El dardo

Venezuela, ahora

Hablar o escribir sobre Venezuela es llorar. No hay día que no salgan a la luz noticias desalentadoras sobre la marcha de ese país, dirigido desde hace 15 años por una pandilla de comunistas revolucionarios manifiestamente ineptos para el ejercicio de la política. Los chavistas han hundido económicamente al país y lo han fracturado socialmente. Si al principio dio la sensación de que algunas políticas -en especial las de vivienda, sanidad y educación, con las llamadas ‘misiones bolivarianas’, de carácter social- estaban bien planteadas y podían tener éxito, hoy el sistema se ha derrumbado como un castillo de naipes. La corrupción, la impericia y la excesiva ideologización que todo lo invade han empobrecido el país hasta límites insospechados, cuando Venezuela posee inmensas riquezas y recursos naturales como ninguna nación al sur de río Grande. La falta de alimentos y fármacos de primera necesidad ha dejado de ser noticia, lo mismo que el incesante aumento del costo de la vida y el brutal crecimiento de la criminalidad, que se traduce en más de 12.000 homicidios en el primer semestre de 2015. Con este panorama, ni siquiera los follones montados contra Colombia -como antes contra España o Estados Unidos- por el Gobierno del Brito de Maduro para que la gente desvíe su preocupación hacia cuestiones exteriores, o la arbitraria condena a casi 14 años de cárcel del líder opositor Leopoldo López -como “autor intelectual de las manifestaciones antigubernamentales de febrero de 2014- han logrado parar las protestas populares. El aislamiento internacional del régimen bolivariano es cada vez mayor y su endeudamiento alcanza ya, con más de 100.000 millones de euros, límites de imposible pago. Todas las encuestas anticipan una severa derrota del oficialismo en las elecciones del 6 de diciembre próximo, si se celebran y la tirantez existente con Colombia -con la que limitan dos estados clave para el resultado de los comicios, Zulia y Táchira, según el sectario censo elaborado en su favor por el oficialismo rampante- no sirve como disculpa para su suspensión. Así las cosas, todos los partidos españoles, salvo IU y Podemos, por su origen comunista, se han solidarizado con López y reclamado para Venezuela libertad, democracia y respeto a los derechos humanos.