Entre nosotros

Socialistas sumisos

Menos bonito, a Javier Abreu, número uno de los socialistas laguneros, le he dicho de todo. Mis críticas han sido duras, aunque merecidas por haberse doblegado al ordeno y mando de Patricia Hernández, sin mando en plaza, y menos en la dirección del PSOE canario. Lo diré con pena, pero con toda crudeza: el PSC-PSOE está hundido. ¿La culpa? De los cuatro vividores que se han adueñado del partido y hacen lo que les sale de los cojones; eso sí, en beneficio propio. Ahora surge un nuevo episodio, en el que Javier Abreu ha protestado, pero sin protestar. No, pero sí. La verdad es que no sé cómo llamar el “acuerdo” suscrito en la reunión de la mesa de seguimiento del pacto de Gobierno entre CC-PSOE, para establecer la alianza nacionalista-socialista en La Laguna: ¿Cacicada? Aunque la gran cagada del acuerdo la protagonizó un concejalillo, servil y correveidile de Granadilla, el tal Nicolás Jorge, a las órdenes del fullero alcalde Jaime González Cejas, experto en estas artes marrulleras.

Aquí no acaba la trama fascista del PSC-PSOE. Resulta que en la reunión mencionada estaban presentes dos altos enchufados y vividores del partido, Julio Cruz y Hernández Spínola, que se negaron a firmar, y de ipso facto, han sido retirados de la mesa del pacto, es decir, el PSOE les retira la confianza. Hablaremos del asunto, porque ni por esas dimiten. Ahora sí, Javier Abreu y su séquito lagunero, dicen que el acuerdo es ilegal y no sentirse afectados, además de decir: “Si por mí fuera, mi partido no estaría gobernando con los nacionalistas”.
Los socialistas laguneros deberían urgentemente retirar el apoyo al alcalde nacionalista José Alberto Díaz, y permitir un voto de censura que acabe con las instrucciones que desde un partido desvertebrado y dictatorial les están imponiendo.

Hay que echarle un par de huevos al asunto, pero es la única manera de que Javier Abreu recupere una credibilidad perdida por la sumisión que hasta ahora ha demostrado. ¡Ni por esas!