Lunes mineral

Memoria de Benegas

José María Txiki Benegas se ganó a pulso su condición de socialista histórico. Ya tiene una sala de la sede de Ferraz con su nombre para perpetuar su memoria. Su compromiso activo con la política, con la democracia, con las libertades y con Euzkadi trascendió allí donde ejerciera responsabilidades públicas y orgánicas. Por eso se granjeó el respeto de todos, incluso el de los adversarios políticos. Fue el suyo, desde luego, un papel relevante en la política de los años ochenta. Un ejemplo de su tenacidad lo dio cuando aspiraba a ser lehendakari. Ganó en votos pero no en escaños; pero dio igual porque Txiki siguió con el mismo empeño, con el mismo entusiasmo para contribuir a la pacificación y a la normalización de la convivencia en el País Vasco. En ese sentido, puede considerarse uno de los soportes principales del diálogo con los nacionalistas y de la lucha contra el terrorismo. Vio caer a muchos compañeros, sintió como propio su dolor y perseveró en la defensa de sus ideas. El socialismo, con hechos en la mano, encontró en Benegas una personalidad política de primer nivel. Era el diputado más veterano del Congreso. Le conocimos personalmente en la primavera de 1986, en las vísperas del referéndum sobre la integración en la OTAN. Aquella fue una campaña difícil e incómoda para los socialistas, durante la cual hubo que explicar el alcance de la pertenencia al tratado y a la organización. El PSOE escogió Puerto de la Cruz como una de las plazas donde el contacto con los ciudadanos tenía que plasmarse en actos públicos sencillos. El 4 de marzo los periódicos tinerfeños ya anunciaban la intervención para el día siguiente de Benegas que se encontró, a su llegada a la isla, con una denuncia formulada por unos denominados comités anti OTAN de Icod de los Vinos. El mitin tendría lugar en el parque San Francisco, donde se dieron cita unas quinientas personas y donde hubo una reducida presencia policial añadida a los servicios de orden dispuestos por el partido. Allí hicimos de teloneros de Txiki, que llegaba tarde de una rueda de prensa. Eso obligó a que prolongáramos más de lo previsto nuestra intervención. También hablaron Alberto de Armas García, senador y secretario general de los socialistas canarios; y Félix Real González, entonces alcalde de la ciudad. Benegas pidió el Sí para la jornada electoral. “No es verdad que se contribuya a la paz mundial desde el neutralismo”, dijo desde el escenario. “Pensando en el futuro es mejor estar en la OTAN”, añadió. En la crónica del corresponsal del periódico El Día, se destaca que el dirigente socialista defendió abiertamente el protagonismo de España en Europa: “Estrenando nuestra condición de europeos, no podemos abandonar el sistema de seguridad europeo. Sería un acto de insolidaridad hacia el resto de Europa”. Dijo también: “Es más caro el neutralismo que permanecer en la OTAN”. Con respecto a la posición futura de Canarias, fue claro: “Se garantiza la seguridad de las islas permaneciendo en la OTAN. Aquí no habrá bases militares”. La citada crónica recoge una crítica dirigida por Benegas al entonces líder de la oposición, Manuel Fraga, a propósito de su postura abstencionista: “Es muy grave -dijo- que un político le diga a su pueblo que no opine, que no vote”. El secretario de organización federal del PSOE concluyó vaticinando que “nuestro compromiso con la paz no terminará con este referéndum”. Por cierto, celebrada la consulta, de la que se cumplirán treinta años en 2016, los resultados en el valle de La Orotava fueron desiguales. En Los Realejos y en el Puerto ganó el Sí con 6.319 y 6.511 votos respectivamente. Pero en La Orotava ganaron las papeletas del No: 6.884 frente a las 6.391 del Sí. Atención también a los votos en blanco contabilizados en la Villa: 866. Y 146 votos nulos.