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Los puertos capitalinos: el nuevo pleito insular

SUJA
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El negocio de las reparaciones navales se ha convertido en el último año en el chocolate del loro de los puertos canarios. Los millones de euros que reporta esta actividad para las arcas portuarias la hacen extraordinariamente atractiva para un sector que es muy competitivo y que, en el caso de las autoridades portuarias, se financia con los fondos que generan y con los créditos que solicitan.

Hasta hace unos años, el puerto capitalino había sido incapaz de picar de esta tarta. Este pastel era propiedad del puerto de La Luz que desarrollaba, casi en exclusividad, esta labor. A Tenerife le costó acostumbrarse a ver atracadas las plataformas petrolíferas en el litoral portuario, pero al final, la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife se ha puesto las pilas y ha iniciado políticas comercialmente más agresivas de lo que la provincia Oriental estaba acostumbrada.

Esto, más allá de unificar y crear unos puertos capitalinos mucho más competitivos, lo que ha hecho es avivar, una vez más, el pleito insular. Y es que Gran Canaria no ve con buenos ojos que el puerto de la capital tinerfeña bonifique hasta un 40% las reparaciones de buques, cuando en Las Palmas éstas rebajas son del 6%. Tal es así que el propio presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, flanqueado por los empresarios de la provincia y el presidente del Cabildo insular, Antonio Morales, calificó de “competencia desleal” que se permita al puerto tinerfeño tener estos incentivos. Es más, acusó al Ministerio de Fomento (que es quien permite estas bonificaciones) de “trato de favor” y de “ningunear” a la Isla de Gran Canaria.

Pero, ¿es verdad que Tenerife es una privilegiada por haber podido incluir esa bonificación en su plan de empresa? Pues no. El presidente del Consejo de Usuarios del Transporte Marítimo y consejero de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Eduardo Bezares, lo explica de manera muy clara. “Cualquier Autoridad Portuaria tiene absoluta libertad para proponer a Puertos del Estado su estrategia y su plan de desarrollo. Esta bonificación que recibe el puerto tinerfeño la tienen desde 2012 otras autoridades portuarias como Algeciras o Málaga y el puerto de la Luz la podía tener si la hubiera pedido a Puertos del Estado en su plan. ¿Por qué prefirió la Autoridad Portuaria de Las Palmas bonificar los tráficos en el Puerto de Arinaga o los tráficos de búnkering, por citar dos ejemplos?, sus razones tendrá”.

“No hay competencia desleal, solo dos modelos portuarios diferentes”

En el mismo sentido se pronunció el director de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, José Rafael Díaz, que se mostró sorprendido por la polémica de las últimas semanas ya que si Las Palmas no pidió estas bonificaciones en su plan de mercado, “después no se puede quejar de que nosotros las pidamos y las recibamos”.

Para Eduardo Bezares, lo que está pasando se asemeja bastante a la teoría de los juegos que se explica a los futuros economistas: “Cada rival toma decisiones pensando en las que va a tomar la otra parte. Y me da la impresión de que el puerto de Las Palmas no se esperaba esta acción comercialmente tan competitiva por parte de Tenerife”.

La realidad, según explica Bezares, es que esos fondos se distribuyen de acuerdo a una fórmula cuyos términos son “claros” y “no es en absoluto discrecional”. “¿La fórmula es justa?”, se pregunta, “me imagino que será bastante mejorable, como todo. Pero lo cierto es que los puertos canarios, por su condición ultraperiférica, son los más beneficiados de este fondo. Si la estrategia de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife de maximizar ese ingreso para apoyar las inversiones es exitosa, fantástico. Aquí en Tenerife, donde el Puerto es criticado con frecuencia, debemos aplaudir esta iniciativa y los que salen menos beneficiados deben aprender de lo que hemos hecho”.

POLÍTICA DE AYUDAS
El modelo portuario actual podrá ser mejor o peor. Se podrá criticar más o menos, pero es el que hay. Por eso es bueno aclarar que cuando se habla de política de bonificaciones en el sector público es como cuando se establece una estrategia de precios en la empresa privada. Bezares explicó que dominar esta iniciativa está ahora entre las “prioridades de cualquier empresario que quiera ser líder” y en la Autoridad Portuaria “no somos ajenos a ello”.

