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El precedente del hotel Europe

Aspecto del hotel Europe tras su cierre en abril de 1990. | DA En el mismo solar se edificó el resort Villa Cortés. | DA La caída de parte del techo de la primera planta causó la muerte de un turista alemán. | DA
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La caída de parte del techo de la primera planta causó la muerte de un turista alemán. | DA

A las dos de la madrugada del 5 de abril de 1990 una parte de la techumbre de la habitación 105 del hotel Europe, ubicado en pleno centro de Playa de Las Américas, se desplomó causando la muerte de un turista alemán, Rudolf Ulrich, de 56 años. Su esposa, que a esa hora dormía en el mismo habitáculo resultó ilesa. El derrumbe de parte de la primera planta -los escombros cayeron sobre una zona de recepción, que en ese momento, estaba vacía dada la avanzada hora- provocó el desalojo apresurado de los 340 huéspedes que en ese instante se encontraban descansando. Los turistas, la mayoría de nacionalidad alemana, abandonaron el establecimiento prácticamente con lo puesto entre escenas de pánico. Fueron realojados en el hotel Conquistador y en los apartamentos Europe, frente al hotel siniestrado. Algunos empleados relataron que sintieron un temblor y escucharon un gran estruendo.

La evaluación técnica determinó que el suceso se produjo en una zona construida hacía un año a base de forjados de semiviguetas prefabricadas y bovedillas. El desplome ocasionó varias grietas en la estructura, por lo que el hotel fue cerrado. Ocho años después, en julio de 1998, sería demolido mediante el sistema de voladura controlada. El Europe, con categoría de cuatro estrellas y con capacidad para 465 plazas, había sido inaugurado en abril de 1975. Fue el segundo centro hotelero que se construyó en Playa de Las Américas, después del Gran Tinerfe, en 1969.

La demolición del hotel Europe fue la primera de un establecimiento turístico en un suelo urbano consolidado, procediéndose a su sustitución en la misma parcela. Así lo indican los profesores Moisés Simancas, Hector Dávila y Teresa Yagüe en una publicación de la cátedra de Turismo de la Universidad de La Laguna, Ashotel y la Fundación Cajacanarias que acaba de ver la luz. Entre sus conclusiones se apunta que esta acción “constituye no solo un importante precedente de la reutilización y cualificación del espacio turístico, sino también de la política turística en esta materia”. En el espacio que ocupaba, un lugar privilegiado en primera línea de costa junto a las Salinas del Camisón, se apostó por la innovación de la tipología edificatoria: la volumetría en torre de 11 plantas de altura y en forma de L, dio paso a una imitación de los hoteles vacacionales caribeños (establecimientos más horizontales) con varios módulos que nada tenían que ver con el prototipo de la gran mole de hormigón y cemento. Así nació el Europe Villa Cortés, único hotel con categoría de cinco estrellas gran lujo del municipio de Arona. El modelo arquitectónico de la nueva edificación, sobre una superficie de 15.000 metros cuadrados, se inspiró en una hacienda de estilo mexicano del siglo XVII. Se estrenó con 152 habitaciones, 36 de ellas suites de hasta 300 metros cuadrados, con un desarrollo vertical limitado a cinco alturas y grandes espacios comunes. Redujo camas y elevó la calidad a niveles de excelencia.

Axel Gassmann, presidente del grupo Europe Hotels International, en declaraciones a DIARIO DE AVISOS el 7 de junio de 2002, tres días después de su inauguración, hablaba de una nueva marca en los nuevos desarrollos de la planta hotelera, “con un estilo de construcción integrado en el entorno y abierto a las nuevas tendencias del mercado y a las exigencias de los clientes”. La construcción se ajustaba a las nuevas directrices marcadas por la legislación canaria.

La edificación del Villa Cortés en el espacio que ocupaba el Europe sentó un precedente y contribuyó a introducir el concepto de resort en esta área turística. Simancas, Dávila y Yagüe sostienen que el cambio de hotel sobre la misma parcela “supuso una estrategia de singularización que rompió con la oferta de ocio de esta área turística excesivamente estandarizada -hasta ese momento la oferta se concentraba en hoteles de tres y cuatro estrellas y apartamentos de dos y tres llaves-, constituyendo un ejemplo de reinvención de un producto turístico alojativo”.