el almendrero de nicolás

Pactando con lobos

El bochornoso espectáculo generado en la opinión pública a tres meses de las elecciones estatales, y con algunas instituciones canarias todavía en una situación de interinidad por los amagos constantes de traición a esa maldita expresión de Pacto en Cascada, se asemeja a un baile con cambios de pareja incluido en el que los participantes suelen ser los mismos, pero van alternando sus posiciones cada vez que hay una oportunidad de coger el centro de la pista y bailar con la mejor opción. Evidentemente, las preferencias dependen de quien te habilite más cerca de la mesa del banquete.

Es una pista de baile que se asemeja al círculo de las infidelidades, porque todos los invitados están dispuestos a ser infieles, todos se sienten traicionados, y todos están dispuestos a vengarse a la primera oportunidad. Los del PP están sentados mirando, saben que en cualquier momento alguien los puede sacar a bailar. CC y PSOE ocupan el espacio central, pero bailan con los dientes apretados y pisándose de vez en cuando. Cuando giran los del PSOE le pican el ojo a Nueva Canarias, justo en el momento en que CC se lo pica al PP. A Curbelo le da igual, pues sabe que tarde o temprano cualquier cambio de música o de pareja puede beneficiarle. Él se adapta a lo que sea, se le nota a gusto en el guateque. NC de nuevo quiere cambiar de pareja, son infieles profesionales. A los de Podemos, en cambio, como usan calcetines blancos, ni los dejan entrar en la pista, pero tampoco son muy de esa música, prefieren quedarse en la calle.

Lo que preocupa es que en todo este lío de los dimes y diretes de las rupturas y los amagos de ruptura, nada importa la imagen que se está dando de lo que debería ser, a mi juicio, una política seria de conformar gobiernos estables que tengan como única dedicación la de mejorar las condiciones de vida de la gente e implicarse en la necesaria tranquilidad que la acción institucional necesita para llevar a cabo todas los retos que tenemos por delante. Porque al final, la gente tiene razón, y Labordeta también cuando decía que a las instituciones se viene a defender unas ideas y a trabajar por su tierra. En fin, sigan pactando, a ver cuándo se termina el baile. Y que me perdonen los lobos de verdad por mezclarlos en este bochornoso espectáculo.