el charco hondo

Carta

Estimado Manolo, he recibido con enorme alegría aunque escasa sorpresa tu ofrecimiento. Debo confesar, eso sí, que no me queda claro si lo tuyo es ofrecimiento o solicitud. Mi duda puede parecerte gratuita (y ya sabes que gratis, lo que se dice gratis, ni el saludo), pero antes de tomar una decisión debo saber si buscas dar algo o que te lo dé. En este orden de cosas, reconozco que me ha llamado la atención que me pongas condiciones. Me explico. Solicitas que delegue en ti todas las competencias que se requieren para desarrollar y ejecutar el proyecto de puerto deportivo, pesquero, comercial y turístico del Puerto de la Cruz; y lo haces públicamente, como habíamos acordado, contándole a la prensa que me lo habías adelantado minutos antes por WhatsApp, para acto seguido responderte yo en Twitter siguiendo así el plan que ambos trazamos. Hasta aquí, bien. Sin embargo, eso de que solo aceptarás que te nombre si atracan cruceros de tamaño medio me toca las narices. Manolo, poco recorrido vamos a tener tú y yo si me impones condiciones. Seré claro, Manolo. Me has puesto de mal humor. Dices que como Costas depende del Estado, y gobierna el PP, que blanco y en botella. Y no, Manolo; no tan rápido. ¿Y si te nombro consejero del puerto del puerto del puerto y en febrero tenemos a Sánchez gobernando?, ¿qué hago contigo si pierde Rajoy? Te permites decirme que nada de fondeos ni de ferris; a lo que te respondo que antes de tomar decisiones necesito saber quién estará en Costas en 2016. Si es que me pones de mala leche y me pierdo. Sabes que estos meses han sido para mí un paseo militar. Tener al PSOE con una pata fuera y a ustedes con una pata dentro es lo más parecido a la fórmula de la Coca-Cola; pero los sondeos que tenemos en CC confirman que Ciudadanos nos está comiendo por los pies, así que lo suyo es ir haciendo amigos con los de Albert Rivera. Bueno, a lo que íbamos, que vayamos despacio. Cualquier cosa, aquí me tienes. Un abrazo. Firmado, Carlos Alonso.