valle de güímar

Acuerdo salomónico para crear la entidad que conserve el Polígono

Alcaldes, ediles, secretarios municipales y empresarios, reunidos ante el presidente del Cabildo. | S. MÉNDEZ
Alcaldes, ediles, secretarios municipales y empresarios, reunidos ante el presidente del Cabildo. | S. MÉNDEZ

La Entidad Urbanística de Conservación (EUC) del Polígono Industrial Valle de Güímar tendrá una duración de 20 años y los tres ayuntamientos que la conforman, junto a los empresarios, se comprometen a aportar dinero a la misma durante ese período. Este fue el principio de acuerdo al que se llegó anoche en el Cabildo después de casi seis horas de reunión, en donde las dos partes enfrentadas (Güímar y empresarios, por un lado, y Candelaria y Arafo, por otro) defendieron sus posturas, en algunos instantes de manera acalorada, ante la mediación del presidente insular, Carlos Alonso, que empecinado en lograr el consenso, tuvo que atrasar otros compromisos políticos (Fernando Clavijo y Casimiro Curbelo le esperaban en su despacho pasadas las nueve).

Podríamos hablar de una solución salomónica, porque el principio de acuerdo contempla argumentos de unos y otros. Así, Candelaria y Arafo impusieron su tesis de que la EUC tendría que tener un período de 20 años, y no cuatro como pedían los empresarios y Güímar, aunque en este caso se aceptó el plazo, pero con el reflejo en los estatutos -antes no estaba explicitado- de que los ayuntamientos seguirán aportando todos esos años las cantidades pactadas. Así y todo, los empresarios aceptaron los 20 años, pendiente de que sea ratificado en una próxima asamblea, según remarcó la presidenta de este colectivo, Raquel Malo, que no se manifestó ni a favor ni en contra hasta esa asamblea.

Las cantidades pactadas con anterioridad sufrieron anoche un aumento, al aceptar también los ayuntamientos que la EUC se haga cargo del mantenimiento de los jardines y zonas comunes, como exigían los empresarios. Para ello, la cantidad a aportar por los consistorios pasará de los 25.000 euros anuales al doble, 50.000 euros.

Estos acuerdos obligarán a Candelaria y a Arafo a cambiar los textos de los estatutos aprobados recientemente y devolverlos de nuevo a sus plenos municipales, como tendrá que hacer Güímar, que hasta ahora se había negado a aprobar los estatutos por falta de consenso.

Precisamente serán los plenos municipales los que acuerden una nueva licitación del concurso del agua potable para el Polígono, al quedar extinguido el contrato con Tagua una vez formalizada la Entidad Urbanística de Conservación. Así, los tres ayuntamientos tendrán un concesionario de aguas (Aqualia, en los tres casos) y otro para el Polígono, que bien podría ser de nuevo Tagua o cualquier otro.

Carlos Alonso: “Va bien, pero todavía…”
Una banda azul en la puerta principal del Cabildo pronosticaba quién saldría ganador de la batalla que se iba a librar en el salón de plenos, con una veintena de personas (Arafo llevó a todo su grupo de gobierno) tratando de lograr la paz necesaria para el Polígono. Seis horas de debate y ni la presidenta de los empresarios, Raquel Malo, se atrevió a mostrarse a favor o en contra, mientras que Lemes, alcalde de Arafo, hablaba de redactar una nota de prensa conjunta.

A las 22.30 horas concluyó la reunión, después de que Carlos Alonso se ausentara media hora para atender a Clavijo y Curbelo. El presidente no quiso lanzar las campanas al vuelo, al afirmar que “la cosa marcha bien; hay un principio de acuerdo”, agradeciendo a todos el esfuerzo realizado. Hoy, a las nueve, dará detalles en rueda de prensa.