sobre el volcán

El cielo y la tierra empiezan a entenderse

La astronomía y La Palma parece que están empezando a entenderse mejor que nunca. El Observatorio del Roque de los Muchachos y la Isla Bonita han encontrado, por fin, una senda por la que caminar juntos y retroalimentarse, tras demasiado tiempo de indiferencia e, incluso, en alguna ocasión, hasta de discrepancias. Así lo recordó el propio Francisco Sánchez, exdirector del Instituto de Astrofísica de Canarias, en una conferencia que pronunció recientemente en el Teatro Circo de Marte. Hubo un momento en que desde determinadas instancias políticas se le criticó al Observatorio que no fuera rentable para la Isla, que en contrapartida hacía un sacrificio para contar con estas instalaciones científicas. Aquella discusión, que ocurrió hace más de una década, le debió doler al creador del IAC, porque todavía la recuerda. Evidentemente un observatorio científico no es un complejo hotelero pensado para reportar beneficios. Pero el simple hecho de existir estas instalaciones no solo otorga un prestigio al nombre de la isla, sino que genera un ecosistema económico a su alrededor, del que se benefician empresas locales y, por supuesto, permite crear empleo. También es cierto que las administraciones no fueron capaces, hasta hace muy poco tiempo, de ponerse de acuerdo para sacar adelante una instalación que demandaba la sociedad palmera y que probablemente habría evitado aquel conflicto innecesario, que es el Centro de Visitantes y que el Cabildo está en estos momentos rematando la adjudicación. Muchas promesas y varios proyectos se fueron sucediendo en el tiempo, hasta que finalmente la Corporación insular, hace unos años, decidió coger el toro por los cuernos y marcar esta infraestructura como una prioridad en su plan de acción. Curiosamente lo hizo en el peor momento imaginable, porque la crisis económica estaba en su etapa más violenta. Al igual que se tomó como uno de los ejes de la promoción diferenciada de La Palma el turismo ligado a la astronomía, con diversas iniciativas que refuerzan la divulgación para acercar a la población la labor científica que se desarrolla en el Observatorio. La llegada del Cherenkov a La Palma ha sido un nuevo revulsivo, después del palo que supuso la pérdida del Telescopio Extremadamente Largo, en una carrera tecnológica que cada vez es más competitiva. Tenemos la suerte de que en la cumbre de La Palma no solo se produce ciencia de primer nivel mundial, sino que además es una investigación que a cualquier ser humano, por muy de letras que sea, le despierta una curiosidad innata, que describió Kant con esta conocida sentencia: “Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos (…), el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí”. El firmamento, el universo, siempre ha sido un motivo de curiosidad para el ser humano y en La Palma, como dicen los expertos, tenemos el cielo de mayor calidad del hemisferio norte. Una marca que le da otro salto de calidad a la isla y que hay que promocionar.