie

Hace unas semanas me llamó la atención una noticia en la que se daba cuenta de que el Tribunal de arbitraje sobre el Derecho Internacional del Mar había sentenciado, en relación con la controversia planteada por el Reino de los Países Bajos contra la Federación de Rusia por un suceso ocurrido en el Ártico el 19 de septiembre de 2013, que la protesta en el mar es una actividad lícita en relación con la libertad de navegación. Este es un asunto similar al ocurrido contra las prospecciones en aguas Canarias y en los que resultó herida una activista. En este caso será el Reino de los Países Bajos contra España.
El sistema jurídico internacional crece, con ello se busca someter al criterio de los tribunales internacionales los problemas que surjan y resolverlos de una manera civilizada, otra cosa es que acepten sus sentencias cuando no les son favorables o traten de limitar el alcance de la misma, vamos, que son peores que los niños. Una de las cuestiones que más polémica produce son las relativas al mar, aquí el instrumento internacional es la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y dentro de él los motivados por la denominada Zona Económica Exclusiva en la que los Estados ribereños tienen derechos sobre los recursos naturales, más allá del límite exterior de su mar territorial hasta las 200 millas y esto se traduce en dinero. Portugal, por ejemplo,tiene una Zona Económica Exclusiva 18 veces más que el área total del país, que, por cierto, mantiene una pugna con España porque quiere ampliar su Plataforma Continental, valiéndose de Madeira, que coincide con aguas canarias (al oeste), en definitiva, que el propósito de cada país es aumentar su poder a través de una gran fuente de ingresos como es el mar, sin embargo, deben salvaguardar la libertad de navegación, sobrevuelo y el tendido de cables y tuberías submarinas.

La forma de resolver los conflictos se hace inicialmente a elección de las partes de mutuo acuerdo y si así no se resuelve, cualquiera de ellas podrá plantearlo ante el Tribunal o Corte competente, que son: el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, la Corte Internacional de Justicia, un tribunal arbitral o un tribunal arbitral especial. Pues bien, volviendo a la noticia en cuestión. Los Países Bajos habían presentado ante el Tribunal en octubre de 2013 una solicitud de medidas provisionales contra Rusia sobre el arresto y detención del buque Arctic Sunrise y su tripulación. Rusia comunicó al Tribunalque no tenía intención de participar ni someterse al procedimiento, lo mismo que ha hecho ahora al recibir la sentencia, sin embargo, deben someterse y solo es posible rechazar los que se relacionan con la investigación científica marina y las pesquerías. El 22 de noviembre de 2013 el Tribunal ordenó a Rusia liberar inmediatamente al barco y a todas las personas que habían sido detenidas, previa constitución de una fianza u otra garantía financiera de 3.600.000 euros y después Rusia tendría que garantizar la salida del territorio. Al final Rusia hizo lo que quiso y fue liberando a los detenidos de manera paulatina, previa fianza,con el buque lo hizo el 6 de junio de 2014. Ahora nos llega esta Sentencia y con ella “más madera”, ¿y ahora qué?