El resultado final de esta estrategia es un” mix de precios de tus productos o servicios que garantice que la cuenta de resultados se equilibre. En el caso de las autoridades portuarias”, continuó, “se trata de ser capaz de maximizar el volumen de tráficos sin degradar el margen y sin afectar al beneficio, o por lo menos, sin poner en peligro el objetivo de autofinanciación que exige Puertos del Estado”. Entre las estrategias que se pueden seguir está siempre la de fijar selectivamente en productos o servicios precios de penetración, “sobre todo cuando se trate de un producto o servicio nuevo; fijar un precio inicial bajo para conseguir una penetración en el mercado de demanda de forma rápida y eficaz, atrayendo a clientes sensibles al precio”.

“La Autoridad Portuaria de Las Palmas sabrá por qué no ha pedido las ayudas”

El director de la Autoridad Portuaria cuando presentó en Madrid su plan de empresa 2015-2019 incluyó en ese mix de precios una bonificación a determinados tráficos, y es el caso del 40% para los buques que vengan a reparación. “Ahí están las plataformas petrolíferas esperando entrar a puerto para recordarnos que las estimaciones hechas por la Autoridad Portuaria han sido correctas”.

El director de Puertos de Tenerife va mucho más allá y se sustenta en cifras para desmontar la teoría del puerto vecino basada en que el Estado está beneficiando a Tenerife. Primero aclara, tal y como hizo Eduardo Bezares, que estas bonificaciones del 40% las llevan realizando otros puertos desde hace años, por lo tanto no son nuevas. También insiste en que la Autoridad Portuaria de Las Palmas, como hizo Tenerife, podía haberlas solicitado perfectamente en su plan de empresa; lo que no hizo. “Lo que no pueden pretender desde Las Palmas es que nosotros tampoco lo hagamos”. Y señaló, las bonificaciones que ha solicitado el puerto de Arinaga para el suministro de combustible, son “sustancialmente” superiores a las de Tenerife, “y nosotros no hemos dicho nada. Pero es que tampoco nos hemos quejado”, continuó José Rafael Díaz, “cuando vemos los números y comprobamos que desde el año 2004 a 2013 la inversión a favor del Puerto de la Luz en detrimento de Santa Cruz es de 100 millones de euros”. Concretamente, y según las estadísticas de puertos, Las Palmas recibió en esos diez años 406 millones de euros, mientras que Tenerife no llegó a los 310 millones. 100 millones más hacia la balanza del Puerto de la Luz.

Es cierto, reconoció Díaz que en los últimos dos años (2013 y 2014) Santa Cruz de Tenerife ha recibido más dada la inversión prevista en el puerto de Granadilla, pero aún así, “en el cómputo global, la inversión sigue siendo mayor en Gran Canaria y no he oído ni a empresarios ni a presidentes de la Autoridad Portuaria de Tenerife quejarse”. El director de Puertos de Tenerife lamentó la polémica que se ha generado con este asunto porque, dijo, “da una imagen negativa de Canarias, además de crear un mal rollo que no es necesario, cuando los dos puertos pueden ser perfectamente competitivos. Hay plataformas en África suficientes para los dos puertos”, recalcó.

El puerto de La Luz ha recibido 406 millones de euros en los últimos 10 años

En este sentido, el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), Agustín Manrique de Lara, reconoció que el enfrentamiento entre los dos puertos “debilita” a ambas instalaciones, pero que la “competencia” entre ambos es “imprescindible”. Lo que critica el presidente de la patronal grancanaria es que esa competencia se base en tarifas públicas. Para Manrique de Lara, la competencia debe estar asentada en los operadores privados, en la creatividad o en los servicios, no en las bonificaciones permitidas por el Estado.

El presidente de la patronal apostó, incluso, por la especialización de los puertos, ya que, dijo, “ésta no tiene porqué ser excluyente”. Es decir, Santa Cruz no tendría que abandonar las reparaciones navales para especializarse en tráfico de cruceros, ni La Luz tendría que dejar los cruceros, para asumir las reparaciones. “Una fuerte especialización”, afirmó, “tampoco ayuda a la competencia”.

La reacción a toda esta polémica ha sido unánime en la sociedad tinerfeña. Desde los empresarios hasta el alcalde de Santa Cruz y el presidente del Cabildo Insular han dejado claro que Tenerife tiene tanto o más derecho a recuperar un sector que abandonó hace años, y que si ambos puertos caminan de la mano, conseguirán mayor desarrollo económico y competitividad. No se trata de competencia desleal, sino de dos modelos portuarios diferentes que tienen que convivir y complementarse para servir de puente a África, Europa y América.