positivando

¡Pre-ocúpate!

Normalmente cuando hablas de felicidad nos encontramos con que la gran mayoría de las personas te plantean la misma pregunta: ¿Cómo mejorar nuestra felicidad y realmente poder ser más felices y así conseguir ese sueño utópico para muchos que han dejado de creer en que son artistas de un cuadro único y extraordinario que es la vida? Pero resulta aún más curioso que cuando preguntas sobre qué hacen para ser más felices, que estrategias y trucos ponen en sus vidas para darle color a ese óleo de la vida, a menudo la gente comienza a ser consciente de que dedica mucho tiempo a autoculparse, a justificarse y a pensar excusas que funcionan como lozas que les impiden pintar un cielo estrellado en ese cuadro que llamamos felicidad y del que somos artífices. Normalmente obviamos que muchos momentos de felicidad pasan por generar hábitos, es decir por plantearnos que debemos de practicar y adquirir diferentes estrategias y competencias vitales centradas en mejorar nuestro bienestar. Como te he comentado en alguna ocasión, es imprescindible luchar por una felicidad de pico y pala. Nos cuesta percibir las cosas que suceden delante de nosotros que son motivos de felicidad y las dejamos pasar sin prestarles atención. Perdiéndonos así la oportunidad de saborear cada situación que nos sucede, perdiendo ese carácter de única e intransferible. Es cierto que la gran mayoría de las veces nuestra cabeza anda pensado en cómo solucionar problemas y preocupaciones, que por muchos motivos, magnifico, o sobrevaloro. Yo suelo comentar que lo importante no es preocuparse por las cosas, sino más bien ocuparse de ellas. No te has dado cuenta de que mientras te preocupas, el miedo lo invade todo y te colapsas, entrando en una espiral donde solo juegas con tres o cuatro ideas, y la gran mayoría de ellas van a desacreditarte. Para ganar esta batalla, es importante que cada vez que te pase algo bueno, intentes parar un instante y apreciar el momento, saboreándolo, como quien toma el gusto a un buen plato y le concedes unos segundos al paladar para el deleite. Claro está que para potenciar ese deleite personal en lo que haces, y así parar y apreciar cada momento, es importante tomarte tu tiempo, obviando las prisas y las distracciones y así centrar el esfuerzo en permitirte apreciar todas esas cosas positivas que pasan por tu lado y que si no las saboreas, si no te deleitas en ellas, las convertimos en vulgares sensaciones sin sentido. Recobremos el sentido, Saborea tu vida.

*PSICÓLOGO Y MIEMBRO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE PSICOLOGÍA POSITIVA
@jriveroperez