el diván

Piensa en positivo

Son muchas las personas que llevan a cabo todos los pasos necesarios para tener éxito en la vida y sin embargo, no lo consiguen. ¿Por qué pasa esto? Sencillamente por su negatividad. A esto se le llama la ley de la atracción. Si piensas en problemas te ahogarás en problemas y si piensas en soluciones, te aparecerán soluciones. Aprender a pensar de manera adecuada y elegir tener una visión positiva de la vida, hace que tus experiencias cotidianas sean más agradables, conseguirás mayor satisfacción en tu desarrollo personal y te acercará con más facilidad al éxito. Lo cierto es que gastas mayor cantidad de energía en pensar negativamente que de manera positiva. El seguir milimétricamente el manual para lograr el éxito, no basta si no tomas la actitud adecuada. El darte mensajes tipo: “no lo voy a conseguir”, “esto me queda grande”, “no soy capaz”, lo único que te generará son emociones de inseguridad y este tipo de emoción condicionará tu actitud limitándote a la hora de dar el 100 x 100 de tu potencial. Pensar de forma positiva no te garantiza el éxito pero si aumenta la probabilidad de conseguirlo ya que, te generará emociones de seguridad y confianza, lo cual te ayudará a pisar con firmeza y aguantar el equilibrio siempre que tambalees. Lo cierto es que el cerebro se cree nuestros pensamientos por lo que, hacer un esfuerzo en pensar en positivo y dejar de sabotearnos a nosotros mismos, es la mejor opción para generar sensaciones satisfactorias y superar así los momentos difíciles. Todas las conversaciones que tienes contigo mismo, tu cerebro las captura, memoriza, y en cualquier momento de debilidad te las recordará, minando así tu autoestima.

1- Lo primero que debes tener en cuenta es que no siempre salen las cosas como esperamos o nos gustaría y esto, haz de aceptarlo. No tenemos el control de todas las situaciones y con frecuencia el pensamiento perfeccionista es la principal barrera para el éxito. Se trata de dar lo mejor de nosotros y poner todo nuestro empeño para conseguirlo valorando y permitiéndonos, la posibilidad de no conseguirlo.

2- Identifica todos tus pensamientos negativos. Muchos de ellos aparecen de manera automática porque tenemos instaurado el hábito de pensar así. Se trata de conocerte hasta el punto de saber lo que piensas en cada momento.

3- Anota todos tus pensamientos negativos y al lado la emoción que te produce. Registrarlos te ayudará a evaluarlos y conocer el efecto que provoca en tus emociones. Después, haz de analizar el pensamiento de manera objetiva ¿Cómo?, preguntándote que le dirías a otra persona ante ese mismo pensamiento.

4- Sustituye tus pensamientos negativos por positivos. Esto no significa que con sólo pensar de manera positiva, vayas a ver tu vida de color de rosa. Es normal tener una variedad de emociones pero, sí que conseguirás aliviar tu malestar con muchos pensamientos inútiles que la única función que cumplen es impedir que progreses. Recuerda que la mente es como un ordenador que responde a todas tus preguntas. Si le preguntas ¿Por qué mi vida es un desastre? Tu cerebro buscará motivos para responderte que pueden boicotearte, apareciendo sin duda el malestar y la frustración. Si sustituyes esa pregunta por ¿Qué puedo hacer para conseguir un cambio?, tu cerebro se pondrá manos a la obra y buscará responderte. Se trata de buscar respuestas que nos ayuden a avanzar y no que nos paralice en el mismo lugar del que queremos salir. Nunca olvides que, por muy grave que sea la situación por la que estás pasando, siempre hay algo que puedes cambiar.

4- Rodéate de optimistas: Las emociones se contagian por lo que si te rodeas de personas positivas, te contagiarás de su positividad y aprenderás el efecto mágico que tiene el pensamiento positivo en tu bienestar y su poder para lograr el éxito.

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