sociedad

Toda Canarias tiende su mano

Cayuco llegado a El Hierro en 2007. | DA
Cayuco llegado a El Hierro en 2007. | DA

No podía ser de otra manera. Toda Canarias tiende su mano a los refugiados que huyen de las guerras desatadas en países como Siria (pero también en Libia e Irak) y que, hoy día, llegan por miles a las fronteras de la Unión Europa, claramente desbordada por esta crisis humanitaria.

Acorde con un clamoroso sentir popular fácilmente detectable en las redes sociales, tanto el Gobierno autonómico como los cabildos y ayuntamientos de las Islas envían ya un mensaje unívoco: los canarios quieren ayudar a paliar en lo posible tanto sufrimiento y están dispuestos a colaborar en la acogida de estas personas.

Pero la voluntad no basta: hace falta la organización, un factor clave para convertir la mera caridad en auténtica solidaridad. El portavoz del Ejecutivo regional, Narvay Quintero, fue rotundo al finalizar ayer el Consejo de Gobierno al expresar la “total disposición para ayudar a resolver el drama humanitario de los refugiados” dado que “el drama humanitario ha llegado a límites sin precedentes”, para a continuación animar tanto a la Unión Europea como al Ejecutivo español para que tomen la iniciativa de forma inmediata.

Quintero secundaba así lo ya expresado por la viceconsejera de Política Social, Isabel Mena, que insta al Gobierno que preside Mariano Rajoy a afrontar “de forma efectiva” una política común de acogida, estableciendo cupos y protocolos de actuación” entre las distintas comunidades autónomas y las administraciones locales que, en gran número, se han ofrecido a lo largo y ancho del territorio español.
Para llevarlo a cabo esa imprescindible coordinación, tanto Mena como la directora general de Política Social e Inmigración, Carmen Acosta, obtendrán información de primera mano en las reuniones ya convocadas por el Gobierno central los días 8 y 9 de septiembre para tratar asuntos de política de inmigración y en concreto sobre la crisis de los refugiados sirios que tratan de llegar a Europa.

Esta reunión extraordinaria de la Conferencia Sectorial de Inmigración tendrá como punto único la “acogida de solicitantes de protección internacional. Evolución y perspectivas”, mientras que la reunión de directores generales prevista para el día 9 tendrá como punto a destacar la información de la Agenda Europea de las Migraciones.

Está previsto que la directora de Inmigración del Gobierno de Canarias solicite durante la misma ocupar una de las vocalías como representante de las comunidades autónomas en el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, debido a su larga trayectoria en atención a inmigrantes, sobre todo de procedencia africana.

Mientras tanto, los cabildos han dado un paso al frente: mientras el de Gran Canaria se ofrecía ayer a estar “en primera línea” para asistir a estos refugiados, la consejera insular de Acción Social del Cabildo de Tenerife, Cristina Valido, no dejó ayer lugar a las dudas al insistir en que esta Corporación Insular está dispuesta a atender a los refugiados llegados al continente europeo en el número que se determine y a los que se pueda dar la respuesta que necesiten con garantías. Siempre, como no puede ser de otra manera, previa coordinación institucional.

Tal planificación de esfuerzos ya empieza a caminar a nivel municipal. Como acertadamente expuso el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, es la Federación Canaria de Municipios (Fecam) la que se prepara para ser el interlocutor válido de los municipios canarios que ofrezcan su colaboración y así optimizar en lo posible esfuerzos y recursos.

Emigrantes canarios a Venezuela (1949). | DA
Emigrantes canarios a Venezuela (1949). | DA

¿Y la ciudadanía canaria? Un clamor evidente que encuentra espejo en las redes sociales. Basta repasar las más utilizadas para dar con testimonios de isleños que, sin dudarlo, ofrecen sus propios hogares para acoger a los hoy desvaforecidos. Nada extraño teniendo en cuenta la cultura de hospitalidad arraigada en este Archipiélago que es cruce de caminos entre tres continentes. Ello no es óbice para resaltar el impacto que han provocado en la opinión pública (no ya canaria sino española y europea) las crudísimas imágenes que han ofrecido los medios de comunicación sobre este terrible éxodo.
Sin duda, esa decisión solidaria, abrumadoramente mayoritaria en la ciudadanía, ha removido conciencias en el Gobierno de España, que en cuestión de meses ha pasado de poner obstáculos al reparto de los exiliados entre países de la Unión Europea a preparar un sistema de acogida a los refugiados.

Conocer las dos caras del drama
Tristemente, Canarias conoce sobradamente los terribles efectos que implica la emigración forzada porque en distintas etapas de su reciente historia ha sufrido las dos caras de estos éxodos. Forzados por la miseria que impusieron caciques locales y déspotas peninsulares, sólo durante la dictadura franquista fueron más de 130.000 los canarios que marcharon a diferentes países latinoamericanos, algunos en más de una ocasión. Las estadísticas desvelan que la inmensa mayoría (89,35%) eran de la provincia tinerfeña, siendo la década de los cincuenta la peor con 76.064 salidas. Con el tiempo llegó la democracia y la bonanza económica, lo que convirtió a estas Islas en destino de una catástrofe humanitaria colosal: la crisis de los cayucos. Se estima que fueron miles los ahogados, especialmente entre 2005 y 2007.