SUCESOS

Cae una red en el Sur por estafas superiores a dos millones de euros

La colaboración internacional en materia de seguridad ha permitido asestar un nuevo golpe a las redes delicuenciales asentadas en nuestro territorio.

Como ya sucedió con los clanes de la Camorra hace unos años, de nuevo los carabineros italianos han aunado fuerzas con la Guardia Civil para desmantelar una supuesta red de estafadores a los que se les achaca beneficios superiores a los dos millones de euros y que, a pesar de que tanto los detenidos como las víctimas son del país transalpino, tenían como base de operaciones el Sur. Al menos hay cinco detenidos, pero el caso sigue abierto. El servicio realizado por los carabinieri de Albenga los pasados días 13 y 14 cierra más de un año de complejas investigaciones en las que se detectó que los cerebros de la trama, especialistas en el falseamiento de identidades, operaban desde Tenerife. La tarea policial surge al detectar una serie de transferencias realizadas a través de money transfer por varias personas ancianas, en algunos casos de más de 80 años.

Las víctimas, personas con intención de vender sus propiedades inmobiliarias en Canarias, se dirigían a una agencia inmobiliaria, cuando en realidad eran desviadas a miembros de la red criminal que, fingiendo ser compradores o intermediarios, les convencían para que estipularan contratos de venta y, en algunos casos, realizaran la consiguiente inversión, obviamente falsa. Al acercarse el momento de recibir el dinero de la venta o las inversiones, las víctimas empezaban a recibir llamadas de varios bufetes inexistentes, faxes y solicitudes de distintas entidades, o incluso falsas sentencias de tribunales extranjeros creadas ad hoc. En dichos documentos se les conminaba a pagar impuestos y gastos diversos para poder recuperar el dinero que, según decían, estaba bloqueado en el extranjero debido a presuntas quiebras. Las estafas comprobadas, que de momento no son más que una pequeña parte, proporcionaron a la organización criminal, desde 2005 hasta hoy, un beneficio de más de dos millones, con ingresos mensuales de más de 15.000 euros. Para ello disponían de un gran número de teléfonos españoles, utilizados exclusivamente para las estafas, presentándose bajo nombres inventados, como el intérprete Billy Pontoni, el funcionario de la Embajada sr. Madera, el comercial sr. Rudolph Cabral, los abogados Pietro Giglio y Maria Grazia Bono, el administrador de Greystone Corporation Marco Lippman, o el encargado de una agencia de viajes, Giacomo De Angelis. El presunto responsable de la organización, E. G., tenía como base de operaciones un chalé con piscina y vistas a la costa de Adeje y alquiler mensual de 2.000 euros.

Los sistemas que utilizaban eran tan sofisticados y la calidad de los documentos falsos tan buena, que en alguna ocasión y a pesar de haber sido informada de la estafa, la víctima seguía manteniendo relación con los criminales, obligando a los investigadores a bloquear pagos directamente en las sucursales bancarias.

Tanto E. G. como el otro cerebro de la trama, M. M., eran desde la perspectiva legal auténticos fantasmas al carecer de documentación. También se arrestó a G. D. y A. T. El primero contactaba con las víctimas; el segundo recuperaba el capital y quiso destruir pruebas. Un quinto detenido, R. S., reclutaba nuevos afiliados. Se ha identificado a otras 12 personas que actuaban como cajeros de la organización, pero aún restan implicados por identificar.