después del paréntesis

Argentina sigue llorando

Por primera vez en una década Argentina afronta, este domingo, elecciones presidenciales sin una papeleta con el nombre de un candidato apellidado Kirchner y, para enfrentar al actual alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, el kirchnerismo propone al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Poco cuentan los otros candidatos, inclusive de la histórica Unión Cívica Radical, dada la atomización que padece el espectro político opositor. Pero probablemente sea necesaria una segunda jornada electoral o ballotage, pues ni Macri ni Scioli alcanzarían este domingo los votos necesarios para acceder a la presidencia, y esos partidos “menores” se convertirán en árbitros, de modo que nada es seguro excepto que Argentina seguirá siendo inestable pues, de ganar Scioli, puede repetirse el enroque ideado en 1972 por el extinto presidente Juan Perón, para burlar una resolución de la dictadura que le inhabilitaba como candidato, por lo que Héctor Cámpora se consagró presidente, derogó esa resolución, renunció y se llamó a presidenciales que ganó Perón. “Cámpora al Gobierno, Perón al Poder”, era el eslogan de campaña, ahora traducible en “Scioli al Gobierno, Cristina al Poder” si, para burlar una Constitución que limita a dos los mandatos consecutivos, un Scioli triunfador renunciara, forzando nuevas elecciones para que Cristina fuera candidata invocando un mandato intermedio. No caprichosamente la fuerza de choque kirchnerista se llama La Cámpora honrando su servilismo. Claro que Cristina está en horas bajas, y no puede recurrir al victimismo de un largo exilio.

Un Macri vencedor tampoco es halagüeño, recordando la sentencia de un periodista argentino en 1983 “(…) el Justicialismo hace ingobernable el país”. Algo comprobable en los ineptos mandatos de Perón, Carlos Menem, Eduardo Duhalde y los Kirchner, o como oposición al desestabilizar todo gobierno constitucional no peronista, por lo que seguiremos llorando por Argentina.

gerardoctkc@gmail.com