sin pelos en la tecla

Verdad, transparencia e igualdad – Por Cecilio Urgoiti

Tres podrían ser las palabras que simbolicen un sistema político y una forma de gobierno que nos haga sentirnos seguros y además podamos fiarnos de los mandatarios que elijamos, claro está, que en el actual sistema, la elección ni es justa, ni se asoma a la democracia. Estas, las palabras para mí serían: Verdad, transparencia e igualdad. Palabras estas, que encierran todos los fundamentos que evitarían llegar donde nuestra patria hoy se encuentra. Servirían para ser eslogan en una campaña electoral y tendrían buena acogida por la sociedad. Pero la verdad es, que al menos para mí, encarnan la necesaria ética que cualquier servidor público debe personificar, a la hora de ser un válido representante de la sociedad.

‘Verdad’ guarda dentro de sí, esta retahíla de definiciones que recoge el Diccionario RAE. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Cualidad de veraz. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende. La segunda puede ser la definición que exigiríamos a un candidato serio, honesto y por tanto veraz, así tendríamos alguien que nos mirara a la cara con la verdad reflejada en su semblante y más profundamente en su corazón.

‘Transparencia’. Estas dos definiciones de trasparentar, nos son válidas para el objeto que nos ocupa. Dicho de un cuerpo: Permitir que se vea o perciba algo a través de él. Dicho de un cuerpo: Ser transparente. Lo que pretendo haceros llegar es la persona que al acercarte trasmita la suficiente confianza, que estemos dispuestos a dar en custodia muestro mejor bien común, o sea, nuestra ‘poli’, nuestro pueblo y por ende, el bien de nuestro convecinos y compatriotas. El profesor Tierno Galván decía que: “La política ha dejado de ser una política de ideales, para convertirse en una política de programas”… “Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”. La transparencia ha de darse en los programas y en las Constituciones, desde el principio se ha de plasmar con claridad cuáles han de ser los objetivos y, cómo se lograran. No se puede gobernar marcando ideales, hay que ser claros y sucintos o volveremos a esos claroscuros que los distintos cristales tienen y los sastres ponen en muchos bolsillos de los gobernantes. Al viejo profesor le faltó decir, que esos cristales se forjaran trasparentes. ¿Cuánta oscuridad se hubiera evitado al hacer traslucida la vida y obra del político?

‘Igualdad’ la última de las tres palabras, nos ha de colocar en un plano de igualdad a todos, pero siendo concientes, que todos somos diferentes. Esta me ha parecido la definición que mejor se ajusta al objetivo político que intentamos explicar y orientar como modelo plausible. La igualdad es el trato idéntico que un organismo, estado, empresa, asociación, grupo o individuo le brinda a las personas, sin que medie ningún tipo de reparo por la raza, sexo, clase social u otra circunstancia plausible de diferencia o para hacerlo más práctico, es la ausencia de cualquier tipo de discriminación. Mil serian los ejemplos que nos diferencian a los ciudadanos de la clase política, pero este, que manifiesto a continuación, nos puede explicar mejor la reivindicación que se pretende con la igualad. Hay delitos específicos que en el ejercicio de la política, los políticos hacen, pues la ley así se los atribuye y esos delitos mantienen la prescripción en tiempo corto, sin embargo, cuando un ciudadano lo ejecuta en su ámbito, o sea, como ciudadano, la figura de la prescripción no es contemplada. Con lo que buscamos una total igualdad.Estamos abocados a unas Cortes Constituyentes y que de ellas emane una Constitución democrática. Os recuerdo que sin república no hay democracia.