CUANDO FUIMOS LOS MEJORES

Pedrooooooo

Aquel año los blanquiazules fueron una de las sorpresas de la competición| DA Los insulares dominaron el encuentro desde el primer minuto| DA La polémica del cronómetro indignó a los de Paco García| DA
<
>
Aquel año los blanquiazules fueron una de las sorpresas de la competición| DA

“Dios existe”. Paco García estaba tan sorprendido como cualquiera aquel mediodía de 25 de enero de 2004. Su equipo, el modesto Unelco Tenerife, acababa de ganar frente al FC Barcelona en el Palau Blaugrana en el último segundo, gracias a un triple de Pedro Robles con el que se había hecho justicia al partidazo de los chicharreros. Los blanquiazules habían llegado a ir ganando por 21 puntos, aunque al final, por circunstancias no solo deportivas, acabaron sufriendo. Eso sí, habían hecho historia siendo el primer equipo de baloncesto tinerfeño capaz de ganar al FC Barcelona en su pista.

El Unelco Tenerife había ascendido el curso anterior y desde el principio se había mostrado como una de las sorpresas de aquella imponente ACB. Manteniendo a muchos jugadores desde LEB y con retoques como Hopkins, Corrales o el propio Robles, los de Paco García eran un equipo descarado y aguerrido, combativo hasta la extenuación y capaz, por ejemplo, de ganar los dos partidos de aquella campaña al FC Barcelona con actuación destacada de Nacho Yáñez, actual entrenador ayudante del Iberostar Tenerife.
En el Palau, el Unelco Tenerife llegó al descanso ganando por 17 puntos (25-42) y llegó al último cuarto por delante en el marcador. Poco a poco el FC Barcelona había ido recortando distancias hasta que llegó el supuesto fallo eléctrico que no afectó a nada más en el recinto deportivo que al cronómetro que llevaba el tiempo de partido.

Cuando el error se subsanó, el marcador tenía 12 segundos de más, los que van del 32 al 44, cuando en realidad tenían que haber sido únicamente cinco y aunque las protestas visitantes sirvieron de poco, lo cierto es que aquello pareció descentrarlos en cierto modo.

Rodrigo de la Fuente, desde la esquina, consiguió que el FC Barcelona se pusiera por delante en el marcador por segunda vez en todo el duelo, la primera había sido con el 2-0 inicial. Con 79-78 y ocho segundos por jugarse, el Torito Palladino recorrió su pista hasta llegar a campo contrario y cedió la pelota a Pedro Robles, que solo jugó aquel día algo menos de siete minutos con un único tiro intentado. El balón del madrileño, más allá de la línea de 6,25, se coló en la cesta azulgrana. Se había hecho justicia.

El Palau reconoció la labor insular con una ovación, mientras los hinchas isleños allí presentes no acababan de creerse lo que acababan de ver: habían comprobado la existencia de dios.

Testigo directo

David Gil era uno de los bases de aquel Unelco Tenerife. Ahora trabaja en una multinacional turística y recuerda con cariño su gran etapa como profesional: “Ese partido fue la leche. Nadie daba un duro porque pudiéramos ganar en el Palau y lo hicimos a pesar de ser novatos en la liga.Eso no era capaz de hacerlo cualquiera”. La alegría de aquella victoria no se vio ensombrecida por la acción del marcador, algo “lamentable” para el malagueño: “Pensábamos que no nos iban a dejar ganar. Fue bochornoso, impropio de un club y un pabellón así, lo de los segundos de más, pero al final todo aquello se convirtió en una satisfacción personal y grupal total”. A pesar de la remontada, los chicharreros sabían que aquella era una oportunidad “que no se podía dejar escapar” dentro de una temporada llena de alegrías: “Fue un gran recuerdo, pero como también lo fue ganar al Baskonia, al Unicaja o los dos partidos al FC Barcelona. Aquella campaña fue una auténtica pasada”.