tribuna

La Peña de Francia

La Peña de Francia, es el principal templo del Puerto de la Cruz. Silencio, arte, música sacra, olor a incienso, devoción, oraciones, constantes visitas de personas de todas partes del mundo. Iglesia que te lleva al mundo interior, a lo más profundo de tu ser. ¡Cuántas personas han pedido a la Virgen del Carmen su curación! Es la patrona de los marineros que embarcan por el muelle pesquero junto a San Telmo, que se venera en su pequeña ermita del siglo XVIII, junto al enclave turístico de los grandes hoteles. La poetisa cubana Dulce María Loynaz, Premio Cervantes de las letras españolas, casada con un periodista tinerfeño en La Habana, Morales de Caña, viajó a Tenerife y visitó a la Peña de Francia. Regaló a la Virgen uno de los mantos que luce y le dedicó alguno de sus versos. En 1603, el Cabildo de la isla comisionó a Antonio Lutzardo de Franchi para que eligiese un terreno sobre el que edificar una iglesia y una plaza en el Puerto de La Orotava. Se construyó una ermita bajo la advocación de la Virgen de la Peña. La construcción de la actual iglesia comenzó en 1684. Se terminó en 1697. La torre data de 1898. Hasta aquí nos ha hablado la historia. El templo actual es un museo de arte, por sus pinturas, por sus imágenes, ya sean de candelero o escultóricas, por sus grandes altares de columnas salomónicas, por el antiguo coro de los frailes del convento donde rezaban los maitines. El altar en que se venera el Gran Poder de Dios, clasicista, obra de finales del siglo XVII, de gran devoción entre los portuenses. Entre sus columnas policromadas se encuentran cuatro lienzos del también portuense, Luis de la Cruz y Ríos, que fue pintor de cámara de Fernando VII. Tuve la oportunidad de ver una procesión, el 14 de septiembre, del Cristo de la Salud, en trono y cruz de plata de origen cubano. Solemne el Cristo bendiciendo las calles portuenses ante cientos de extranjeros de todas las religiones. El altar mayor, o retablo, construido en 1700 fue dedicado a la Virgen de la Peña de Francia, copatrona del Puerto de la Cruz. En la parte superior figura la cruz con sudario, símbolo de la ciudad. Imagen de candelero de la escuela canaria del siglo XVII, entronizada en 1621. A la derecha se levanta el retablo de los Mareantes, posiblemente de la misma época del retablo mayor. Fue costeado por el propio gremio. En una de las hornacinas se encuentra la imagen de la Virgen del Rosario, del siglo XVII, procedente del antiguo convento dominico, hoy desaparecido. Obra importantísima es el antiguo retablo de los irlandeses. La única capilla con artesonado de decoración mudéjar. Es el más antiguo de la parroquia y uno de los más hermosos, y como es natural dedicado a San Patricio, patrón de Irlanda. Se encuentra en plena rehabilitación, el retablo del Cristo del Cristo de la Salud y la Capilla Bautismal que posee un pequeño retablo de inspiración neoclásico. La pila es de mármol italiano de 1.733, que procede del antiguo convento de clausura de monjas dominicas.