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La raya azul, más que una anécdota

No solo fue la comidilla del verano, sino que la raya azul que mandó a pintar Carmen Luisa Castro para discernir que es Güímar y que es Arafo en el Polígono Industrial, ha pasado de la categoría de anécdota a la de una fricción en toda regla.

La alcaldesa de Güímar, que mantiene esa raya con el color popular, también protagonizó el desaire a sus colegas de Candelaria y Arafo al no acudir a una reunión en el Ayuntamiento candelariero, al considerar que no era terreno neutral. Ese lenguaje bélico, es el que viene utilizando la regidora popular para mantener viva su tesis contraria a los intereses que han defendido Arafo y Candelaria en torno a la creación de la Entidad Urbanística de Conservación del Polígono Industrial Valle de Güímar.

Luisa Castro insiste es que esa raya azul se mandó a pintar para que todo el mundo se diera cuenta de lo cuidado que estaba el polígono en su zona y lo abandonado que estaba en donde no era Güímar, haciendo hincapié con ello en que Arafo y Candelaria no cumplían con el mantenimiento dos años después de asumir en propiedad el polígono. Según ella, para ese mantenimiento nada tiene que ver la puesta en marcha de una entidad de conservación que tiene visos de alargar su parto, pese al acuerdo alcanzado el 30 de agosto en el Cabildo, con el compromiso de destinar unas anualidades económicas (200.000 euros, empresarios; 75.000, Cabildo y 75.000, los tres ayuntamientos) al menos en los tres primeros años de vigencia.

Sin embargo, la redacción del borrador de ese acuerdo, por parte de Candelaria y Arafo (Güímar no acudió) vuelve a enfrentar a las partes, incluso con la amenaza de los empresarios, que también tienen su propio borrador, de denunciar la situación, con el apoyo velado de Güímar y por ahora, el silencio de Cabildo. Un nacimiento, el de la Entidad Urbanística de Conservación, que además tiene que sortear diversas trabas jurídicas, sobre todo para compatibilizarlos con los PGO municipales y con el hecho de que una administración local pueda destinar dinero para algo que no es en su totalidad municipal. Al menos en la opinión del secretario de Candelaria, Octavio Fernández, que es mucho secretario, al que no le gusta que nadie se salte la raya, azul u otro color.