cuadernos de áfrica

La ciudad de los bastardos – Por Rafael Muñoz Abad*

La colonización al norte del Cabo de buena esperanza se vertebró con el Antiguo Testamento en una mano y un rifle en la otra. Una morralla de colonos barbudos que a golpe de carromato acabarían bastardizando el holandés en afrikáans. Gentes cuyo objetivo era vivir bajo la ley de dios y lo más lejos posible de los británicos y el arrabal de libertinaje que -a sus ojos- era la vibrante colonia de El Cabo. Una diáspora deseosa de aislamiento y tierras propias que acabarían denominándose afrikáners. Bajo el pretexto, o no, de la escasez de blancas, engendraron a las mujeres khoikhoi dando lugar a los coloureds y con ello a una de las culturas satelitarias de la colonización del África austral.

A unas 50 millas al sur de Windhoek, capital de Namibia, está Rehoboth. Localidad de nombre bíblico que popularmente se le conoce como la ciudad de los bastardos y donde una comunidad de apenas 30.000 coloureds aspira a la autodeterminación. Descendientes del éxodo encabezado por Van Wijk y su mujer [negra] forman parte de la organización “estados sin estado”.

Surrealista. Rehoboth no se distingue de cualquier otra población namibia. Una afilada iglesia luterana alemana y calles vacías. Los cientos de kilómetros yermos que se desparraman entre cada gasolinera te permiten reflexionar sobre lo que te cuentan y percibes.

Cruelmente, los blancos los llaman los inteligentes albañiles bastardos; afirmando que son buenos edificando y los genes caucásicos los “mejoraron” haciéndolos más trabajadores que los negros…Sin comentarios. Los namibios-alemanes se apresuran a explicarte que sus ancestros jamás se acostaron con las mujeres herero o khoikhoi y que ese linaje indigno es producto exclusivo de las correrías de los bóers.

Si Sudáfrica ya es compleja en lo social, Namibia no le va a la zaga pues aquí hay dos tribus blancas. Alemanes y afrikáners; agua y aceite. Antonomásticamente y lejos de avergonzarse, los baasters de Rehoboth se enorgullecen de su origen como sociedad fronteriza y se proclaman como bastardos puros; formando una comunidad profundamente paternalista cuyo fervor cristiano contrasta con sus altos índices de alcoholismo y violencia sexual.

*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
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