FÚTBOL

Imposible hacerlo peor

Los visitantes celebran el segundo tanto conseguido@ SERGIO MÉNDEZ
Los visitantes celebran el segundo tanto conseguido@ SERGIO MÉNDEZ

Lejos de mejorar, el CD Tenerife empeora y agrava mucho su situación. No la clasificatoria, pues sigue colista de la categoría con un solo punto, pero sí la anímica. Los blanquiazules perdieron con todo merecimiento ante otro recién ascendido. Esta vez fue el Real Oviedo el que sacó los tres puntos del Heliodoro con toda la tranquilidad del mundo. Los carbayones se limitaron a aprovechar el pésimo estado anímico y de confianza que vive su caótico rival. Linares y Borja Valle marcaron a balón parado, aunque el equipo de Sergio Egea tuvo suficientes oportunidades como para que la sangría fuese todavía mayor.

La primera parte fue un completo desastre y el gran culpable de que así fuera se llama Raúl Agné. El entrenador cambió de piezas y de sistema. Generó tal desbarajuste que en 15 minutos provocó un gol en contra, otras tres ocasiones de gol, numerosas faltas y dos tarjetas amarillas. Resulta muy complicado hacerlo peor.

La disposición táctica inicial ideada por Agné resultó una completa locura. De partida su equipo saltó al campo con tres centrales (Jorge, Alberto y Cámara), dos carrileros de largo recorrido (Suso, por la derecha, y Jairo, por la izquierda), tres pivotes (Cristian García, Aitor y Vitolo) y dos jugadores de ataque (Lozano y Martínez).

El experimento duró 15 minutos, pero a los 8 ya el Oviedo se había adelantado en el marcador. Tras varias llegadas con peligro al área de Dani Hernández, una falta lateral colgada por Susaeta permitió que Linares, libre de marca, se hiciera con un balón suelto para abrir el marcador.

Tras el primer cuarto de hora de juego, Cristian volvió a su posición original, retornando el equipo a un 4-4-2. Con esta acción, el equipo mostró una leve mejoría, pero aún así al Oviedo le daba para seguir dominando y acercándose a la portería de Dani. Susaeta y Borja Valle probaron fortuna aprovechando las facilidades que concedía la zaga local. En la primera, el portero sacó a bocajarro su remate y en la segunda el cabezazo se marchó rozando el travesaño. Mientras, el Tenerife no era capaz de pasar de la línea de centro del campo.

Los blanquiazules empezaron a despertar de su largo letargo en torno a la media hora de juego. De hecho la primera acción de peligro tinerfeño se produjo en el minuto 34. Robó Choco Lozano atrás y el balón llegó a Suso, quien logró plantarse en el area del inédito Esteban. Su remate final se marchó al lateral de la red.

Poco más sucedió antes de que el colegiado pitase el final de los primeros 45 minutos. Los jugadores del Tenerife abandonaron el campo escuchando los pitos en contra de su afición.

La segunda parte, más de lo mismo

La segunda parte fue, más o menos, más de lo mismo, aunque con los jugadores locales colocados correctamente, es decir, con una disposición lógica. Tampoco eso sirvió para evitar que el Oviedo anotase el gol de la tranquilidad aprovechando otro momento de desconcierto de su adversario. En el tercer saque de esquina consecutivo de los asturianos, Borja Valle estuvo inteligente y marcó de cabeza desde el segundo palo. Era el definitivo 0-2 y hubo aficionados que decidieron abandonar el estadio, a pesar de que el cronómetro marcaba que solo corría el minuto 52. El Tenerife es verdad que lo intentó, pero sin fe ni cabeza. El Oviedo no quiso hacer más daño y solo cerró espacios, siendo suficiente esa estrategia para conservar el resultado.