reflexión

Amistad social – Por Juan Pedro Rivero

No hay experiencia tan propia de la condición humana, tan exclusivamente humana, tan propia de nuestra realidad, tan necesaria para crecer, como la experiencia del “diálogo”. La palabra se convierte en puente de encuentro y medio para compartir experiencias, sentimientos, ideas, etc.

El diálogo se convierte en herramienta de educación, de formación, de crecimiento… El silencio sólo es bueno como fondo de la palabra. La palabra ha creado la cultura en la que nacemos y crecemos como seres humanos. Dialogar es el camino para el encuentro.

Pero hace falta un clima para el diálogo. Sea social, laboral, familiar, educativo, como sea, el diálogo exige un clima apropiado para poder desarrollarse. Difícilmente se dialoga cuando nos sentimos amenazados, presionados, marginados. Los gatos son peligrosos cuando se sienten amenazados. El clima para el diálogo ha de ser la amistad. El papa Francisco ha invitado en Cuba y en EE.UU. a crear un clima de “amistad social”.

Una Cataluña fracturada necesita espacios para restañar esa fractura. Espacios de diálogo. Pero para dialogar hace falta crear el clima necesario para que se dé el diálogo. Hace falta crear un clima de “amistad social”. ¿Será posible que se consiga?

Si no fuera posible estaríamos renunciando a lo más humano, en lo que nos distingue de las fieras. La capacidad de dialogar, de resolver dificultades y compartir experiencias, es propia y exclusiva de los seres humanos.

El típico saludo de apretarse la mano derecha hunde sus raíces en la manifestación de mostrar una mano desnuda, sin armas, como señal de paz. Porque el diálogo se exige solo por la fuerza de la palabra, no por cualquier forma de violencia, y exige también ese clima imprescindible que se califica como “amistad social”. Pasemos de la indiferencia social a la amistad social.
@juanpedrorivero